Protocolo para las clases online. Cómo actuar correctamente
5 Abr 2020

Protocolo para las clases online. Cómo actuar correctamente

Las clases online también tienen un protocolo que seguir para cuidar nuestra imagen ante el profesorado.

clases online

El mundo ha cambiado de golpe y ahora estamos metidos en nuestras casas y, en vez de ir a la facultad, recibimos las clases online, pero al igual que cuando vamos a una clase presencial, las clases online también tienen un protocolo que debemos seguir. Además, la comunicación con los profesores, tanto en los chats como en los mails, debe ser correcta y apropiada.

La cuarentena no es abandono personal

Tienes clase. Aunque sea desde tu casa, debes mantener las formas; así que dúchate, vístete y actúa con las misma seriedad que mantienes en las clases presenciales. Parece mentira tener que decir esto, pero una de las quejas más recurrentes entre los profesores desde que empezó la cuarentena es que sus alumnos se conectan a las clases en pijama, fumando, con pinta de acabar de levantarse… Y sí, esto de la cuarentena es duro y aburrido y, según avanzan los días, la energía parece menguar, pero eso no es excusa para no cumplir con unas normas básicas de educación. Lo mínimo es que te vistas y te prepares como si fueses a dar una clase normal, que no fumes ni te levantes a hacer café y que dejes el móvil un ratito. Mantener una cierta seriedad es una señal de respeto por el trabajo de nuestros profesores, que también están pasando por una situación difícil.

Elige un espacio adecuado para recibir las clases

Hay que cuidar también la apariencia de nuestro entorno. Si detrás de ti está tu hermano dando voces o hay una montaña de ropa sucia, quedarás mal ante el profesor y el resto de la clase. Elige un fondo neutro (cualquier pared despejada te vale) siéntate correctamente y esconde lo que pueda verse desde la cámara que no sea apropiado. En esta era de Instagram se ha normalizado lo de hacerse fotos sexis frente al espejo del baño con ropa sucia y todo tipo de cosas íntimas alrededor, pero, aunque se haya normalizado, eso no es normal ni es apropiado y menos para una clase. Esconde tu ropa sucia y las cosas que estén tiradas por ahí. Nadie dice que tengas que ser superordenado; estás en tu casa y puedes tenerla como te dé la gana, pero que no se vea.

Cómo participar en los chats de clase

Mientras el profesor explica, podemos escribir nuestras preguntas en el chat o comunicarnos de viva voz (dependiendo de la plataforma). Tanto una opción como otra requieren un cierto protocolo que debemos seguir.

Por una parte, no debemos interrumpir todo el tiempo al profesor salvo que no hayamos entendido algo o necesitemos que repita algún concepto que no nos ha dado tiempo a anotar. Lo de contar cosas o dar nuestra impresión personal sobre algo se debe dejar para cuando el profesor pida que se haga. Impartir una clase online es más complicado y los tiempos son distintos, por lo que debemos interrumpir lo menos posible.

Cuando la clase se establece a través de un chat y debemos escribir, hay que cuidar la ortografía. No es correcto escribir como lo hacemos en WhatsApp, ni usar abreviaturas. La forma de expresión escrita también es una parte que cuenta para la evaluación continua y debe hacerse bien.

Cómo mandar correctamente un correo electrónico 

Para enviar cualquier consulta a nuestros profesores, el correo electrónico es la herramienta más apropiada y requiere, también, seguir una serie de normas para que la comunicación sea respetuosa y apropiada. Ya os contamos detalladamente cómo escribir un email a un profesor en otro post, pero el resumen es el siguiente:

  1. Saludo formal: Estimado profesor o profesora:
  2. Identifícate: Me llamo (nombre apellidos y DNI) y asisto a su clase de (la materia que sea).
  3. Motivo del mensaje: Le escribo por… (recuerda mantener el tratamiento de usted si el profesor no ha pedido expresamente que se le tutee).
  4. Cierre: Algo formal del tipo gracias por su tiempo, su ayuda, su atención…
  5. Despedida y firma: Un cordial saludo, un afectuoso saludo o, simplemente, un saludo y tu firma.

Ya no habrá más clases presenciales

En este curso se ha terminado lo de ir a clase en España (veremos qué pasa en Latinoamérica, porque cada país está siguiendo sus propios protocolos ante el COVID-19), así que ya hay que hacerse a la idea de que esto de las clases online no supone una especie de arreglo temporal de pocos días, sino la manera en la que van a evaluarnos este último cuatrimestre. Por lo tanto, hay que esforzarse igual o más que cuando íbamos a clase en la facultad y hay que tomárselo en serio. Nuestra imagen online debe ser adecuada y tenemos que trasmitir el mismo interés y respeto que en las clases presenciales. En medio de nuestro objetivo de graduarnos y obtener nuestro eTítulo para encontrar un buen trabajo, nos ha tocado lidiar con esta desagradable situación, pero el tiempo no se ha parado y hay que seguir trabajando para cumplir nuestros objetivos.

