¿Vas a alquilar un piso mientras estudias? Conoce tus derechos
23 Jul 2024

¿Vas a alquilar un piso mientras estudias? Conoce tus derechos

Si vas a alquilar un piso compartido mientras te sacas la carrera, infórmate bien de tus derechos como inquilino para que no te engañen.

alquilar

El momento perfecto

A partir del segundo año de carrera (en el primero suele ser mejor alojarse en una residencia universitaria hasta que tengamos un buen número de amigos y contactos) es muy común alquilar un piso entre varios compañeros para pagar menos y compartir gastos, pero algunos propietarios se aprovechan de la inexperiencia de sus inquilinos y abusan. Estar bien informado de lo que pueden exigirnos y lo que no, hará que seamos menos vulnerables a los caseros aprovechados.

Alquilar un piso es toda una experiencia y, si la compartimos con gente que nos guste, mucho mejor.

Mano izquierda

Independientemente de los derechos del inquilino registrados en la ley española, y que veremos a continuación, siempre es bueno tener en cuenta que cuanto mejor nos llevemos con nuestro casero y más comunicación tengamos, más fácil nos pondrá las cosas.

Si las condiciones se pactan de antemano y se habla con respeto y tranquilidad, normalmente, no habrá problemas (salvo que nos toque un casero odioso). Recordemos que a ambas partes nos interesa estar de acuerdo y que en una buena negociación todos ganan.

Duración del contrato

La duración legal de un contrato es de un año prorrogable a cinco a voluntad del inquilino. Esto no significa que tengamos que quedarnos obligatoriamente en la casa durante cinco años. Ni siquiera tenemos la obligación de estar el año completo, sino que es una protección para que, si el inquilino lo desea, pueda quedarse en la vivienda durante cinco años y no tenga que estar mudándose cada poco tiempo.

Eso sí, nos vayamos cuando nos vayamos, tenemos la obligación de avisar con treinta días de antelación si queremos recuperar la fianza.  El casero solo puede exigir el abandono de la vivienda antes de ese plazo (el de los cinco años) si él mismo, su cónyuge o sus familiares directos necesitan vivir en ella; es decir, que tiene que ser por necesidad demostrable de residir allí, no porque quieran alquilárselo a otra persona.

Contratos ilegales o inexistentes

Si no nos hacen contrato de alquiler o tenemos uno ilegal (porque es abusivo o porque no cumple con los requisitos formales), podemos tener problemas si luego queremos exigir ciertas garantías.

De todas formas, si ese fuera el caso y tuviéramos un conflicto con el arrendador, podemos denunciar con total tranquilidad, porque sin un contrato legal de por medio, el arrendador tiene todas las de perder.

Una cosa que es importante recordar: tengamos o no contrato, nuestros derechos como inquilino siguen siendo los mismos. Que no nos engañen.

Inviolabilidad del domicilio

Si una vez alquilado el piso, nuestro casero decide pasearse por ahí para controlar y ver cómo le cuidamos la casa, abriendo con sus propias llaves y sin nuestro consentimiento previo, está cometiendo un delito.

Debemos tener muy claro que aunque vivamos en su casa, el casero no podrá acceder al domicilio por propia voluntad. A efectos de uso, la vivienda es nuestra hasta que finalice el contrato.

Estado de la vivienda antes de alquilar

Es importante que nos cubramos las espaldas (aunque el casero sea un ser encantador) por lo que pueda pasar.

Si vemos que al entrar en el domicilio hay algún tipo de gotera, desconchón, avería, rotura de muebles, etc. hay que decírselo al casero (mejor por correo electrónico para que quede constancia) fotografiarlo con el teléfono y guardar el documento con la fecha y la hora.

Así, si al arrendador se le cruzan los cables al finalizar el contrato y pretende pedirnos dinero por desperfectos que no son nuestros, podremos demostrar que eso ya estaba al entrar.

Fianza

La ley dice que lo obligatorio es pedir un mes de fianza como garantía, pero algunos piden más.

Debemos tener en cuenta que el dinero que entreguemos no es para que el arrendador se lo gaste en fiestas, sino que deberemos exigir un recibo del pago y él deberá depositar ese dinero en el banco que fije la comunidad autónoma donde esté el inmueble.

