7 pasos para encontrar un buen empleo
11 Nov 2018

7 pasos para encontrar un buen empleo

Encontrar un buen empleo nada más terminar la carrera parece difícil, pero no es imposible. Estas recomendaciones ayudan.

empleo

A simple vista, parece que terminar la carrera y entrar en el mercado laboral es tan natural y sencillo como lo era pasar al siguiente curso en la universidad, pero una vez que nos vemos en esa situación nos damos de bruces con la realidad: encontrar un buen empleo no es tan fácil y puede que nos sintamos bastante perdidos sobre cómo empezar la búsqueda. Esto es culpa de la poquísima orientación laboral que nos proporcionan durante nuestros años de estudio; pero no hay que desesperarse: siguiendo una serie de pasos sencillos, podremos con ello.

1. Mantente activo

Se han acabado las rutinas de ir a clase a diario, hacer trabajos, preparar exámenes… Ahora nos encontramos inmersos en la dinámica de buscar trabajo y es posible que nos sintamos un poco abrumados. Lo más importante es mantenernos activos y ponernos un horario para no perder el tiempo ni caer en depresiones. Hay que obligarse a mantener un horario regular, porque estar parado puede hacer que nos sumamos en la desidia y terminemos por no hacer nada productivo con nuestros días. Al menos entre semana, debemos levantarnos temprano y dedicar varias horas a la búsqueda de empleo.

2. Crea un buen currículo

El primer paso es tener un currículo adecuado que podamos distribuir entre los diferentes lugares en los que nos gustaría trabajar. Aunque aún no tengamos mucha experiencia, podemos hacer un buen currículo si usamos nuestra creatividad para potenciar nuestra marca personal y adjuntamos una buena carta de presentación en la que hablemos de nuestras ganas y motivación. Diferenciar el currículo de la posible competencia nos será muy útil para destacar en un proceso de selección. Solicitar nuestro eTítulo en la universidad también ampliará nuestras posibilidades, porque podremos enviar un documento electrónico con la misma validez legal que el título oficial a cualquier parte del mundo con solo hacer un clic, asegurándonos el acceso a un mercado laboral mucho mayor y actual.

3. Crea un perfil en LinkedIn y revisa tus redes sociales

Si queremos optar a un buen puesto y dar una buena imagen, nuestras redes sociales deben reflejarlo. Ya no somos estudiantes que cuelgan en sus redes lo primero que se les pasa por la cabeza: es importante cuidar nuestra imagen en redes porque las empresas van a hacer búsquedas para ver quiénes somos. Por otra parte, tener un perfil profesional en LinkedIn también es aconsejable para encontrar buenos contactos en nuestro sector.

4. Aprovecha los recursos de tu universidad

Todas las facultades tienen convenios con empresas o programas de prácticas que pueden interesarnos mucho laboralmente. Solo hay que acudir al departamento correspondiente de nuestra facultad, inscribirnos y entregar nuestro currículo.

5. Apúntate al paro

No solo nos ayudan con la búsqueda activa de empleo, sino que además ofertan multitud de cursos gratuitos que pueden ser muy útiles para complementar nuestra formación.

6. Inscríbete en bolsas de empleo y entrega currículos en persona

Internet es una herramienta fantástica para encontrar empleo que debemos usar a diario, pero, si queremos encontrar un buen empleo, no basta con apuntarnos a todas las bolsas de trabajo que nos proporciona la Red, también debemos entregar currículos en persona porque así demostramos iniciativa y podemos aprovechar para dar una buena primera impresión.

7. Contactos

Practicar el networking, hablar con nuestros profesores, asistir a cursos, seminarios, congresos y conferencias será una buenísima oportunidad para relacionarnos y conocer a otros profesionales de nuestro sector. Estar presente, tener muchos contactos y mostrar interés es la mejor manera para encontrar un buen empleo.

¡Muchísima suerte a tod@s!