Cuarentena: rutinas de ejercicio físico y mental para llevarla mejor
26 Mar 2020

Cuarentena: rutinas de ejercicio físico y mental para llevarla mejor

Estar en cuarentena no mola nada, pero pasará antes y mejor si nos mantenemos activos mental y físicamente. Te damos algunas ideas.

cuarentena

Maldita cuarentena

Lo malo de la cuarentena es… bueno, todo es malo en que sea obligatorio permanecer encerrados (salvo el hecho de que, de esta manera, se podrá controlar la expansión de la pandemia más rápido y protegeremos a los más vulnerables), pero estar todo el día en un mismo lugar sin posibilidad de moverse es particularmente horroroso. Y hay gente que vive en casas enormes con jardín y piscina, pero la mayoría de los mortales debemos contentarnos con un piso que no alcanza en tamaño ni para hacer 10 de los 10 000 pasos diarios que recomienda la OMS, salvo que nos guste sentirnos como si fuésemos hámsteres en una rueda.

El problema es que mantenernos activos es esencial para poder llevar esto lo mejor posible y terminar la cuarentena con un estado de salud físico y mental aceptable, pero es complicado cuando tenemos un espacio limitado y lo tenemos que compartir con más personas que quizá quieran leer tranquilamente mientras nosotros estamos con las clases de zumba a todo volumen.

Y más dura aún puede resultar la cuarentena para aquellos que la están pasando solos, porque aunque puedan hacer en cada momento lo que les venga en gana sin molestar a nadie, la soledad en los momentos difíciles puede ser insoportable si no se lleva una disciplina férrea de actividades y se mantiene una comunicación diaria con los seres queridos.

La duración de la cuarentena y la ociosidad

Cuando decían que la cuarentena iba a durar 15 días (y si nos creíamos que ese tiempo iba a ser suficiente) aún nos podíamos plantear quedarnos esas dos semanas llevando la misma vida que los cojines del sofá, pero la cosa se ha prolongado y, seguramente, se prolongará aún más.

Cada país está haciendo frente al coronavirus a su manera y algunos países incluso están optando por no hacer absolutamente nada, pero es cuestión de tiempo que tengan que retractarse de sus decisiones y adoptar medidas, porque sacrificar a la población por el bien de la economía no es ni ético ni práctico. ¿Quién sustentará la economía cuando la mayoría de los trabajadores caigan enfermos? ¿Y quién la sustentará cuando las muertes se cuenten por millares? Este virus no es más ni menos grave que otros virus por el estilo, pero sí es altamente contagioso y si no se toman medidas, será igualmente devastador para la economía a largo plazo.

El Estado de Alarma que ha decretado el Gobierno español (artículo 116.2 de nuestra Constitución) tiene una vigencia de 15 días prorrogable con la autorización por mayoría del Congreso de los Diputados y, por eso, el Gobierno no puede acordar directamente un plazo de cuarentena de tres meses (o de lo que le dé la gana), sino que tendrá que ir ampliando poco a poco el tiempo de internamiento.

En Wuhan, la cuarentena va a durar 72 días y, si algo estamos aprendiendo de este virus es que hay que hacer caso del refrán ese que advierte que cuando las barbas de tu vecino veas pelar, pon las tuyas a remojar.

Con esta perspectiva temporal, seguir llevando una vida de planta no es asumible. A ver, tampoco hace falta estar hiperactivo ni apuntarse a todas las actividades culturales propuestas, hacer ejercicio durante cinco horas, ni escribir «La Vida es Cuarentena» en veinte días, pero el ser humano necesita cierta actividad física y mental para estar sano y unos mínimos sí debemos obligarnos a cumplir. Por eso, desde eTítulo, os vamos a proponer una serie de actividades físicas y mentales para pasar la cuarentena de forma activa y entretenida. ¡Tomad nota!