Si nos piden más de un mes de fianza, puede que nos interese más hacerlo mediante aval bancario, pero para eso tendremos que negociar con nuestros padres, porque, desgraciadamente, los bancos no avalan a estudiantes sin ingresos.

Alquilar habitación

El subarriendo es legal siempre que haya consentimiento por escrito del propietario.

Si solo queremos alquilar una habitación en un piso que ya tienen otros inquilinos a su nombre, entonces tendremos que exigir al casero que nos haga un contrato personal de subarriendo de la habitación para que no nos puedan meter cargas de las zonas de las que no disfrutamos y para que, además, estemos cubiertos legalmente si tenemos cualquier problema con nuestros compañeros de piso.

Averías y destrozos

Como inquilino, es necesario que seamos responsables y respetuosos con el piso donde vivimos y con los vecinos con los que convivimos si queremos que todo vaya bien.

Pero aparte de eso, es importante que sepamos que solo deberemos hacernos cargo económicamente de lo que rompamos nosotros por hacer un mal uso o por vandalismo.

Si, por ejemplo, la lavadora se avería por sí sola, es obligación del casero (siempre que la lavadora estuviera incluida en la dotación del piso) correr con los gastos de reparación. Si, por el contrario hemos decidido hacer experimentos científicos con ella y nos la hemos cargado, la reparación o sustitución correrán de nuestra cuenta.

Devolución de la fianza

Cuando queramos abandonar el piso, si todo está correcto, el deterioro de la vivienda es por un uso normal y hemos avisado con un mes de antelación, el arrendador tendrá la obligación de devolver la fianza en el plazo de un mes. Pero como decíamos, hay cosas que se resuelven mejor hablando de manera informal, así que, si casero e inquilino pactan otra cosa, tampoco es problemático: resulta muy habitual que en vez de la devolución de la fianza, se acuerde que el último mes se cobre de ese dinero.

Independizarse por primera vez es una experiencia muy emocionante, y hasta que consigamos nuestro eTítulo, todos estos ensayos de convivencia, de vivir fuera de la casa familiar, de administrar nuestro propio dinero y de empezar de verdad la vida adulta, también van a ser enseñanzas valiosísimas para nuestro crecimiento personal.

 

 

Cómo sobrevivir a un piso de estudiantes sin aire acondicionado
17 Jul 2024

Cómo sobrevivir a un piso de estudiantes sin aire acondicionado

Es raro que un piso de estudiantes, que no suelen brillar por sus prestaciones, tenga aire acondicionado. Te contamos cómo sobrevivir a las olas de calor:

piso de estudiantes

Con lo difícil que está lo de encontrar piso, muchos universitarios deciden mantenerlo durante las vacaciones e incluso seguir en el mismo piso a lo largo de todos los estudios y hasta que el eTítulo abra las puertas a un puesto de trabajo decente.

Durante el verano, mantener nuestro piso de estudiantes fresco puede ser todo un desafío, especialmente si no contamos con aire acondicionado. Os contamos unos cuantos trucos prácticos para mantener una temperatura agradable sin aumentar las facturas de la luz.

Ventilación estratégica

Aprovechar al máximo la ventilación natural es clave. Abrir las ventanas durante las primeras horas de la mañana y las últimas de la tarde, cuando las temperaturas son más bajas, permite que el aire fresco entre y circule. Durante las horas más calurosas, es mejor mantener las ventanas cerradas y las persianas bajadas para evitar que el calor entre. En verano, los cavernícolas son los verdaderos influencers.

Utilizar cortinas y persianas adecuadas

Las cortinas y persianas gruesas pueden ser grandes aliadas. Como ya hemos dicho, hay que mantenerlas cerradas durante las horas de mayor insolación para que reduzcan el calor que sentimos dentro del piso. Las cortinas opacas y con aislante térmico son mucho más baratas que un aparato de aire y duran mucho más.

Una de las partes positivas de vivir en un piso de estudiantes es que compartimos gastos, así que unas buenas cortinas no nos va a suponer ningún roto en el bolsillo si las pagamos entre todos.

