Esa maldita asignatura…
17 Nov 2019

Esa maldita asignatura…

¿Te has topado ya con la asignatura maldita? Durante la carrera siempre hay una asignatura (como poco) que se atraganta. Vamos a ver qué hacer con ella.

Mal de muchos

A cualquiera se le atraganta una asignatura. Incluso a los más empollones. Es la asignatura maldita, esa que hace que quieras mandarlo todo al carajo y dedicarte profesionalmente al macramé. Esa que hace que te replantees tu vocación, que pienses en cambiar de carrera e incluso que barajes la posibilidad de iniciar una huelga de hambre.

No desesperes, aprobar la asignatura maldita es posible.

Busca aliados

Por suerte, la asignatura maldita no es la misma para todos. Siempre habrá compañeros que sean capaces de entender a la perfección lo que para ti es un auténtico jeroglífico, así que pide ayuda porque la vida es más fácil con aliados.

Si resulta que todos tus amigos tienen problemas con la misma asignatura (que ya es mala suerte) y además estáis en guerra con el resto de la clase, entonces tenéis dos opciones: la primera es hacer una tregua con el bando contrario y pedir auxilio a cambio de víveres, apuntes o ayuda en alguna otra materia y la segunda es crear un grupo de estudio con personas que, al igual que tú, no entienden ni papa de esa asignatura.

No es tan descabellado como puede parecer, porque varios cerebros en funcionamiento sacarán mejores conclusiones que uno solo. Además, resulta menos frustrante compartir la angustia existencial que provoca la asignatura maldita con compañeros en la misma situación que comértelo tú solo bajo la triste luz del flexo del cuarto donde estudias. Seguro que, entre todos, vais desgranando la materia hasta dar con la clave (o el aprobado).

Ayuda externa

Si ninguna de estas opciones funciona, entonces puede que necesites la ayuda de un superhéroe anónimo en forma de profesor particular. Mira en los tablones de anuncios de tu universidad, pregunta a algún compañero, consulta las academias de la zona o haz una búsqueda en internet. Si das con uno bueno, te quitarás mucho sufrimiento de encima.

Cambia de estrategia mental

Lo más terrorífico de la asignatura maldita no es el temario infumable, las fórmulas indescifrables o las explicaciones en arameo del profesor. Lo peor de todo es lo mal que nos hace sentir. Y no solo por la inseguridad de si aprobaremos o no o de  por qué no somos capaces si otros lo son, sino por el bloqueo mental y el nudo en el estómago que se nos hace cada vez que nos sentamos delante de la materia y vemos que no entendemos nada de nada. Esa sensación se llama frustración y es horrible, pero hay que sobreponerse por muchas ganas que nos den de mandarlo todo a paseo.

Respira, relájate y piensa de qué maneras puedes rebajar esa frustración. Si cada vez que te sientas a estudiar esa asignatura te cabreas, si incluso antes de empezar ya das por sentado que no te vas a enterar de nada y que estás perdiendo el tiempo, si relees el temario con la mente en otra parte, no estás teniendo una buena estrategia. Intenta pensar de una forma más positiva, tómatelo como un reto, como cuando se resuelve un enigma: hazte detective e investiga sobre esa asignatura que odias hasta que no la odies tanto. Tu actitud ante un problema es más del 50 % del problema, así que cámbiala y facilítate las cosas.

Técnicas de estudio

Si leer y repetir no te está funcionando, ¿por qué sigues haciéndolo? Prueba nuevas técnicas de estudio hasta dar con la clave y así, además, se te hará más ameno. Piensa que, después de una buena lectura (al menos para que te suene algo), puedes empezar a dibujar, a hacer mapas mentales, puedes hacerte fichas, elaborar tus propios test, aplicar reglas mnemotécnicas… Lo mejor es ir probando con todo hasta dar con la clave.

Benditas bibliotecas

Puede que tus apuntes o los textos y libros facilitados por el docente no sean la mejor manera de entender de qué te están hablando. Es raro, pero a veces pasa. Por suerte, hay bibliotecas públicas e internet, así que pon a trabajar un poco tu curiosidad y busca fuentes alternativas de estudio. Probablemente, una vez que comprendas las ideas generales ya puedas enfrentarte a tu temario original sin problemas.