Actividades físicas para una cuarentena saludable

  1. YouTube ayuda: Miles de personas están colgando en esta red social cantidades ingentes de videotutoriales para aprender a bailar salsa o danza del vientre, aeróbic, defensa personal o cualquier otra actividad física. Si siempre quisiste bailar polkas irlandesas y nunca te atreviste o no encontraste el momento, ha llegado la hora. Deja que tus piernas dancen como locas y disfruta mientras te mueves. Eso sí, pon una alfombra o algo para amortiguar los golpes, que tus vecinos de abajo tampoco pueden salir de casa.
  2. Escaleras: ¿Vives en una casa de varias plantas? Pues ponte en el reproductor de música Gonna Fly Now de Bill Conti y siéntete como Rocky Balboa durante unos minutos al día subiendo y bajando pisos, que eso le levanta el ánimo a cualquiera. Ojo, esto no sirve para las comunidades de vecinos, en las que si todo el mundo hiciera lo mismo…
  3. Pesas: Si eres un amante del levantamiento de pesas o has decidido serlo a partir de ahora, pero no tienes unas mancuernas a mano, las botellas de plástico llenas de agua te pueden ayudar. Y si quieres algo más profesional y tienes un par de botes de pintura o barniz en casa y alguna barra metálica, tú mismo puedes construirte unas pesas la mar de profesionales. De nuevo, en YouTube te explicarán cómo hacerlas de todas las maneras y con todos los materiales imaginables.
  4. Saltar a la comba: ¿No lo haces desde primaria? Pues saltar a la comba es un deporte completísimo y si tienes una cuerda de tendedero, tienes una comba. Si haces 100 saltos todos los días, terminarás la cuarentena hecho todo un ironman (o una ironwoman).
  5. Baila: No hace falta ni aprender una disciplina concreta ni seguir pasos preestablecidos. Pon tu música de baile favorita y déjate llevar por el ritmo al menos 20 minutos al día. Además del ejercicio físico y la coordinación, el baile consigue levantar el ánimo como pocas cosas.
  6. Bicicleta estática DIY: Si no tienes bici estática, pero sí tienes una bicicleta de toda la vida, intenta hacerte con un rodillo o fabrícatelo tú mismo. Con todo el tiempo que vamos a pasar encerrados por la cuarentena, podrás hacerte el tour de Francia sin darte ni cuenta.
  7. Dominadas: Lo ideal es tener una de esas barras para colgarse, pero si no es tu caso, solo tienes que tumbarte bajo la mesa más grande que tengas, colocar los pies sobre dos sillas y empezar a subir y bajar con la fuerza de tus brazos sin tocar el suelo. Si te haces 20 seguidas es que para ti sí que no hay dolor.

Gimnasia mental

Mucho se habla en estos días de la importancia del entrenamiento físico y mucho menos de la importancia de mantener la mente fuerte y entrenada y, en esta situación de cuarentena, mantener la mente activa es mucho más importante que volver a la calle hecho un figurín, porque el encierro obligatorio, la ansiedad, la preocupación por los seres queridos, el trastorno de todas nuestras rutinas, el estado constante de hipervigilancia y el aislamiento social pueden acarrear graves patologías mentales como la depresión, el estrés, la agorafobia, los cuadros de estrés continuados, el trastorno obsesivo compulsivo, etc. Así que ambas cosas (cuidado físico y cuidado mental) deben ir parejas yahora que tenemos horas libres a montones, podemos dedicar tiempo diario a cada cosa.