Crear corrientes de aire

Crear corrientes de aire cruzadas en nuestro piso puede ser muy efectivo. Colocar un ventilador en una ventana orientada hacia el exterior ayuda a expulsar el aire caliente. En una ventana opuesta, otro ventilador puede atraer el aire fresco. Este flujo de aire continuo refresca el ambiente.

Optimizar el uso de ventiladores

Los ventiladores de techo pueden ser especialmente útiles y, además, de refrescar, mantienen a los mosquitos a raya. Configurarlos para que giren en sentido contrario a las agujas del reloj en verano crea una brisa refrescante.

Cuidado con esos consejos de poner hielo delante del ventilador y cosas similares, porque solo nos harán perder tiempo y recursos.

Los climatizadores evaporativos no funcionan tan bien como nos cuentan porque, además de gastar una ingente cantidad de hielo, no bajan la temperatura media más de dos o tres grados. Incluso, aunque consiguieran reducir el termómetro en 5 grados, tendríamos el problema de la humedad.

La sensación térmica con humedad, aunque haga menos calor objetivamente, es más elevada. Al final, tendríamos en el salón de casa 37 grados en vez de 40, pero sería como estar dentro de la boca de alguien con fiebre: pegajoso y desagradable.

Minimizar el uso de electrodomésticos

Los electrodomésticos generan calor, por lo que es mejor minimizar su uso durante las horas más calurosas. Cocinar en el microondas en lugar del horno y evitar el uso de secadoras o planchas ayuda a mantener la temperatura baja. Desconectar los aparatos electrónicos cuando no se utilizan también contribuye a reducir el calor.

El calor es lo que tiene: mejor leer que ver la tele y mejor jugar a juegos de mesa que a la consola. Todo lo que está caliente al tacto está caldeando aún más nuestro ya de por sí caldeado piso de estudiantes.

¡Hola, plant lovers!

¿Lleváis todo el curso recibiendo críticas de vuestros compañeros de piso por colocar plantas en cada hueco de la casa? ¿Se os echan encima por la insignificante y nada molesta plaga resistente de mosquitas que invaden cada centímetro cuadrado de vuestra casa y vuestra comida?

Ha llegado vuestro momento de callar bocas.

Las plantas no solo decoran, también refrescan. Algunas plantas, como la palma areca, el helecho y la sansevieria, ayudan a reducir la temperatura al liberar humedad en el aire. Colocarlas cerca de las ventanas y en áreas donde pasa el aire mejora la frescura del espacio.

Los tejidos ligeros de algodón le van bien a todo

Cambiar la ropa de cama por opciones más ligeras y frescas, como sábanas de algodón, ayuda a dormir mejor durante las noches calurosas. También, usar colores claros y materiales transpirables contribuye a mantener una temperatura agradable.

Si nos quedamos pegados al sofá o nos sudan las posaderas cuando nos sentamos a comer, recubrir los asientos con telas ligeras de algodón también va a ayudarnos.

Crear sombras exteriores (si tenemos exteriores, claro)

Si es posible, crear sombras en el exterior del piso puede marcar una gran diferencia. Utilizar toldos, cortinas exteriores o incluso plantas trepadoras ayuda a bloquear la luz solar directa, reduciendo significativamente el calor que entra por las ventanas.

Be water, my friend

Mantenerse bien hidratado es fundamental para sentirse fresco. Beber agua regularmente y tener siempre una botella de agua fría a mano es una buena práctica, pero ¿sabéis qué es lo que refresca de verdad? Tener un bote de espray o un aerosol que podamos llenar de agua. Ponerse delante de un ventilador y rociarse con agua es lo más de lo más en trucos para refrescarse.

Mojar la ropa que nos ponemos también ayuda y, si no podemos más, darnos una ducha de agua tirando a caliente es estupendo. Sí, no nos hemos equivocado, digamos que, tras una ducha de agua caliente el cuerpo relativiza y no interpreta tan mal el calor que lo rodea. Lo que no te mata te hace más fuerte.

Revisar el aislamiento

Lo ideal es que el casero colabore, pero si no lo hace, con una mínima inversión podemos mejorar nosotros mismos el aislamiento de nuestro piso de estudiantes.

Sellar grietas en puertas y ventanas evita que el calor entre y el aire fresco salga. Usar burletes y cortavientos puede ser una inversión sencilla y efectiva.