 

 

Examen de preguntas cortas: las 7 mejores técnicas de estudio
4 Nov 2018

Examen de preguntas cortas: las 7 mejores técnicas de estudio

Un examen de preguntas cortas puede ser más complicado de lo que parece, pero con estas siete técnicas de estudio os saldrá de maravilla.

 examen de preguntas cortas

Cuidado con las preguntas cortas

Los exámenes de preguntas cortas engañan. Parece que serán fáciles porque no hay que ponerse a profundizar sobre un tema (como en los exámenes de desarrollo), pero sí suelen tener mucho temario y además muchas definiciones y listados que memorizar al pie de la letra. Pero no os preocupéis: os traemos el listado de las mejores técnicas de estudio que debéis aplicar por orden para prepararlos.

  1. Lectura comprensiva

Siempre es (y debe ser) el primer paso a la hora de preparar un examen. Hay que leer cada punto con detenimiento, entendiendo lo que se lee y separando las ideas principales de las secundarias. Si nos cuesta entender lo que dice el texto, podemos usar los trucos para descifrar textos académicos incomprensibles, pero sea como sea, el objetivo de este primer paso es entender bien el contenido, no aprendérselo. No hace falta que leamos todo antes de empezar con el siguiente punto, sino que podemos ir repitiendo la secuencia en cada tema y así nos resultará más ameno.

  1. Subrayado

Una vez que el tema está entendido, toca subrayar. No todo, solo aquello que consideremos importante para diferenciar el contenido que puede ir a preguntas de examen del que no. Si tenéis tendencia a convertir vuestros apuntes en folios de color fosforito que dañan la vista cuando quieres volver a leer, repasad cuál es la técnica para subrayar correctamente antes de volveros locos con el rotulador.

  1. Elección de las posibles preguntas

Si el profesor no os ha dado pistas (que seguro que alguna habrá dado en clase), debéis ver qué posibles preguntas cortas se pueden deducir del texto. Como no hay que desarrollar, fijaos en listados de características, definiciones y todo aquello que se pueda responder en pocas frases. Los exámenes de preguntas cortas no pueden preguntar sobre temas amplios, así que hay que centrarse en aquello que sea conciso o que pueda sintetizarse fácilmente.

  1. Fichas

Ahora que ya está el tema leído, subrayado y habéis seleccionado todo aquello que podría caer en el examen, toca pasarlo a fichas de estudio para poder manejar todo el temario cómodamente y que sea más fácil hacer repasos más adelante.

  1. Mnemotecnia

Un examen de preguntas cortas requiere memorizar, y leer y repetir hasta aprenderlo no solo es soporífero, sino que además nos hace perder mucho tiempo. Es el momento de aplicar reglas mnemotécnicas para que nuestro estudio sea más ameno y eficaz. Si se trata de listados, probad con formar una palabra o frase con las primeras letras de cada punto; si hay que memorizar definiciones, podemos probar practicando la asociación de ideas o creando una canción pegadiza. Cuanto más absurdo sea, mejor te lo aprenderás.

  1. Estudiar en voz alta

Lo decimos siempre y lo seguiremos diciendo: estudiar en voz alta es esencial para aprender más rápido el temario. Activamos nuestra memoria auditiva y luego nos resultará mucho más fácil recuperar la información durante el examen. En un examen de preguntas cortas esto es aún más importante porque nos va a tocar memorizar bastante.

  1. Autoevaluación

Una vez que ya hemos hecho lo anterior con todo el temario y tengamos nuestras fichas a mano, es el momento de ver qué nos hemos aprendido y qué tenemos que volver a mirar. Lo que más nos ayuda es crear nuestros propios test haciendo simulacros de examen y respondiendo sin mirar los apuntes. Así sabremos a ciencia cierta si lo tenemos bien preparado o no. Además, estos «simulacros» harán que, cuando llegue el examen de preguntas cortas, estemos menos estresados porque ya sabremos qué podemos esperar.