  1. Dibujar: No importa si se te da bien o si pintas igual de mal que cuando lo hacías en párvulos; intentarlo ya es un gran ejercicio mental y una actividad divertida y que conlleva mucha creatividad. Además, no hace falta que sea una actividad solitaria, porque con los retos que lanzan los amigos desde redes sociales continuamente, es posible organizar que cada uno tenga que dibujar un objeto y adivinar el de los demás. Algo así como el juego del Pictionary a gran escala.
  2. Escribir: Se puede llevar un diario de tus impresiones, emociones y actividades durante este tiempo o tratar de crear historias originales. Da igual. Lo importante es que escribir es una actividad buenísima para la mente, para desahogar emociones que pueden dañarte si se quedan dando vueltas en tu cabeza sin salir de ahí y para perfeccionar tus técnicas de redacción, que tan útiles son para mejorar las notas en trabajos académicos y exámenes.
  3. Leer: No hay nada mejor para salir de las cuatro paredes de tu casa que tener entre manos un buen libro en papel. Y sí, en papel, porque estos ni te van a mandar notificaciones que te distraigan, ni encontrarás molesta publicidad entre sus páginas, ni dañarán tu vista con luz azul. Leer es un gran ejercicio mental que libera nuestra imaginación y nos permite experimentar vivencias que jamás alcanzaríamos de otra manera. No dejes de hacerlo ni un solo día durante esta cuarentena y verás como pasa volando.
  4. Memorizar: Cuando hay que preparar un examen, memorizar suele ser tedioso y molesto, pero, en cambio, memorizar un poema que te guste o una canción aplicando reglas mnemotécnicas entretenidas es una gran gimnasia mental muy divertida.
  5. Cantar: Al igual que en el resto de cosas, que lo hagas bien o mal solo es importante para tus sufridos oyentes, pero cuando cantamos, muchas áreas del cerebro se ponen a trabajar y se puede mejorar con la práctica. Es divertido, desestresante y creativo. No limites tus impulsos de cantar a pleno pulmón solo al rato de la ducha (se te escucha igual porque las cortinas o la mampara no son realmente el búnker insonorizado que tú crees que son) y deja fluir tu voz cuando te apetezca (siempre que no molestes más de la cuenta).
  6. Meditación: Los beneficios de la meditación están sobradamente demostrados, así que, si no lo has hecho nunca, es un buen momento para empezar.
  7. Empieza a desarrollar un nuevo hobby: Si siempre has querido aprender a hacer figuras de papel maché, a coser bufandas gorditas, a cosechar tus propias hortalizas o a pintar figuritas de guerra diminutas, este es el mejor momento que vas a tener. Apasionarse por algo (sin obsesionarse con ello) es genial para mantener la mente activa y potenciar la curiosidad.
  8. No te olvides de estudiar: Como hay tiempo para todo y el curso no ha terminado, aprovecha para mejorar en aquellas asignaturas en las que más flojees. Una hora de estudio al día te ayudará a mantener un horario y ciertas rutinas esenciales. No lo abandones.

Esto de la cuarentena es lo que es. Hay que ser muy positivo (o estar muy enajenado) para no sentir ciertos bajones cada poco tiempo y, por mucho que nos bombardeen con que hay que sacar lo mejor de nosotros y aprovechar este tiempo para escribir el nuevo Quijote, la verdad es que no es necesario. Todas las emociones son parte del ser humano y hay que vivirlas sin culpa. La tristeza, el miedo y la ansiedad también. Nadie puede vivir una vida completa sin explorar eso que Nietzsche llamaba la dimensión trágica y es que, en toda paleta de colores, siempre habrá negros y grises y sin ellos, de hecho, nos costará mucho distinguir los colores luminosos.

Son tiempos difíciles y cada uno debe poner lo mejor de su parte para sobrellevarlos, pero también debemos permitirnos llorar cuando lo necesitemos, desconectar del mundo y de las malas noticias cuando nos apetezca o enfadarnos con la situación o con quien nos dé la gana.

La cuarentena va a pasar. Y, aunque ahora se haga larga, va a pasar pronto. Haz lo que puedas para mantenerte activo, para ser solidario con los que más lo necesitan y para llevarlo con salud mental y madurez. El mundo ha cambiado de golpe, es verdad, pero va a seguir adelante y tú también.

 

 

 

COVID-19: te sugerimos una rutina para llevarlo mejor
20 Mar 2020

COVID-19: te sugerimos una rutina para llevarlo mejor

El COVID-19 nos obliga a hacer una cuarentena que, ojalá nos equivoquemos, no va a durar solo 15 días. Por eso es importante que sepamos cómo cuidarnos.

COVID-19

Vivimos un momento histórico único, y no precisamente para bien. Una pandemia como la del COVID-19 no es para tomársela a broma, pero eso no significa que tengamos que estar en casa llorando todo el día. Cuidar nuestro estado de ánimo va a ser esencial para que esto pase más rápido y para que no nos afecte psicológicamente.

Cuerpo y mente

El cuerpo y la mente son uno. No son cosas separadas sino partes de un todo y, por eso, hay que cuidarlos a la par. De poco sirve llevar una dieta equilibrada y hacer ejercicio si luego tenemos pensamientos obsesivos o negativos de forma constante y niveles de estrés altísimos. Cada emoción que sentimos se produce en nuestro cerebro y este libera una serie de sustancias químicas al organismo que generan cambios en todo el cuerpo. De hecho, parece existir relación entre el estado de ánimo y la salud.

Cuando estamos psicológicamente bien, nuestras defensas están más altas y enfermamos menos y, en el lado opuesto, las personas sometidas a circunstancias estresantes o trágicas durante espacios de tiempo prolongados suelen desarrollar problemas de salud que, en principio, no parecían estar relacionados, pero que, según diversos estudios, parece que sí lo están. Por poner un ejemplo que todos conocemos, las mujeres que sufren violencia machista presentan un cuadro clínico que incluye patologías tan diversas como trastornos gastrointestinales, dolor crónico, fibromialgia, síndrome del intestino irritable, depresión, trastornos alimenticios, deterioro funcional, obesidad, trastorno de pánico y muchos más.