 

Está claro que nada es tan eficaz como un buen sistema de aire acondicionado, pero podemos disfrutar de un ambiente más fresco y agradable en nuestro piso de estudiantes sin destrozar el medio ambiente ni nuestra economía.

¡Ánimo y a por la siguiente ola de calor!

¿Es necesario usar un lenguaje académico en el TFG o TFM?
8 Jul 2024

¿Es necesario usar un lenguaje académico en el TFG o TFM?

Ante la redacción de los trabajos más importantes tendemos a emplear un lenguaje académico, pero quizá no lo estemos haciendo bien.

lenguaje académico

 

El lenguaje académico se cuela en el cerebro

Al enfrentarnos a la tarea de redactar nuestro Trabajo de Fin de Grado (TFG) o Trabajo de Fin de Máster (TFM), es común preguntarse sobre el uso del lenguaje académico. ¿Es realmente necesario? ¿Seré capaz de escribir así?

A lo largo de nuestros estudios universitarios, hemos leído un millón de textos que casi parecen escritos por la misma persona o por un grupo de autores perteneciente a una misma corriente estilística (muy poco estilística por lo general), lo que, seguramente, ha conseguido que pensemos que es así como hay que escribir.

De hecho, es común que hayamos sentido que nuestra propia forma de escribir se ha ido transformando hasta casi emular por completo una serie de fórmulas narrativas y terminología que hemos visto repetidas hasta la saciedad en el material académico que hemos ido consultando.

La importancia del lenguaje académico

Su objetivo principal es comunicar ideas de manera precisa y profesional. Utilizar este estilo de lenguaje nos permite:

  • Mostrar rigor académico: Demuestra que comprendemos y podemos aplicar el conocimiento especializado de nuestra disciplina.
  • Aportar credibilidad: El uso adecuado del lenguaje académico puede hacer que nuestras ideas sean tomadas más en serio.
  • Facilitar la evaluación: Los evaluadores están acostumbrados a este tipo de lenguaje y esperan encontrarse con un estilo formal y técnico.

Pero… ¿qué es realmente lenguaje académico?

El hecho de que la mayoría de los textos recomendados durante la carrera sean similares no significa que nosotros también debamos redactar así, significa que sus autores no son grandes escritores y que se han preocupado más de qué se dice que del cómo se dice.

Para que nos entendamos: el lenguaje académico solo nos marca unas pautas que debemos seguir para construir un texto que sea académicamente válido. Es más un manual de estilo que una forma de escritura, lo que significa que nos va a marcar el interlineado, el tipo de letra, la forma en la que hay que citar y dónde, los márgenes, cómo reflejar la metodología usada en nuestra investigación, extensión…

Por lo tanto, tendremos que citar como nos indican (generalmente en estilo APA), pero no tenemos por qué redactar de la misma manera.

La escritura es como la huella de nuestro pensamiento y si todos lo hacemos igual, es que hemos perdido la capacidad de pensar por nosotros mismos.

Así las cosas, en un trabajo académico habrá que usar un lenguaje correcto y la jerga propia de nuestra rama del conocimiento. También tendremos que seguir las normas de formato que nos den, pero no hay por qué redactar de la misma manera que todos los demás.

Lo feo del lenguaje académico

Qué gusto da cuando cogemos un texto que tenemos que estudiar y lo entendemos a la primera. Qué maravilla cuando nos hace aprender sin hacernos sentir imbéciles. Qué placer cuando, además, el estilo narrativo nos permite disfrutar de su lectura.

¿Cuántas veces pasa esto desde que entramos en la facultad hasta que conseguimos nuestro eTítulo universitario?

Según el grado que hayamos elegido, puede que hasta nos sobren cuatro dedos de una mano para contarlos.

Lo feo del lenguaje académico es que se ha olvidado de que el cómo se cuentan las cosas importa mucho. Se ha olvidado de que cuidar la redacción (no solo el formato) es una muestra de respeto hacia los lectores. Se ha olvidado de la importancia de la claridad.

Quintiliano decía que «La meta de la claridad significa no que pueda entenderse lo que decimos, sino que no pueda, en modo alguno, no entenderse».