Tutorías

La honestidad mola. Pide una tutoría con tu profesor y explícale con humildad (sin decirle «tus clases son horribles, el temario es infumable y te explicas fatal») que esa asignatura se te ha atragantado y que estás pasándolo mal para entenderla. Dile que te recomiende otras lecturas o que te explique de nuevo algo concreto (debes llevar tus preguntas preparadas para que el profe vea que has puesto interés y que no esperas que te lo den todo hecho). Pide ayuda y te ayudarán. Además, si el profesor sabe que te cuesta su materia, verás como se esmera más en que le entiendas en clase o es más benévolo corrigiendo.

No desesperes, suspender no es el fin del mundo

Suspender una vez no es grave; suspender dos, tampoco, y ni siquiera es grave suspender cuatro veces (salvo porque la matrícula se va encareciendo). Grave es que te atropelle un autobús, perder a un ser querido, enfermar… Hay que aprender a valorar las cosas en su justa medida y a relativizar, porque si no, el estrés y la carga emocional que sufrirás durante la carrera será insoportable. Eso no significa que te dé igual todo, sino que veas cada «fracaso» como una nueva oportunidad para empezar de cero y hacerlo mejor. Nadie dijo que conseguir un eTítulo universitario fuera a ser pan comido: hay que esforzarse y hay que trabajar de forma constante, pero si los demás pueden, tú también; así que ánimo y a por ello.

Último año de Erasmus+. ¿Te lo vas a perder?
7 Nov 2019

Último año de Erasmus+. ¿Te lo vas a perder?

El año 2020 será el último del programa Erasmus+. Si quieres saber cómo conseguir una beca o si encajas en el perfil, sigue leyendo.

Erasmus+

La Unión Europea, el Ejecutivo comunitario y el Parlamento Europeo acordaron un plan de movilidad de estudiantes, vigente entre 2014 y 2020 que aglutina los siete esquemas de movilidad existentes, entre los que se encuentran Erasmus, Leonardo Da Vinci, Edulink y Juventud en Acción.

¿Qué es Erasmus+?

Hace casi 30 años que la UE financia el programa Erasmus, gracias al que más de tres millones de estudiantes europeos han podido realizar una parte de su formación en otra institución de educación superior o en otro país europeo.

La diferencia entre el Erasmus clásico y el Erasmus+ es que la oportunidad de formarse en otros centros y lugares se amplía también a personal, becarios, profesores, voluntarios, animadores juveniles, organizaciones, etc.

Además (y por fin) el beneficio de estas becas no recae solamente en Europa ni están dirigidas exclusivamente a europeos, sino que pueden llevarse a cabo en todo el mundo.

Objetivos

Pese a las iniciales dudas sobre su viabilidad, la Comisión Europea decidió apostar por este tipo de políticas que favorecen la integración, la educación y la movilidad de los jóvenes y de aquellas personas o empresas dedicadas a la formación. Estas políticas van, además, en consonancia con el marco estratégico para la cooperación europea en educación y formación (ET 2020) que persigue cuatro objetivos:

  • hacer realidad el aprendizaje permanente y la movilidad,
  • mejorar la calidad y la eficiencia de la educación y la formación,
  • promover la equidad, la cohesión social y la ciudadanía activa,
  • mejorar la creatividad y la innovación, incluida la iniciativa empresarial, en todos los niveles de educación y formación.

Dotación

Para llevar a cabo este ambicioso proyecto, la UE estableció un presupuesto de 14.500 millones de euros, casi un 40 % más que en el periodo de 2007 a 2013. Gracias a estas cifras, cuatro millones de jóvenes europeos han podido y podrán aún beneficiarse de alguna de las becas convocadas, entre las que se incluyen nuevos programas para voluntarios y para deportistas en las categorías de base.

También ha habido más oportunidades para que las instituciones educativas y las organizaciones juveniles participen en programas de intercambio para realizar prácticas, así como para las empresas que deseen promover la innovación y la empleabilidad.

Además, se crea un sistema de garantía de préstamos para ayudar a los estudiantes de máster a financiar sus estudios en el extranjero y se impulsan cuatrocientas «alianzas de conocimiento» y «alianzas de conocimiento por sector» o, lo que es lo mismo, asociaciones entre instituciones de educación superior y empresas para ofrecer distintas oportunidades de aprendizaje.

¿Quién puede beneficiarse del programa Erasmus+?