Por lo tanto, no podemos desatender ninguna de las partes porque estaremos haciendo un trabajo incompleto y, en estas circunstancias que vivimos, aún más.

El tiempo es relativo y muy plasta

Cuando uno es joven, el tiempo pasa más despacio. Así que no nos debe extrañar si para nuestros abuelos este encierro pasa volando, para nuestros padres pasa más o menos rápido, para nosotros es un tostón interminable y para los más pequeños de la familia, la cuarentena es similar a pasar 7 veces por los 9 círculos del infierno a cámara lenta. Esto tiene una explicación muy lógica, ya que el tiempo vivido en total es menor cuanto menor se es y, por lo tanto, el porcentaje de vida que representa, pongamos un mes, es mucho mayor cuando tenemos 5 años que cuando tenemos 80.

Pero ahora, por la pandemia del COVID-19 todos tenemos que quedarnos en casa tengamos la edad que tengamos y claro, algunos lo llevan peor que otros.

Llegados a este punto, lo importante es que hagamos lo posible para que este tiempo de encierro sea lo más llevadero posible para todos, porque, a cualquier edad, la percepción del tiempo varía si nos lo estamos pasando bien y nos mantenemos activos o si nos aburrimos como setas.

Rutinas

Los que estudiamos o trabajamos (o ambas cosas) vamos a tener la suerte (aunque en principio no lo parezca) de obligarnos a mantener unas rutinas, pero incluso con eso los días pueden hacerse muuuy largos (y más cuando llevemos treinta y tantos días encerrados).

Además, en esta situación, los profesores no suelen cargarnos con demasiado trabajo, así que, queramos o no, vamos a tener horas muertas a mogollón y eso, a la larga, no es bueno.

Por eso, es importante que nos pongamos un horario corriendo. En España llevamos solo 5 días de cuarentena obligatoria y la gente ya está empezando a hacer cosas muy raras, así que imaginad cómo puede ser esto cuando llevemos un mes o más (porque todo apunta a que esto se va a alargar bastante).

Si hasta ahora nos hemos dejado llevar contentándonos con ver memes sin parar y series en modo maratón, es el momento de cambiar los hábitos e introducir una serie de quehaceres al día que nos permitan mantener un horario fijo.

La buena noticia es que el horario no tiene por qué ser algo militar lleno de cosas aburridas, sino que, ahora más que nunca, nos merecemos pasarlo bien y sentirnos mejor.

Aquí va una idea para organizarse:

Al despertar (hay que intentar que sea siempre a la misma hora): 30 minutos o una hora (según tu nivel) de entrenamiento físico y desayuno saludable y delicioso (es el momento idóneo para probar tu creatividad en la cocina).

Después toca estudiar o hacer los ejercicios que manden los profesores. Hay que recordar nuestros objetivos y no perder de vista las metas por culpa de este parón y, para un estudiante universitario, sacarse su eTítulo es una de las cosas más importantes.

A media mañana: Consultar las redes sociales, leer la prensa o buscar algo de información que nos diga cómo va la cosa (recordad que hay muchos bulos y mucha gente queriendo sacar rédito de esto, así que usad fuentes fiables). Al acabar con la actualidad del COVID-19 y para no quedarnos con mal sabor de boca, un poco de humor. Combatir el estrés y el miedo con risa es la mejor manera de sobrellevarlo, así que comparte los mejores memes con tus amigos y familiares y, por qué no, crea los tuyos propios. Quizá descubras una nueva faceta tuya llena de creatividad.

Come bien: Prueba recetas nuevas. El COVID-19 nos obliga a hacer la compra de una forma más inteligente, así que piensa en menús para la semana cuando vayas a comprar basados en productos no perecederos. Seguro que hay un gran chef viviendo en tu interior y no lo sabías. Si no, consulta con tu abuela. Ella ha vivido una posguerra y sabe lo que se hace.

Después de comer: Lee. Esta parte es fundamental, porque ahora que no podemos ni debemos movernos de casa, lo único que realmente nos hará sentir como si estuviésemos fuera es la lectura. A través de ella podemos hacer viajes trepidantes, visitar lugares llenos de magia o vivir emociones que añoramos. Nada estimula nuestra imaginación como un buen libro.