¿Cuántas veces hemos vuelto atrás en un texto académico porque no lo entendíamos? La primera vez, puede ser culpa nuestra por habernos despistado, la segunda, es culpa del autor por no haberse expresado con claridad.

Lo aún más feo del lenguaje académico

¿Qué pasaría si un brillantísimo alumno o alumna de Historia leyese uno de los típicos textos académicos de Derecho Procesal? ¿Qué pasaría si una brillantísima alumna o alumno de Robótica leyese un texto académico típico de Morfología de la Lengua Española?

¿Qué pasaría si una persona que no ha estudiado más que la enseñanza obligatoria leyese un texto académico de cualquiera de los conocimientos que son esenciales para su vida como, por ejemplo, los de Medicina o Derecho?

Un día pasó que nos repartimos los saberes y nos guardamos celosamente sus hallazgos científicos para nosotros, para cada gremio. Lo hicimos, que nadie nos engañe, por una lucha de poder y, para mantener nuestra pequeña parcela, codificamos el conocimiento. La jerga académica y su particular forma de expresión es el código y a él solo tendrán acceso las personas que pertenecen al gremio o las que se están iniciando en él.

El conocimiento, la cultura, no debería ser elitista, sino accesible para cualquiera y es en el lenguaje académico donde podemos incidir para que amplíe su alcance.

Veamos cómo hacerlo:

Explicar términos especializados

Cuando utilicemos terminología específica, es importante definir estos términos la primera vez que aparecen. Esto no solo ayuda a la comprensión, sino que también demuestra nuestra capacidad para explicar conceptos complejos de manera clara.

Usar un lenguaje claro y conciso

La claridad y la concisión son clave en cualquier tipo de escritura. En lugar de utilizar frases largas y complicadas, optemos por oraciones cortas y directas. Esto no solo hace que nuestro trabajo sea más fácil de leer, sino que también reduce el riesgo de malentendidos.

Evitar la jerga innecesaria

Aunque algunos términos técnicos son necesarios, debemos evitar la jerga innecesaria que pueda confundir al lector. Si podemos expresar una idea con palabras más simples sin perder precisión, es preferible hacerlo.

Incorporar ejemplos y analogías

Los ejemplos y las analogías son herramientas efectivas para explicar ideas complejas. Comparar un concepto académico con algo más familiar puede facilitar su comprensión y hacer que nuestro trabajo sea más interesante.

Revisar y pedir retroalimentación

Es fundamental revisar nuestro trabajo y solicitar retroalimentación antes de entregarlo. Leer en voz alta puede ayudarnos a detectar frases confusas o demasiado complejas. Además, pedir a alguien que no esté familiarizado con el tema que lea nuestro trabajo puede proporcionar una perspectiva valiosa sobre la claridad del texto.

Mantener un tono profesional pero accesible

Nuestro tono debe ser profesional, pero eso no significa que deba ser distante o inaccesible. Un tono correcto pero cercano puede hacer que nuestro trabajo sea más atractivo y comprensible, sin perder la seriedad que requiere un texto académico.

 

 

 

Técnicas para no perder el hábito de estudio en vacaciones
30 Jun 2024

Técnicas para no perder el hábito de estudio en vacaciones

Las vacaciones son una oportunidad perfecta para descansar y recargar las pilas, pero también es importante no perder el hábito de estudio por completo.

perder el hábito de estudio

¿Por qué seguir estudiando en vacaciones?

Es de locos, ¿no? Para unos meses que no tenemos que estar yendo a clase ni estudiando, ¿cómo nos vamos a poner a estudiar? Pues, lo cierto es que el verano es largo y da tiempo a hacerlo todo: desconectar, divertirse, viajar, no hacer nada y también mantener un hábito de estudio que nos permita no perder el ritmo.

Es cierto que no tenemos por qué hacerlo (salvo que hayamos suspendido alguna asignatura), pero es que si estudiamos aunque sea una hora al día, vamos a ver que, realmente, tiene muchas ventajas.