Si queremos saber realmente si encajamos en el perfil para disfrutar de la oportunidad de obtener esta beca, en su web nos informarán de todo o también podemos consultar en la oficina de becas de nuestra universidad, pero, en resumen, podemos acceder si somos estudiantes de grado, máster o doctorado y puede compaginarse con periodos de prácticas.

También está disponible para personas que ya tengan su eTítulo y quieran hacer una actividad docente temporal en un centro educativo de otro país.

De hecho, Erasmus+ ofrece a toda persona dedicada al sector educativo (docente o no) la posibilidad de viajar a otros países para seguir formándose en distintos centros educativos.

Para las personas que sean estudiantes o recién tituladas en educación superior, formación profesional y aprendices de empresas, Erasmus+ ayuda a la adquisición de experiencia profesional mediante prácticas en el extranjero que permiten la adquisición o perfeccionamiento de un idioma y la comprensión de otras culturas.

El programa Erasmus+ también se dirige a jóvenes en general con edades comprendidas entre 13 y 30 años para hacer voluntariado internacional con una duración máxima de 21 días.

Los animadores juveniles podrán desarrollarse profesionalmente con períodos de formación o integrándose en redes en el extranjero.

¿Cómo afecta el programa Erasmus+ a los estudiantes españoles?

Erasmus+ tratará de eliminar las abultadas diferencias económicas que existían hasta ahora entre las dotaciones económicas de los países participantes. Por este motivo, Bruselas fijará una cantidad mínima que percibir por el candidato en función del país de destino, y no solo una máxima como se venía haciendo hasta ahora.

Este cambio afectará a países como España, que tradicionalmente ha concedido muchas becas, pero de escasa cuantía. En este sentido, es posible que en los próximos años descienda el número de becarios de nuestro país que, sin embargo, viajarán con mejores ayudas que las que se han concedido hasta ahora.

 

6 consejos para acceder al mercado laboral
3 Nov 2019

6 consejos para acceder al mercado laboral

Cuando terminamos la carrera, entrar en el mercado laboral puede causarnos cierta ansiedad. Si te encuentras algo perdido, sigue estos consejos para prepararte.

Tiempos difíciles

Según están las cosas, parece que la única manera de conseguir entrar en el mercado laboral es rezándole a San Pancracio o teniendo un primo en un ayuntamiento, pero no hay que perder la esperanza: si somos perseverantes, tarde o temprano llegará.

Cuando terminamos nuestros estudios y nos enfrentamos al mercado laboral por primera vez (y no cuenta el trabajo de relaciones públicas en la discoteca o el de repartidor de pizza que hicimos para sacarnos un sobresueldo mientras estudiábamos) se siente algo de vértigo. ¿Y ahora qué? —nos preguntamos—, ¿estoy realmente preparado para ejercer mi profesión?, ¿alguien va a contratarnos sin tener experiencia?

La respuesta es que sí. Tarde o temprano alguien lo hará porque todas las personas que están trabajando o han trabajado a lo largo de su vida empezaron un día sin tener experiencia, pero lógicamente debemos poner de nuestra parte y seguir estos pasos:

1. Conócete a ti mismo

Si eres muy tímido y odias hablar con gente desconocida, no busques trabajos de cara al público. Obvio, ¿verdad? Pues no lo es tanto, porque muchas veces no nos paramos a pensar en nuestras propias fortalezas y debilidades antes de ponernos a echar currículos y luego nos damos cuenta de que odiamos nuestro trabajo. Siéntate un momento y piensa: ¿qué se me da bien?, ¿qué me gusta hacer?, ¿dónde destaco?, ¿qué es lo que se me da peor?, ¿qué cosas no me gusta hacer?, ¿cuáles son mis objetivos a corto, medio y largo plazo? Conocernos un poco mejor nos ayudará a enfocarnos hacia uno u otro puesto y entraremos en el mercado laboral con mayor confianza en nuestra valía.

2. Mantén la calma

No es lógico pensar que por el simple hecho de haber echado unos cuantos currículos nos vayan a llamar al día siguiente. A veces hay suerte y otras no, por lo que no debemos desesperar. Como decíamos antes, el mercado laboral no pasa por su mejor momento, así que no te estreses: entiende que la búsqueda puede llevarte algo de tiempo. Conseguir un trabajo, sobre todo uno que merezca la pena, no es normalmente cosa de un rato. Hay que perseverar, mantener una actitud optimista y cargarse de paciencia. Al final tendrás tu oportunidad.