Por otra parte, es ridículo matarnos a hacer deporte si no cuidamos la parte más importante de nosotros mismos: el cerebro. Recordad que por muy estupendo que sea el envase, si no se llena de contenidos estará vacío y será inútil. Y si crees que no te gusta leer, lee esto y revisa tus creencias.

A media tarde: El ser humano es un animal social. Y si había alguna duda al respecto, esta situación que vivimos por el COVID-19 nos está mostrando la realidad cada día a través de balcones atestados de gente jugando al veo-veo, aplaudiendo o haciendo caceroladas para protestar, a través de actos de solidaridad entre vecinos, de personas que se organizan por barrios para ayudarse los unos a los otros, de personas que comunican por videollamada con sus amigos y seres queridos cada día, etc.

Cuando las cosas se ponen difíciles (y ahora lo están), necesitamos sentir que pertenecemos a una comunidad unida, así que aprovecha un rato todos los días de la forma que más te apetezca para contactar con otras personas, porque eso también es importante para la salud.

Noche: Cena ligero para dormir bien y haz algo que realmente te apetezca como ver una película o una serie, leer otro rato, dibujar, escribir un blog, aprender a bailar swing con tutoriales de YouTube… Ten en cuenta que puedes aprovechar este tiempo como te apetezca o no aprovecharlo en absoluto. No hace falta que salgamos de este encierro convertidos todos en unos virtuosos del violín, pero sí es importante que no sientas que el tiempo está detenido, que no te aísles y que hagas cosas que te hagan sentir bien, ya hay bastante drama a nuestro alrededor como para no regalarnos momentos placenteros.

Y sobre todo, y cada día, recuerda que debes quedarte en casa (por ti y por los demás) y que debes seguir las normas de higiene que facilita la OMS. Somos un equipo en esto y al maldito COVID-19 lo pararemos entre todos.

¡Mucho ánimo!

 

 

 

 

Coronavirus y clases a distancia: cómo afrontarlo
13 Mar 2020

Coronavirus y clases a distancia: cómo afrontarlo

Se suspenden las clases y debemos permanecer encerrados en casa por un tiempo. Combatir el coronavirus y estudiar a distancia puede no ser tan malo.

coronavirus

Aún no estamos de vacaciones

En principio, tenemos ante nosotros 15 días de suspensión de clases, pero tal vez sean más. De hecho, puede hasta que el resto del curso se haga de esta manera y, acostumbrados como estamos la mayoría a las clases presenciales, este cambio nos puede desbaratar un poco el plan de estudios, pero no hay por qué alarmarse: solo hace falta cambiar un poco el chip.

Normalmente, que se suspendan las clases es sinónimo de vacaciones, pero en este caso, y aunque el cuerpo nos esté pidiendo fiesta y desconexión, lo cierto es que no es momento de vacaciones, sino de seguir estudiando y mantener la normalidad, porque el coronavirus no debería ser un motivo para perder el curso.

Estudiar a distancia tiene truco

Requiere cierta dosis de voluntad y de disciplina para arrancar, pero una vez que se pilla el truco, descubriremos que tiene sus ventajas. Hay una serie de pasos que resultan imprescindibles:

  1. Familiarizarse con la plataforma docente: El primer paso es entender bien cómo se usa la plataforma, dónde se colgarán los archivos, cómo debemos subir documentos o cómo participar en los chats.
  2. Que no falte nada del temario: Es el momento de revisar nuestros apuntes y consultar si tenemos todas las lecturas recomendadas y obligatorias. Lo primero que debemos hacer es ponernos en contacto con nuestros compañeros y profesores para comprobar que disponemos de todo el material.
  3. Organización: Tanto en el temario (por orden de importancia o dificultad, fechas de exámenes y entregas de trabajos controladas) como en saber cuánto tiempo debemos dedicar a cada materia. Habrá profesores que manden trabajos para estos días y otros que den las clases online dentro de un horario preestablecido. Debemos calcular cómo vamos a organizar todo esto.
  4. Horario: Ya que aún estamos dentro del curso, y para que no cambiemos nuestras rutinas, el horario que fijemos para estudiar debería ser el mismo que tenemos habitualmente de clases; así se nos hará más sencillo despegarnos un rato de Netflix. No debemos confiarnos; si no damos palo al agua, nuestras medias bajarán o suspenderemos y nos costará más conseguir nuestro eTítulo.
  5. Un pequeño esfuerzo extra: En vez de confiarnos y aflojar el ritmo, estudiar a distancia requiere que hagamos justo lo contrario, porque, al no asistir a clase, nos va a ser más difícil retener el temario que más tarde será materia de examen. Por eso, hay que esforzarse un poquito más y repasar a diario lo que corresponda aplicando distintas técnicas de estudio para que luego nos sea sencillo preparar los exámenes.