¿Para qué queremos no perder el hábito de estudio y seguir estudiando en verano? Pues por varias cosas, entre ellas:

  • Porque cuando empiece el curso que viene no nos costará tanto trabajo entrar en la rutina de las clases y del estudio diario.
  • Para aprender cosas nuevas que nos faciliten el aprendizaje del siguiente curso.
  • Para afianzar lo que hemos aprendido en el curso anterior.
  • Porque, por una vez, en vez de ir un paso por detrás de lo que nos van enseñando, iremos un paso por delante y tanto nosotros como nuestros profesores lo vamos a notar.
  • Porque aprenderemos a establecer una rutina de estudio que nos permita seguir con nuestra vida diaria sin que suponga ningún sacrificio.
  • Porque así nos acostumbraremos a no dejarlo todo para el último momento.
  • Para profundizar en las materias que más nos interesen y recordar o encontrar la motivación que nos llevó a estudiar nuestra carrera.
  • Porque, con un pequeño esfuerzo diario y un poco de disciplina, nuestras notas van a subir tanto que nos va a resultar increíble y, cuando tengamos el eTítulo, no nos va a costar nada encontrar un trabajo gracias a nuestro expediente.

Vamos a ver cómo conseguir todo esto con el mínimo esfuerzo:

Establecer una rutina diaria de estudio

Crear una rutina diaria que incluya tiempo para el estudio es esencial. No se trata de dedicar todo el día a los libros, sino de reservar una o dos horas al día para repasar lo aprendido o avanzar en nuevas materias Se trata de no perder el hábito de estudio que teníamos o de crear uno que podamos mantener.

Esto nos permite mantenernos en forma académicamente sin sacrificar el tiempo de ocio. Es tan poco tiempo que ni siquiera vamos a tener que sacrificar nada que queramos hacer.

Utilizar la técnica Pomodoro

La técnica Pomodoro es una excelente forma de mantener la concentración y evitar distracciones. Consiste en estudiar durante 25 minutos seguidos de un descanso de 5 minutos.

Cuando tengamos la tentación de mirar las redes sociales, solo tenemos que recordarnos que la alarma sonará pronto y entonces podremos hacerlo. ¡Solo un ratito más! ¡Hay que resistir!

Esta técnica no solo mejora la productividad, sino que también nos ayuda a mantener la mente fresca y enfocada.

Si en vez de una rutina veraniega de una o dos horas, estamos cerca de los exámenes, entonces debemos recordar que, después de cuatro ciclos, habrá que tomarse un descanso más largo de 15 a 30 minutos para no agotarse.

Alternar materias y temas

Para evitar el aburrimiento y la fatiga mental, es útil alternar entre diferentes materias y temas. Esto no solo hace que el estudio sea más interesante, sino que también mejora la retención de la información.

Podemos dedicar un día a una materia, otro a otra, y así sucesivamente hasta que hayamos visto todas las asignaturas antes de empezar de nuevo el ciclo.

Aprovechar los recursos digitales

El verano es un buen momento para explorar recursos digitales que pueden complementar nuestro aprendizaje y ayudarnos a no perder el hábito de estudio de una forma más dinámica.

Plataformas como Coursera, edX, y Khan Academy ofrecen cursos gratuitos en una amplia variedad de temas. Además, aplicaciones de estudio como Quizlet y Anki pueden ser útiles para repasar conceptos y memorizar información de manera interactiva.

Realizar proyectos personales

Llevar a cabo proyectos personales relacionados con nuestro campo de estudio puede ser muy beneficioso. Esto nos permite aplicar lo aprendido en un contexto práctico y real.

Por ejemplo, si estudiamos ciencias de la computación, podemos desarrollar una pequeña aplicación o sitio web. Estos proyectos no solo refuerzan nuestro conocimiento, sino que también pueden enriquecer nuestro porfolio profesional.

Unirse a grupos de estudio virtuales

Unirse a grupos de estudio virtuales con nuestros compañeros o con personas de otras universidades puede ser una gran motivación para mantener o no perder el hábito de estudio.

Compartir ideas, resolver dudas y discutir temas con otras personas que hacen lo mismo que nosotros nos ayuda a profundizar en el conocimiento y a mantenernos comprometidos y muy motivados.

Además, es una forma de mantenerse socialmente activo y conectado con otros estudiantes, lo que, además de mejorar nuestras relaciones sociales, genera un ambiente excelente para el networking.