3. Organización

Anota los lugares donde has entregado tu currículo y las fechas por si más adelante quieres insistir, ten controlados los canales que has usado para hacerlo (teléfono, correos electrónicos, páginas web de empleo, empresas de trabajo temporal, etc.), y no te cortes a la hora de tratar de acceder a la plaza por distintos medios: puedes mandar la solicitud si has visto la oferta por Internet, pero también puedes entregar el currículo en mano o llamar por teléfono. No se trata de ser pesado, pero sí de demostrar interés.

4. Currículo visible y buena imagen pública

Crea un currículo que hable bien de ti, que resulte apropiado para el puesto al que aspiras y que sea honesto. Y no temas ser creativo: te dará más visibilidad. Además de tenerlo, crea tu perfil en LinkedIn, que es un gran complemento a tu CV, y nada de olvidarte de él para siempre: ve modificándolo, actualizándolo, interactúa, haz networking

Mantén «presentables» tus redes sociales: dicen mucho de ti y las empresas las consultan cada vez más. Habla con tus amigos y haz pública tu solicitud de empleo; nunca se sabe quién conoce a alguien que pueda estar buscando a un trabajador con tu perfil.

5. Solicita tu eTítulo

Tener una copia electrónica infalsificable de tu título oficial será una gran ventaja para entrar en el mercado laboral. Solicítalo en tu universidad junto con el título en papel para que puedas mandarlo a cualquier empresa y a cualquier parte del mundo sin tener que pasar por un notario para que te haga una copia oficial de tu título y tengas que mandarlo por correo ordinario. Usar las herramientas tecnológicas que puedan beneficiarte para encontrar trabajo será una gran ventaja frente a tus competidores, y tener eTítulo es una de ellas.

6. Y no la líes en la entrevista

Y cuando por fin nos llamen, es importante que no echemos todo el esfuerzo a perder por no ser capaces de enfrentarnos a la entrevista. Controla el estrés, no es más que una simple conversación sobre el puesto y tus habilidades, no es para tanto. Sé directo, sincero y no te enrolles con anécdotas, pero tampoco seas seco. Se trata de mantener una actitud cordial y educada. No dejes que tus gestos te delaten: evita los movimientos nerviosos (como menear la pierna sin parar o morderte las uñas), mira a la cara del entrevistador, mantén la espalda recta, respira y relájate. Recuerda tu valía y confía en ti mismo. Esa seguridad se trasmite y podrás impresionar a tu entrevistador.

 

Como controlar los nervios en una entrevista de trabajo
27 Oct 2019

Como controlar los nervios en una entrevista de trabajo

Ponerse un poco nervioso en una entrevista de trabajo es normal, pero si los nervios pueden hacer que perdamos el puesto, entonces mejor reducirlos.

entrevista de trabajo

Ropa que nos haga sentir cómodos

Para una entrevista de trabajo es importante vestir de forma apropiada. La empresa querrá que la persona que va a contratar dé una imagen que pueda representarla. Incluso aunque no vayamos a trabajar de cara al público, cada trabajador es parte de la imagen de la empresa y por eso cuidar nuestro aspecto es importante. Pero a demás de que el atuendo sea apropiado, es importante que nos sintamos cómodos con la ropa que escojamos. Si a los nervios de la entrevista de trabajo le sumamos un pantalón que nos aprieta, unos zapatos que nos hacen daño o una chaqueta que no nos deja mover los brazos, estaremos aumentando innecesariamente los nervios y la incomodidad que sintamos la verá el entrevistador.

Cuidado con los gestos nerviosos

Si cuando estamos nerviosos tendemos a mordernos las uñas, a mover las piernas sin parar, dar golpecitos con los dedos en la mesa, morder el capuchón del bolígrafo, tocarnos el pelo obsesivamente o alguna manía semejante, debemos controlarla. Que podamos mantener una actitud tranquila (al menos en apariencia) es muy positivo para que pasemos la entrevista de trabajo con éxito. De todas formas, si vemos que no somos capaces, lo mejor es normalizar la situación ante el entrevistador que contará con nuestros nervios como algo habitual. Reconocer la situación, decir : «lo siento, estoy algo nervioso» hará que nos sintamos más relajados y que el entrevistador sea menos duro en su evaluación. Aceptando las cosas que no podemos controlar abiertamente crearemos un ambiente más distendido.

