7 apps imprescindibles de fotografía para tu móvil
21 Mar 2019

7 apps imprescindibles de fotografía para tu móvil

Si eres una de esas personas de disparo fácil que ven una fotografía maravillosa en cualquier plato de pollo con arroz, no te pierdas esto:

 fotografía

Una vida en imágenes

Las redes sociales nos están convirtiendo a todos en aspirantes a fotógrafos con más o menos éxito. Ahora nos gastamos una pasta en un móvil atendiendo más a la calidad de la cámara que incorpora que a la calidad del propio teléfono y, la verdad, en eTítulo eso nos parece fantástico porque la fotografía es un arte y practicarlo aumenta nuestra creatividad y sentido del gusto; así que… ¿por qué no?

Eso sí, si realmente disfrutas con la fotografía, no te contentes con hacerte mil selfis delante del espejo  del baño con el váter y tu ropa sucia como decorado. Infórmate de cómo tomar buenas fotos con tu móvil y empieza a trabajártelo un poco más.

Queridos filtros

Una buena foto apenas necesita filtros (o no los necesita en absoluto), pero hay que reconocer que nuestras fotos del día a día, esas que compartimos en redes sociales y que, generalmente, no son apreciadas por su iluminación y calidad, mejoran muchísimo cuando añadimos un filtro predeterminado.

Si lo tuyo es el postureo en redes y quieres retocar tus fotos un poco más allá de los manidos filtros de Instagram, entonces no te pierdas estas 7 apps:

  1. Snapseed es una aplicación desarrollada por Google de uso sencillo y muy completa, que incluye 29 herramientas y filtros diferentes. Eficaz y funcional, lo mejor para no complicarse en exceso y obtener buenos resultados.
  2. Adobe Photoshop Lightroom no solo cuenta con las estupendas herramientas de Photoshop para editar fotos, sino que además permite optimizar la cámara de nuestro teléfono para poder hacer una fotografía más profesional.
  3. Afterlight es muy sencilla de usar e incluye 59 filtros y 66 texturas diferentes para que des rienda suelta a tu creatividad. El sistema es parecido al editor de fotos de Instagram, pero mucho mayor.
  4. Pixlr no solo tiene filtros (muchos), sino que además te permite hacer muy fácilmente las correcciones de piel, ojos rojos o blanqueo dental. También dispone de funciones para crear collages, escribir con distintas fuentes y organizar cuáles son tus herramientas favoritas para encontrarlas con rapidez.
  5. VSCO Cam es a la vez un editor de imágenes, una herramienta para sacar fotografías y una red social, pero si no te apetece compartir fotos en su red, también te permite descargarlas en tu teléfono y usarlo solo como editor.
  6. Nebi es ideal para los amantes del cine porque todos sus filtros están basados en películas. Es un editor muy chiquitito, pero muy retro y ya sabéis que lo retro está de moda (como siempre).
  7. 1998 Cam-Vintage es un editor de fotografías para los amantes del mundo antiguo de 1998 (WTF). Sí, quizá el año en cuestión no os parezca (como a nosotros) lo suficientemente vintage, pero hay que reconocer que la aplicación tiene su gracia y que incluye una ingente cantidad de filtros. Eso sí, tratan de imitar a las cámaras desechables de la época y los más viejunos recordarán que esas cámaras realmente hacían unas fotos espantosas. Aun así, con un poco de imaginación salen cosas divertidas.

 

Cuida tus ojos: que tus estudios no destrocen tu vista
14 Mar 2019

Cuida tus ojos: que tus estudios no destrocen tu vista

Si eres estudiante, seguramente te estés machacando la vista a diario, pero adquiriendo unas pequeñas rutinas saludables, podrás seguir haciéndolo muchos años más.

vista

El día a día

Suena el despertador. Remoloneas un rato en la cama mientras miras la última foto que subió tu compañero de piso a Instagram. Te levantas  corriendo (que ya se te ha hecho tarde otra vez) y sales de casa lo más rápido que puedes aún atragantándote con el café. Clase. Abres el portátil. Tomas apuntes y aprovechas los rollos del profesor (¿por qué nos cuenta esto ahora?) para abrir el Facebook en otra pestaña y ponerte al día de las novedades. Cuatro o cinco horas después, vuelves a casa. ¿Qué toca, estudiar, leer o ver alguna serie? Luego puede que salgas un rato (pero no sin el móvil) y después, una hora de conversación vía WhatsApp con tu pareja o amigos que no falte. Antes de dormir, quizá te pongas una peli y, ya en la cama, lo último que verás antes de cerrar los ojos seguramente sea la pantalla de tu teléfono.