Estudiar una carrera universitaria y obtener nuestro eTítulo no es tan difícil como puede parecer, solo hay que conocer unos cuentos trucos para estudiar de forma eficiente y amena. ¡Ya verás como lo consigues!

Examen de desarrollo: las 6 técnicas de estudio para prepararlo
27 Oct 2018

Examen de desarrollo: las 6 técnicas de estudio para prepararlo

Enfrentarse a la preparación de un examen de desarrollo nos puede parecer desalentador, pero siguiendo estas técnicas de estudio conseguiremos un 10.

examen de desarrollo

Cuando tenemos que afrontar el estudio de un examen de desarrollo es importante que no tratemos de memorizar, sino de entender y aprender todo bien para poder explicarlo con nuestras palabras. Estos son los pasos que seguir para aplicar las mejores técnicas de estudio ante un examen de desarrollo:

  1. Lectura comprensiva

Siempre debemos empezar así. Hay que ir párrafo a párrafo entendiendo bien todo el texto. No vale con leer por encima, hay que pararse a pensar qué nos están diciendo. La lectura comprensiva será la base de todas las técnicas de estudio que usemos después. Si el texto te resulta demasiado difícil o no consigues entenderlo, lee estos trucos para descifrar textos incomprensibles y verás cómo lo consigues.

  1. Segunda lectura en voz alta

Una vez que hemos comprendido bien el texto, hay que leérselo de nuevo. Ya sabemos que es un tanto tedioso, pero esta parte es más rápida y resulta muy útil para retener conceptos. Se trata de leer en voz alta para poner a funcionar nuestra memoria auditiva.

  1. Resumen

La siguiente técnica que aplicar consiste en hacer un resumen de cada tema. Y te recomendamos encarecidamente que lo hagas a mano, porque la escritura manual y la memoria están relacionadas y tu estudio será más eficaz.

  1. Esquema

Una vez que tenemos el resumen, es el momento de hacer esquemas de cada tema. De esta forma estaremos haciendo una síntesis de la síntesis y, si hemos seguido todos los pasos anteriores, esta parte nos resultará muy sencilla y nos demostrará que ya tenemos bastantes conocimientos sobre el tema. Además, los esquemas nos van a servir para los repasos que necesitemos hacer.

  1. Mapa mental y dibujos

Ahora llega el momento de sacar tu creatividad al campo. Si puedes transformar los esquemas en mapas mentales o en dibujos que cuenten el contenido de cada punto del temario, entonces es que te lo sabes bien. Los dibujos o los mapas mentales nos van a ayudar a activar otras áreas de nuestro cerebro para que podamos retener toda la información que necesitamos conocer y también para acceder a ella con facilidad a pesar de los nervios del examen. Usa distintos colores y símbolos para que tu memoria visual se active y cuélgalos de la pared para echarles un vistazo en cualquier momento.

  1. Comparte lo que has aprendido

La mejor forma de comprobar que nos sabemos el temario es explicárselo a otra persona. Bien a un compañero de clase (al que sin duda ayudarás a repasar), bien a un alma caritativa que quiera escucharnos; lo suyo es que podamos explicar todo aquello que nos sabemos. De esa manera, podremos ver en qué fallamos, qué nos sabemos, qué necesita un repaso… y, además, esta técnica para estudiar en grupo nos resultará entretenida y nos quitará mucho estrés a la hora de hacer el examen.

No te quedes en leer y repetir, en variar las técnicas de estudio está la clave para sacar tu eTítulo con un expediente brillante y con menos sufrimiento 😉

5 razones por las que te interesa hacer un máster
19 Oct 2018

5 razones por las que te interesa hacer un máster

¿Piensas que hacer un máster no sirve para nada? ¿Crees que va a ser perder el tiempo? Lee esto antes de tomar una mala decisión.