¿Conoces bien tu CV?

Es común hacer un currículo y luego no revisarlo antes de una entrevista de trabajo porque, supuestamente, ya conocemos nuestra vida laboral o nuestra formación. Lo cierto es que del currículo pueden salir algunas de las preguntas que nos hagan en la entrevista y ganaríamos mucha seguridad si revisamos previamente lo que dice. Puede que nos pregunten qué nos pareció alguno de nuestros cursos o que nos pregunten por qué estuvimos tan poco tiempo trabajando en cierta empresa. Si hacemos una lectura previa y vemos qué preguntas pueden sacar de ahí, ganaremos mucha seguridad.

¿Para quién vamos a trabajar?

Obtener información de la empresa en la que queremos trabajar será muy útil. Hay reclutadores que directamente nos preguntarán por qué queremos trabajar con ellos y quedaría fatal si contestásemos que es porque tenemos que pagar el alquiler y nos sirve cualquier cosa (aunque sea la verdad). Gracias a internet podemos hacer una búsqueda exhaustiva sobre la empresa y presentarnos a la entrevista de trabajo bien preparados para dejar impresionado al reclutador.

Cuidar la expresión corporal

Es importante sentarnos apropiadamente, con la espalda recta, pero sin rigidez, entrecruzar las manos en el regazo, pero no cruzar los brazos de forma defensiva. Debemos mantener una gestualización abierta y tranquila, mostrando de vez en cuando las palmas de las manos para que se aprecie una actitud honesta en nosotros. Es importante mirar a los ojos al entrevistador, pero no como si fuéramos un conejo inmóvil deslumbrado por los faros de un coche, sino para demostrar que prestamos atención a lo que se nos dice. También cuando contestemos a sus preguntas, si mantenemos la mirada en sus ojos trasmitiremos seguridad y sinceridad, pero podemos desviarla mientras recordamos o pensamos en la respuesta para no incomodar al entrevistador con una actitud tan robótica.

Sonreír también es esencial para triunfar en una entrevista de trabajo. Mediante la sonrisa expresamos cercanía, accesibilidad, honestidad, facilidad en el trato… siempre y cuando no sea algo forzado.

Actitud positiva

Mantener una actitud positiva durante la entrevista también hablará muy bien de nosotros y de nuestra predisposición a esforzarnos y encajar en la plantilla. No se trata de llegar ahí comiéndonos el mundo, pero sí de demostrar que somos personas capaces de enfrentarnos a las adversidades con buen talante y de tolerar bien la frustración.

Ensayar primero

Lo más útil que podemos hacer para reducir los nervios en una entrevista de trabajo es ensayar antes. Ahora que sabemos todo lo que debemos hacer y preparar, qué ropa nos vamos a poner y cómo debemos comportarnos, debemos practicar. Durante la carrera hemos aprendido cómo llevar un examen bien preparado disminuye muchísimo el nivel de estrés. Con una entrevista de trabajo pasa igual. Y si ya tenemos nuestro eTítulo, somos verdaderos expertos en preparar exámenes, presentar trabajos o hablar ante los profesores, así que ahora solo hay que aplicar esos conocimientos en otro campo.

Hay que prepararse la respuesta a las posibles preguntas que nos hagan y practicar delante de un espejo. Así podremos ver cómo lo hacemos y ganar seguridad. Incluso podemos grabarnos y corregir luego lo que podamos mejorar. Cuanto más hayamos practicado, más seguros iremos a la entrevista de trabajo y menos nervios sentiremos.

¡Muchísima suerte!

¿Por qué si estudio no saco mejores notas?
16 Oct 2019

¿Por qué si estudio no saco mejores notas?

Si estudias el mismo tiempo que tus compañeros, pero suspendes o tus notas son peores, lee esto, puede que la solución sea más fácil de lo que imaginas.

notas

Todo se aprende

Hay asignaturas que se atragantan. A todos nos pasa. Pero si tus notas son más bajas que las de tus compañeros o iguales, aunque tú te esfuerzas el doble que ellos, es posible que empieces a dudar de tus propias capacidades y que te desanimes. Sacar un eTítulo universitario requiere esfuerzo y constancia, pero también una buena estrategia.