¿Cuántas horas al día has estado mirando una pantalla, leyendo o escribiendo? Pues seguramente demasiadas, pero así es la vida.

Las malvadas pantallas

La comunidad científica está dividida: unos hablan de una terrible luz azul que nos dejará ciegos a todos en pocos años y otros dicen que las pantallas retroiluminadas no ocasionan ningún perjuicio a la vista por sí mismas, que el problema es cómo las usamos.  Para ser justos, hay que decir que los primeros suelen querer vendernos gafas protectoras a un nada módico precio y los segundos solo se dedican a la investigación y aseguran que las citadas gafas no sirven para nada. ¿A quién creemos? Pues eso que lo decida cada uno. Además, ya sabéis que lo bonito de la ciencia es que salen nuevos estudios todos los días contradiciendo lo que se había publicado en los anteriores, así que, si ya tienes unas carísimas gafas protectoras contra la luz azul, no te fustigues. Lo que sí estaría bien es que, por si acaso tienen razón los que dicen que el problema no son las pantallas sino cómo las usamos, tomes una serie de precauciones para cuidarte la vista además de ponerte las gafas.

Qué hacer

Lo primero que hay que entender es que los ojos trabajan mucho y hay que darles un descanso de vez en cuando.  No se trata de que dejes de hacer lo que quieras o tengas que hacer (no mirar el móvil, no ver una serie, no estudiar…), sino de que lo hagas parándote de vez en cuando a descansar la vista incorporando una serie de sencillas rutinas diarias:

  1. Más o menos, cada media hora de desgastarse los ojos frente a una pantalla o unos apuntes, debes parar y cerrar los ojos unos 30 segundos. Tápatelos con las palmas de las manos suavemente para estar en completa oscuridad.
  2. Mira lejos. Al estar todo el tiempo concentrando la vista en objetos cercanos, la musculatura se cansa. Es como tener un brazo todo el tiempo en la misma posición, llega un momento en que, aunque no estemos soportando peso, nos agotamos. Lo mismo pasa con los ojos; hay que «estirar» de vez en cuando. Cada cierto tiempo, asegúrate de mirar lo más lejos posible. Y no nos referimos a la pared de enfrente, sino a la ventana.
  3. Igual que con la cercanía, pasa con el movimiento. Al leer o mirar una pantalla, el movimiento ocular transcurre en un rango pequeño. Ya que paras para cerrar los ojos y mirar lejos, aprovecha para moverlos haciendo todo su recorrido. Pon la espalda recta, mira al frente y, manteniendo la cabeza recta, mueve los ojos a la izquierda y a la derecha, arriba, abajo y al centro (sí, ponte bizco). Mantén los ojos en cada posición durante unos cinco segundos.
  4. Para ayudar al enfoque, selecciona un par de objetos de la habitación donde estés (uno más cercano y otro más alejado) y míralos alternativamente para que tu vista se acomode rápidamente al cambio de distancia.
  5. Masajea las órbitas suavemente con las yemas de los dedos por debajo de las cejas y continúa siguiendo el contorno del hueso orbital. Pellizca suavemente también el puente de la nariz. Esto, además de ser placentero y relajante, favorece el riego sanguíneo.
  6. Evita la sequedad ocular parpadeando a menudo. Muchas veces, se nos cansan los ojos porque estamos concentrados en una lectura y esa concentración disminuye la cadencia del parpadeo. Si el ojo está más seco de lo normal, se cansa. Así que durante tu tanda de ejercicios oculares, parpadea suavemente unas 30 veces seguidas. Recuerda que el uso de colirios para evitar la sequedad no es aconsejable, salvo que tengamos alguna patología previa ocular que lo requiera. Si suministramos humedad a nuestros ojos de forma artificial, los volveremos vagos.
  7. Mueve los ojos en círculos lentamente y parpadea cada vez que termines una vuelta. Luego gira en sentido contrario y repite cuatro veces hacia cada lado.