Momentos difíciles

El coronavirus o COVID-19 no es una gripe más, pero tampoco es una apocalipsis zombi (aunque los supermercados empiecen a parecerse a los de la película Guerra mundial Z). Estamos sin clase, somos jóvenes y tenemos ganas de salir y celebrar cualquier cosa, pero debemos ser solidarios y responsables.

A pesar de que la cultura circundante nos bombardee constantemente con mensajes individualistas, lo cierto es que, en estas situaciones (y en muchas otras), dependemos los unos de los otros más de lo que imaginamos. Con 20 años, infectarse de coronavirus no es grave. Uno puede pensar «¿por qué quedarme en casa si quiero ver a mis amigos? Total, este virus no me va a matar. Será como una gripe más». Y claro, en realidad tendría razón, porque los casos graves suelen darse en personas mayores o en aquellas que tienen patologías previas, pero ¿querrías contagiar a tus padres? ¿Querrías que por no perderte unas cuantas noches de fiesta tu abuela enfermase? Sí, suena muy dramático, pero solo hay que mirar las cifras de muertos y contagios para ver que este virus supone un gran riesgo para las personas mayores o de cualquier edad si están inmunodeprimidas, tratándose un cáncer, etc.

Las discotecas, bares y conciertos no van a desaparecer. Seguirán ahí cuando esto acabe, pero para que acabe pronto, todos tenemos que poner de nuestra parte.

Y si tu discoteca favorita aprovecha que no tienes clase para mandarte invitaciones a eventos, igual debería dejar de ser tu discoteca favorita porque, como decíamos, en una situación como esta, todos debemos arrimar el hombro.

Responsabilidad sí, pero no pánico

Ir al súper a arrasar con todo el papel higiénico no solo carece por completo de sentido, es que además es muy insolidario con el resto de los seres humanos que también tengan un aparato digestivo en funcionamiento. No se trata del fin del mundo, solo es un virus más, pero uno que se contagia mucho. Hay que confiar en que, si compramos con cabeza, el abastecimiento estará garantizado.

Por otra parte, la higiene es muy importante y debemos lavarnos las manos más a menudo, pero ni necesitamos ir a todas partes con una mascarilla ni tampoco tenemos por qué gastar toneladas de desinfectante de manos cuando tenemos acceso al jabón. Mantener la calma, actuar pensando en la prevención, estar bien informados y evitar los bulos y el sensacionalismo son las mejores maneras de afrontar esta crisis sanitaria.

¿Qué hago si me encuentro mal?

Si tenemos alguno de los síntomas asociados al coronavirus, debemos llamar a los teléfonos de información de nuestro país y, en principio, quedarnos en casa. Puede que pasemos esto como una gripe más, pues, ante los virus, solo cabe esperar y pasarlo. Los únicos medicamentos útiles (si no hay complicaciones) son aquellos que sirven para bajar la fiebre y reducir el malestar.

¿Cuándo debo acudir a urgencias?

Solo cuando tengamos dificultad respiratoria o fiebre persistente de más de 38 grados. Es importante entender que colapsar las urgencias es fatal para el sistema. El personal sanitario hace lo que puede y está esforzándose muchísimo en este caso (de hecho, muchos de los contagiados son precisamente ellos), pero no hay una médica, un enfermero y un auxiliar para cada persona y tampoco hay suficientes equipos para todos. Por eso es tan importante prevenir el contagio y, si se ha dado, actuar con cabeza. Las complicaciones derivadas del coronavirus se dan en torno al 20 % de los afectados, así que no hay por qué alarmarse al primer síntoma.

¿Y qué hago para no morir de aburrimiento?

Estas cosas son un fastidio, pero pasarlo mejor o peor depende casi completamente de nosotros. De cómo lo afrontemos psicológicamente. Si lo vemos como un fastidio y estamos buscando excusas para salir de casa, lo más probable es que lo llevemos fatal. Si lo vemos como una oportunidad para ponernos al día con cosas atrasadas, para empezar algún proyecto que teníamos pendiente o para disfrutar con la calma que habitualmente no tenemos para la lectura, seguro que lo llevaremos mucho mejor.

Es importante mantener un horario y no abandonarnos, porque si pasamos muchos días ociosos, acabaremos por hartarnos muy pronto. Podemos aprovechar para hacer algo de deporte en casa por las mañanas (hay vídeos en YouTube para todo), estudiar un rato en el horario habitual y luego podemos leer, hacer videochats con nuestros amigos, ver series y películas, aprender por fin a hacer punto de cruz o escribir ese relato que lleva tiempo rondándonos la cabeza. Da igual, el caso es mantenerse activos para que, al menos, podamos sacar provecho de esta pausa forzosa.

