‘Burnout’ del estudiante: cómo prevenirlo y afrontarlo

13 Abr 2022
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‘Burnout’ del estudiante: cómo prevenirlo y afrontarlo

El síndrome de burnout es una condición muy grave que es bueno conocer para poder prevenirlo o reconocer sus síntomas en nosotros mismos y en los demás.

burnout

¿Qué es el burnout?

Aunque ahora no paremos de escuchar el término, este síndrome se conoce desde el año 1974, cuando fue identificado por el psicólogo estadounidense Herbert Freudenbergen. La OMS lo admitió como enfermedad en 2019 y ya ha entrado en el manual diagnóstico CIE-10 a principios de este 2022.

El burnout consiste en, básicamente, «fundirse» por una variedad de causas, entre las que destaca en estrés sostenido. Es decir, que debido a una serie de características del grado que cursemos, unido a nuestras características personales y a unos niveles altos de estrés soportado durante largo tiempo, puede llegar un momento en el que «se nos fundan los plomos».

Estudiar es una actividad maravillosa que va a ser de gran utilidad para nuestras vidas y el desarrollo de nuestra personalidad. Conseguir un eTítulo y el puesto con el que soñamos es un tremendo privilegio, pero nada así merece que pongamos gravemente en peligro nuestra salud mental; por lo tanto, antes de afrontar situaciones por las que vayamos a pagar un precio demasiado alto, hay que replantearse la estrategia.

¿Qué síntomas tiene?

Variados y malos. Hay que pensar que el burnout ocurre cuando hemos ignorado todas las señales previas y hemos sometido a nuestro organismo a un desgaste tan brutal que ya no es sostenible.

Por lo tanto, sus síntomas van desde la caída del cabello al infarto pasando por la depresión, la ansiedad, baja autoestima, poca capacidad para concentrarse, agresividad, insomnio, taquicardia…

Las psicólogas Christina Maslach y Susan E. Jackson definen este síndrome como un fenómeno psicosocial que está conformado por tres dimensiones:

  1. Agotamiento emocional: esta primera dimensión es la clave del síndrome y se caracteriza por un sentimiento general de falta de energía, agotamiento emocional y ausencia de entusiasmo y recursos.
  2. Despersonalización: implica actitudes negativas, deterioro en las relaciones interpersonales, cinismo, despersonalización de los compañeros, falta de eficacia y problemas de comunicación.
  3. Falta de realización personal: tendencia a evaluarse a uno mismo de forma negativa e insatisfacción con su forma de afrontar los estudios o llevar a cabo las actividades relacionadas. Frustración y disminución de la autoestima.

Hay que tener en cuenta que este síndrome actúa progresivamente, así que cuanto antes tomemos medidas para prevenirlo o pararlo cuando dé sus primeras señales, mucho mejor.

Prevención del burnout

Lo primero que debemos entender para prevenir cualquier cosa es por qué, ante los mismos estresores (un grado universitario de alta exigencia, por ejemplo), unas personas desarrollan problemas y otras no.

Si sabemos cuáles son los factores protectores (que ayudan a que no aparezca el síndrome) y los factores precipitantes (aquellos que facilitan su aparición), sabremos qué debemos potenciar y qué debemos trabajar en nosotros mismos.

En relación con el burnout, los factores protectores serían tener un buen manejo del estrés, un nivel de autoexigencia realista, buenas capacidades de comunicación, una alta inteligencia emocional, una red de apoyo fuerte, conocimiento real de nuestras capacidades, metas realistas a corto, medio y largo plazo, un buen sistema de organización y planificación de tareas.

Los factores precipitadores, obviamente, serán los opuestos a los protectores y nos indican en qué debemos trabajar para prevenir la aparición del burnout u otros síndromes. De esta manera, si vemos que lo que nos falla es, por ejemplo, el manejo del estrés, sabremos que es precisamente ahí en donde debemos poner el foco y buscar ayuda para mejorar esa habilidad.

Tratamiento del burnout

Un concienzudo trabajo de fin de grado realizado en la Universidad del País Vasco por la entonces estudiante Andrea Ortiz de Mendívil Gaya, sobre la prevención del síndrome en estudiantes de enfermería arrojaba unos interesantes resultados en el estudio estadístico:

«Las terapias psicosociales estudiadas, entre ellas mindfulness, compromiso y aceptación y el entrenamiento de resistencia, han conseguido la disminución estadísticamente significativa del nivel de estrés percibido y/o del síndrome de burnout, así como mejorar diferentes rasgos de la personalidad, que a su vez son relevantes en la prevención del agotamiento».

Tal y como dice este estudio, las terapias funcionan. La prevención y el trabajo personal, también. Si nuestro nivel de estrés empieza a ser constante y algunos de los síntomas descritos comienzan a sonarnos, es el momento de pedir ayuda a los profesionales especializados.

Como decíamos antes, un título no vale tanto como nuestra salud mental, pero no hay por qué renunciar a nuestros sueños. Si vemos que el estrés nos supera, podemos buscar soluciones como la terapia o sacrificar un año para mejorar ciertas habilidades y retomar los estudios después con fuerzas renovadas.

Escrito por  root

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