Máster

  1. Competitividad laboral

Antes, ser licenciado era más que suficiente para encontrar un buen trabajo, pero ahora la cosa está más complicada y cualquiera es licenciado o graduado, por lo que hay mucha competencia. Estudiar un máster nos ayudará destacar en el mercado laboral y según este reciente estudio, es posible que estemos trabajando en menos de seis meses tras terminar el máster. Además, es probable que podamos acceder a puestos mejor pagados y más estables.

  1. El único camino al doctorado

Si estás dudando con la posibilidad de hacer un máster, es posible que ni se te pase por la cabeza la idea de doctorarte, pero quién sabe qué pasará en un futuro y si tus preferencias cambiarán. Sin máster no hay doctorado y es mejor que te dejes abierta esa puerta a que más adelante tengas que compaginar un trabajo con conseguir las dos titulaciones. Es un año o, como mucho, dos más, así que puedes tomártelo como una continuación del grado y así no te cierras puertas.

  1. Especialización

Los grados son bastante genéricos porque tratan de abarcar toda una rama de conocimiento en cuatro años (lo que es imposible). Un máster, en cambio, sirve para especializarnos en aquellas cosas de nuestra carrera que puedan sernos útiles para trabajar o que nos gusten especialmente. Por eso, además, hacer el máster nos resultará más interesante ya que vamos a centrarnos en las materias que más nos han gustado durante el grado o en las que nos gustaría trabajar en el futuro.

  1. Ampliar conocimientos

Como decíamos, los grados son generales y los másteres más concretos. Un máster es de orientación más práctica que teórica, pero aun así te obliga a profundizar en ciertos conocimientos en los que durante el grado solo habías visto por encima. Pensar que esto no es útil o que eso lo podemos hacer nosotros solos leyendo sobre los temas que nos resultan interesantes no es realista. Un profesor de máster es un experto en la materia que imparte y siempre podrá aportarte nuevos conocimientos y una amplia bibliografía sobre su asignatura, lo que mejorará sin duda tu saber sobre el tema.

  1. Prácticas y contactos

Un máster es el complemento ideal a tu eTítulo universitario porque, además de lo que ya hemos dicho, tendrás acceso a realizar unas prácticas de calidad que te ayudarán en tu formación laboral y también te servirá para adquirir contactos con profesionales de tu sector.

 

 

5 trucos para descifrar textos académicos incomprensibles
11 Oct 2018

5 trucos para descifrar textos académicos incomprensibles

¿Tienes que estudiar un texto y no comprendes nada?, ¿te desesperas releyendo algo que parece español pero de un universo paralelo? Tranqui, sabemos cómo ayudarte.

texto académico incomprensible

Que la cultura debería estar al alcance de todos es una de las frases más repetidas de la historia, pero hay un gran número de académicos que parecen empeñados en que esto no sea así. Invadidos por un espíritu pasivo-agresivo, debido quizá a la obligación que tienen de publicar y difundir sus hallazgos e investigaciones, deciden escribir sus textos de tal manera que no haya un alma viva que los entienda. Bueno, para ser justos, hay que decir que sí hay alguien que los entiende: otros académicos de su misma rama. Entre ellos han conseguido crear una especie de código propio y se han olvidado de escribir para los demás.

Cualquier alumno de grado o diplomatura habrá dado varias veces con artículos académicos de este tipo y sabrá a qué nos referimos sin ningún género de duda, pero si es tu primera vez, tranquilo, de esto se sale (y si no pregunta a un licenciado en Derecho).

Aun así, nuestro primer encuentro con uno de esos textos es…, como poco, impactante y bastante desalentador, pero estamos para ayudar, no desesperes.