Emoción y memoria: una de las mejores técnicas de estudio
4 Mar 2020

Emoción y memoria: una de las mejores técnicas de estudio

La emoción nos va a servir para retener la información más rápido y para recuperarla más fácilmente durante el examen. Vamos a ver cómo se hace.

emoción

Qué es una emoción y por qué tiene relación con la memoria

Las emociones son respuestas psicofisiológicas y conductuales que experimentamos ante un estímulo externo. Es decir, que, ante un acontecimiento, experimentamos, en primer lugar, una respuesta fisiológica involuntaria (expresiones faciales, diferencias en el tono de voz y cambios hormonales) en los que intervienen nuestro sistema nervioso autónomo y el sistema endocrino. En segundo lugar, habrá una respuesta psicológica a este estímulo que aparece en cuanto la información es procesada, lo que implicará la aparición de un sentimiento (alegría, tristeza, ira, miedo) y, por último, habrá una reacción conductual causada por esa emoción (reír, llorar, fruncir el ceño, huir…).

Todos experimentamos emociones y, si hacemos memoria, los eventos de nuestra vida que recordamos más nítidamente son aquellos que nos causaron emociones fuertes; por ejemplo, nadie recuerda (salvo los que tienen algún tipo de superpoder de memorización) qué comieron un martes cualquiera de hace dos años, pero sí recordamos una comida especial con personas queridas el día que nos dieron una noticia muy triste o el día que ganamos un premio. Lo que fija esos recuerdos son las emociones que sentimos durante esa vivencia y no tanto los acontecimientos en sí, que, además, solemos alterar inconscientemente a lo largo del tiempo.

Por lo tanto, si el material que debemos recordar tiene carga afectiva, lo recordaremos con mucha mayor facilidad y nos será más fácil recuperar la información si durante el examen nos tomamos un momento en volver a sentir esas emociones. Veamos cómo.

No, el estrés no sirve como emoción; se siente

Aunque sería lo ideal porque lo normal es que estemos estresados al estudiar y estresados al examinarnos, lo cierto es que resulta contraproducente para memorizar el hecho de experimentar cualquier emoción demasiado intensa, y el estrés, en concreto, reduce la atención y la capacidad para retener la información.

¿Cómo aplicamos esta técnica de estudio?

Lo que hay que hacer es buscar cierto grado de motivación o de entusiasmo. Sabemos que no todas las asignaturas nos gustan y que es difícil entusiasmarse con cosas que detestamos, pero en nuestro cerebro mandamos nosotros, así que todo es ponerse.

Lo primero es intentar encontrar algo que nos guste de lo que estamos estudiando y, cuando lo encontremos, hay que tratar de mantener esa emoción mientras lo estudiamos. Para eso debemos mantenernos conectados a eso que nos interesa e ir relacionando el resto de cosas que vamos aprendiendo con lo que nos interesó, por ejemplo: si nos interesa la parte de la aplicación del derecho penal, pero nos aburre estudiar los códigos y sus artículos, lo que hay que hacer es imaginar cada artículo como si lo estuviéramos aplicando y tratar de mantener el interés imaginando casos prácticos.

¿Y cómo se hace cuando no nos interesa lo más mínimo?

Si la única emoción que nos causa una materia es el tedio absoluto, entonces debemos poner un poco de nuestra creatividad a funcionar haciendo proyecciones del futuro; por ejemplo, viéndonos a nosotros mismos aplicando estos conocimientos en un trabajo deseado.

El más difícil todavía: si odiamos la materia y además no tiene relación con el trabajo que queremos desempeñar y lo de adquirir una cultura general ya no nos motiva, entonces hay que buscar un momento feliz pasado o futuro que pueda estar relacionado (por ejemplo, terminar la carrera y conseguir nuestro eTítulo) y tratar de mantener esa emoción durante el estudio y recordarla durante el examen.

Si llevamos una temporada de exámenes tan dura que ya se nos agotan las ideas, hay que buscar una recompensa que nos motive; por ejemplo, prometernos que al acabar el examen nos vamos a comprar algo que queríamos hace tiempo o vamos a celebrar una fiesta o nos vamos a leer la nueva novela de nuestra saga favorita.

Así de fácil: la unión de las emociones y la memoria será una técnica de estudio que nos facilitará retener más información en menos tiempo; así que no dejéis de aplicarla.