En la mayoría de los casos no es un problema de falta de inteligencia, capacidad o memoria, sino de falta de técnica. Es, por lo general, una cuestión de estudiar de forma poco eficaz, así que no te desanimes y te pongas a culpar al universo, a la carrera que has escogido o a una maldición ancestral: mejorar el rendimiento y, por lo tanto las notas, tiene solución si corriges algunos malos hábitos.

Evita las distracciones

Lo primero que debes evitar mientras estudias son las distracciones. Cierra el Facebook, deja el móvil en otra habitación, no pongas música y busca un lugar de estudio adecuado. Si tu idea de una jornada de estudio es tirarte en la cama a leer los apuntes por encima mientras suena una lista de reproducción con tus temas favoritos y tus hermanos se gritan, ¿de verdad te extraña sacar malas notas?

Así no hay manera de concentrarse y las horas que pases delante de los apuntes serán horas tiradas a la basura. Si tienes que estudiar, hazlo, no pierdas el tiempo intentándolo porque al final te habrás aburrido un montón para nada. Elimina las distracciones y céntrate. Cuando estés descansando o hayas terminado, ya tendrás tiempo para charlar con tus amigos.

Crea un espacio adecuado

Otro error típico es estudiar en lugares que no estén adaptados para el estudio. Mesas bajas, sillas incómodas, poca luz… Si quieres mejorar tus notas, es necesario que crees un espacio agradable que uses para estudiar, donde puedas aislarte y concentrarte, colgar tus esquemas en la pared, tener espacio para cada asignatura, etc.

Busca un sitio bien iluminado y lo más silencioso posible. Adáptalo a tus necesidades colgando un corcho de la pared, poniendo una buena mesa, archivadores para tener cada cosa en su sitio y, por favor, elige una buena silla que no te destroce la espalda. Es importante que crees por ti mismo un espacio propio donde sepas que podrás concentrarte y que estarás a gusto.

Mejor NO lo dejes para el final

Si hay un error típico es este: dejarlo todo para el último momento y luego pegarnos panzadas a estudiar de doce horas sin levantar la vista de los libros. Si no te organizas y estudias un poquito cada día, lo llevas claro. Tus notas no van a subir por arte de magia. Cuando intentas meterte en tres días el temario de un cuatrimestre, la cosa no puede salir bien. El cerebro tiene límites y cuando, además, coinciden los exámenes muy pegados, es probable que acabes con un cacao mental que se reflejará en las notas. Si quieres ser un buen estudiante, recuerda repasar al menos cinco días a la semana lo que has visto en clase (con una hora o dos al día es más que suficiente). Preparar los exámenes tras haber hecho este pequeño esfuerzo es pan comido.

Mala organización

Otro de los errores comunes es organizarse mal, no planificar el tiempo que requiere cada asignatura, no tener al día los apuntes, no saber en qué día vivimos… ¿Solución? Cómprate una agenda (y úsala) y cuelga un calendario de la pared de tu cuarto donde puedas señalar las fechas de entrega de trabajos o exámenes. Planifica el tiempo que necesitarás para cada materia en plan pesimista, es decir, nada de «esta está tirada y me la aprendo en dos días», sino más bien lo contrario: calcula el tiempo necesario para terminar un trabajo contando con que seguro que surgirán problemas. Así, si todo sale bien, lo tendrás listo antes, pero si falla algo, no habrá problemas con la fecha de entrega.

Que nunca falte material

Libros, apuntes, lecturas obligatorias…, lo debes tener todo y mucho antes de que llegue el momento de preparar los exámenes. Es imprescindible para que puedas hacer tu trabajo diario y que no te veas al final con demasiados textos para leer con los que no contabas o con los apuntes incompletos. Si vas viendo todo el temario según te lo dan, comprobarás cómo suben tus notas.

Prueba otras técnicas de estudio

Puede que la técnica que usas no te funcione bien. Sería un error no probar con otras distintas si las habituales no te funcionan como deberían. A veces, por lo que nos han enseñado desde pequeños, tendemos a leer, subrayar, memorizar e intentar repetir como loros lo que hemos leído. Lógicamente esto no nos funciona a todos y además es la técnica menos eficaz, es decir: requiere más esfuerzo y más tiempo que otras. Prueba con reglas mnemotécnicas para memorizar, con mapas mentales, con asociaciones de ideas para fijar conceptos, con crear tus propios testfichas… Tienes mucho para elegir.