  1. Ve poco a poco

Es probable que no nos percatemos de que estamos ante un texto incomprensible hasta que llevemos unas cuantas páginas leídas. Es normal: entre el resumen, las palabras clave y la introducción (donde todavía mantienen un cierto espíritu didáctico), puede que tú, como alumno confiado, hayas activado ya el modo automático de lectura y no te estés dando cuenta de que, en realidad, no te estás enterando de nada.

Es entonces, cuando nos volvemos conscientes de que estamos leyendo una especie de listado de palabras muy largas sin aparente conexión, cuando llega el primer bofetón de realidad. ¿Queeé? nos preguntamos perplejos mientras volvemos atrás en el texto tratando de encontrar el punto exacto en el que unas inocentes páginas pasaron de ser un interesante estudio académico a transformarse en algún tipo de conjuro escrito en la lengua de Mordor.

Bien, no dejes que el pánico te paralice, solo tienes que empezar otra vez e ir dividiendo el texto en trozos menores. Ve párrafo a párrafo y tradúcelo al español mundano. Así, en las siguientes lecturas, bastará con que leas lo que has escrito tú a modo de resumen.

  1. Ten a mano la piedra de Rosetta

O un diccionario de la RAE (que va a ser más sencillo de encontrar) y consulta las palabras desconocidas. Es importante que hagas esto porque ampliarás tu vocabulario y, además, adquirirás terminología propia de tu rama que luego podrás soltar en tus trabajos para fardar y te será útil para entender más textos académicos incomprensibles (que los habrá).

  1. Lee en voz alta

La mayoría de las veces, el problema de los textos académicos incomprensibles no son las palabras que desconocemos, sino la redacción enrevesada que tienen. Para ser justos, hay que entender que no todos somos buenos escritores y es probable que estemos leyendo un estudio académico de alguien con unos vastísimos conocimientos en Física Teórica, pero con un menos dos en escritura. Para entender mejor lo que este genio nos quiere explicar, ayuda mucho leer en voz alta, porque así, además de usar nuestra comprensión lectora, también pondremos a funcionar nuestra comprensión auditiva y, como ya sabéis, la unión hace la fuerza.

  1. Pregunta y debate

Ante un texto académico incomprensible es normal que tengamos momentos de bajón. Momentos en los que nos planteamos seriamente abandonar la carrera, momentos en los que dudamos de nuestra capacidad intelectual y momentos en los que pensamos que nunca conseguiremos nuestro eTítulo. No desesperes, son los efectos secundarios típicos de tratar de estudiar y aprender un texto que ni siquiera entendemos. La buena noticia es que no estamos solos: decenas de compañeros están pasando por lo mismo a la vez que nosotros, así que aprovecha y crea un grupo de WhatsApp para ir preguntando dudas que podréis resolver entre todos, debatir sobre el significado de un párrafo o simplemente para encontrar apoyo, comprensión y descartar lo de abandonar la carrera.

  1. La práctica hace la perfección

En el primer año de carrera, la mayoría de las lecturas obligatorias de clase nos parecen textos incomprensibles, pero, al igual que el farmacéutico es capaz de descifrar sin problemas lo que pone en esa receta de antibiótico que parece un jeroglífico hecho por un egipcio con tembleque, con el tiempo y a base de esfuerzo, tú podrás descifrar el extraño código de los académicos. La gente termina sus carreras y consigue graduarse y, aunque parezca difícil al principio, no lo es tanto. Solo hay que pillarle el tranquillo. El truco está en no desesperar, tomárselo con filosofía y dedicar tiempo. Cuando estés en los últimos cursos será pan comido, pero ¡ojo!, por mucho que te acostumbres a leer textos incomprensibles, es importante que te esfuerces en no terminar escribiendo igual (que todo lo malo se pega). La difusión de la cultura es vital para que la sociedad funcione. Cuando te gradúes y publiques tus propios hallazgos, recuerda que una buena redacción es tan importante como un buen contenido. Democratiza tus textos y no escribas solo para tus colegas, un buen comunicador sabe llegar a todos.

¡Mucha suerte!