Leer libros relacionados con nuestras materias

Leer libros, artículos y revistas científicas relacionadas con nuestras materias es otra forma de seguir aprendiendo durante el verano. Esto no solo amplía nuestro conocimiento, sino que también nos mantiene al día con las últimas investigaciones y desarrollos en nuestro campo de estudio.

Reflexionar sobre el año académico pasado y experimentar

El verano también es un buen momento para reflexionar sobre el año académico pasado. Evaluar qué técnicas de estudio funcionaron mejor, cuáles fueron los mayores desafíos y qué se puede mejorar nos prepara mejor para el próximo curso. Esta autoevaluación es clave para desarrollar estrategias más efectivas de cara al futuro.

Debemos recordar que ser crítico con uno mismo es muy positivo, ser criticones, no tanto y ser crueles, es malísimo. Seamos críticos desde el autocuidado, por favor.

Además, como vamos a trabajar organizando nuestro propio horario y sin tener que ir a clase o hacer entregas, el verano nos permite experimentar con nuevas técnicas de estudio que nunca habíamos aplicado antes para ver qué tal nos funcionan para no perder el hábito de estudio y hacerlo más ameno y eficiente.

 

En nuestro blog os hablamos de todas las técnicas de estudio y los mejores trucos para estudiar de forma práctica y divertida, así que seguidnos y no os perdáis nuestros artículos semanales. Seguro que os ayudan a lograr cualquier objetivo académico que queráis lograr.

¡Disfrutad del verano!

Leer es justo lo que necesitas este verano
24 Jun 2024

Leer es justo lo que necesitas este verano

Tanto si has aprobado como si no, hay algo fabuloso que puedes hacer por ti mismo durante las vacaciones de verano: leer. Te contamos por qué.

leer

Hay miles de razones

Si hemos suspendido o no hemos alcanzado los resultados que esperábamos y nos toca estudiar este verano, haremos bien en pasar leyendo al menos una hora al día; y si hemos aprobado, mejor, porque podremos leer más.

Lo de «a mí es que no me gusta leer…» es una mentira como una casa. Es como decir que no nos gustan las películas o que no nos gusta ninguna comida. Todo depende de la película, plato o libro que elijamos. Además, desarrollar un hábito de lectura es positivo por un montón de razones. Sigue leyendo y te convencerás.

Leer desarrolla la empatía

Leer novelas nos hace más empáticos. Una investigación publicada en Trends in Cognitive Sciences, realizada por el profesor de Psicología Aplicada Keith Oatley, defiende que la lectura de novelas de ficción mejora la empatía y las habilidades sociales más que un ensayo o un fiel reflejo histórico.

Según los estudios que Oatley ha llevado a cabo con voluntarios, la lectura de ficción activa el hipocampo, la región del cerebro que se relaciona con el aprendizaje y la memoria, y nos coloca en el lugar del otro.

Las novelas nos permiten ponernos en la situación de los personajes de la trama, y sentir hacia ellos simpatía, compasión, odio… Con ello se activan sentimientos que nos hacen más tolerantes y que nos llevan a pensar en las circunstancias y las intenciones de la gente.

La empatía es absolutamente necesaria en la vida diaria y lo va a ser en nuestro desarrollo profesional futuro. Además, el mundo sería mejor si todos supiéramos ponernos en el lugar del otro.

Leer despierta la imaginación

Estamos todo el día viendo imágenes, de esas que valen por mil palabras. Pero también necesitamos las palabras para que nuestra mente se ejercite imaginando lo que no vemos.

Recrearnos en lo que imaginamos nos permite crear nuestros propios mapas mentales, inventar nuestro mundo, poner cara a desconocidos, fabular…; en definitiva, crear.

La creatividad es algo que podemos ejercitar con la lectura y nos conviene entrenarla, porque la vamos a necesitar siempre, cada día de nuestra vida.

Leer mejora las habilidades sociales

Los humanos somos sociales por naturaleza. Aprendemos a actuar imitando los modelos de comportamiento de la gente que tenemos alrededor. Pero nuestras relaciones cercanas no exceden las 150 personas. La literatura nos permite ampliar esos modelos y anticipar cómo debería ser nuestro trato con ellos.

Cuando leemos lo que les ocurre a otros, aprendemos de sus errores y aciertos, pensamos en cómo resolveríamos nosotros las mismas situaciones que viven los personajes del libro, cómo encajaríamos las consecuencias de sus actos, si actúan bien o mal, si saben negociar, cómo podrían haberlo hecho mejor, por qué fracasan, etc.

Esto es de gran utilidad, porque cada día hay que negociar y la lectura nos permite, sin darnos cuenta, entrenar mentalmente las habilidades sociales.

Ayuda a relativizar los problemas

No solo porque nos metemos en otra historia y nos olvidamos de la propia (es decir, porque nos permite evadirnos), sino porque en los libros también hay gente que lo pasa mal, que tiene frustraciones, que se enfrenta a retos y que aprende a resolver sus problemas. O, si no lo hace, nos permite a los lectores ver que otros actúan equivocadamente.

Por otro lado, está eso de mal de muchos… Lo chungo no solo nos ocurre a nosotros. Hay gente que lo pasa mal, o incluso peor.

Leer es aprender

Cuanto más leemos, más aumenta nuestra comprensión lectora y la velocidad a la que lo hacemos, claro, pero también incrementa nuestras capacidades cognitivas e intelectuales.

La lectura es gimnasia para el cerebro y musculación para la memoria. En un mundo en el que la dispersión es constante, con internet, Whatsapp, redes sociales…, la lectura prolongada y profunda es lo mejor para trabajar la concentración.

Además, leer nos ayudará a escribir mejor, a ampliar el vocabulario, a expresarnos con precisión, a tener mejor ortografía, saber puntuar, conocer nuestra lengua… La lectura es la base de la educación académica, esa que necesitamos para conseguir el eTítulo.

Alarga la vida

Científicos de la universidad estadounidense de Yale defienden que leer alarga la vida. Su investigación, publicada en ScienceDirect con el título de A chapter a day: Association of book reading with longevity ha demostrado la asociación entre lectura y longevidad. En el estudio participaron 3.635 voluntarios a lo largo de 12 años y concluyó que quienes leían tenían una supervivencia de hasta 23 meses más que los que no leían.

Además, los resultados confirmaron que los lectores que dedicaban más tiempo a la lectura tenían una ventaja considerable incluso sobre los que dedicaban media hora diaria: 23 % menos mortalidad frente a 17 %.

Leer es vivir experiencias

Cuando leemos una novela vivimos la misma experiencia que viven los protagonistas. El estudio científico Short and Long Term Effects of a Novel on Connectivity in the Brain demuestra que los efectos de la lectura activan las neuronas relacionadas con esas sensaciones como si las viviéramos nosotros mismos. Y el efecto perdura a largo plazo: podemos pensar en una acción que hemos leído, y las neuronas que se asocian a la acción física experimentarán cambios incluso pasado un tiempo.

La vida es realmente corta e injusta. La inmensa mayoría de los seres humanos no podemos permitirnos vivir todas las experiencias que quisiéramos. Leer soluciona eso.

Leer nos hace más guapos

Bueno, en honor a la verdad, solo lo vamos a parecer. A todos nos enamoran las personas cultas. Leer proporciona cultura, conocimiento, experiencia… Mejora nuestra capacidad de análisis y eleva el sentido crítico, nos enriquece mentalmente. Y eso nos hace ser personas más atractivas e interesantes a los ojos de los demás. ¿Y quién no desea gustar?

Leer es un placer

Leer reduce el estrés y, no menos importante, resulta entretenido. La lectura nos aporta horas de bienestar, diversión e interés. Un libro, cualquiera, hasta el peor, nos enseña algo, y de todos aprendemos.

Leer es un placer o debe serlo. No hace falta que leamos siempre clásicos densos o autores sesudos, leer también es entretenimiento y en variar está la clave. No debe ser una tortura.

Lo mejor es que, al menos al empezar, nos divirtamos eligiendo los géneros y los autores que más nos gusten. Con el tiempo, es posible que nos gusten otras cosas. Ocurre con todo: uno puede disfrutar con la nueva cocina y sus platos elaborados con nitrógeno líquido y a la vez apreciar un buen potaje de garbanzos.

Disfrutad de las vacaciones rodeados de buenos libros y contadnos cuáles os han gustado más.