Beneficios

Evidentemente, perder 15 minutos al día (suponiendo que hagamos estos ejercicios unas tres veces) a cambio de mantener una buena visión durante muchos años es un gran beneficio, pero sin ponernos en cosas tan lejanas como nuestra salud visual a los 70 años, lo que sí observaremos son varios beneficios inmediatos muy importantes para cualquier estudiante que quiera rendir adecuadamente durante sus horas de estudio.

Tener la vista cansada produce dolor de cabeza, agotamiento y falta de concentración. Justo las cosas que todo estudiante quiere evitar (sobre todo durante las jornadas maratonianas que nos pegamos en época de exámenes). Si paramos para hacer estos sencillos ejercicios, podremos estudiar durante más tiempo con menos fatiga, rendiremos más y no terminaremos nuestra carrera con nuestro eTítulo y unas gafas de culo de vaso.

¿Se han vuelto locas las mujeres? Apuntes sobre el 8 de marzo
6 Mar 2019

¿Se han vuelto locas las mujeres? Apuntes sobre el 8 de marzo

Si aún tienes dudas sobre qué pasa el 8 de marzo y qué se reivindica, lee esto para salir informarte y hacer lo correcto. 

8 de marzo

8 de marzo

Feminismo para dummies

Vamos a dejar claros algunos conceptos antes de empezar para que todos sepamos de qué estamos hablando y no haya confusiones:

La Real Academia Española (RAE) define el feminismo como:

  1. m. Principio de igualdad de derechos de la mujer y el hombre.
  2. m. Movimiento que lucha por la realización efectiva en todos los órdenes del feminismo.

El hembrismo no existe. No hay ningún movimiento feminista que reivindique la supremacía de la mujer sobre el hombre y quiera arrebatarles sus derechos civiles o fundamentales, relegar sus tareas al ámbito doméstico y la crianza de los hijos, cosificarlos, bajarles el sueldo, negarles el derecho a la educación, practicarles ablaciones, determinar cómo deben vestirse y comportarse en público, decidir sobre sus cuerpos, etc. No, no hay ningún movimiento feminista que pretenda darle la vuelta a la Historia y repetir todo, pero al revés. Ese tipo de acusaciones son intentos machistas de desvirtuar un movimiento social y político que lleva desde finales del siglo XIX luchando por la igualdad sin una sola víctima mortal a su cargo. Jamás, en la historia de la humanidad ha habido una lucha más pacífica que esta.

Tenlo en cuenta cuando oigas este tipo de afirmaciones o escuches eso de que las feministas son unas feminazis. Comparar el feminismo con el nazismo no solo daña un movimiento justo y pacífico, sino que dulcifica el horror que realmente fue el holocausto.

No, las feministas no odian a los hombres. La lucha no sostiene ni reivindica de ninguna manera que los hombres sean malos, agresores sexuales o maltratadores, lo que sostiene es que el sistema patriarcal es antinatural y dañino para ambos sexos y que hay que eliminarlo. Esto es lo que se pide el 8 de marzo, que no os engañen con fake news ni con falsas estadísticas.

Discriminación positiva. Es una mala traducción de las affirmative actions que se implantaron en Norteamérica en 1968 para potenciar que los grupos históricamente discriminados (mujeres, minorías étnicas, etc.) tuvieran acceso al mercado laboral.

Estas políticas sociales no discriminan al varón, lo que hacen es repartir de forma más justa lo que es de todos. Si a un niño le hemos dado 100 caramelos todos los días y a su hermano 2, cuando damos 50 caramelos a ambos niños no estamos discriminando al primero, sino dejando de discriminar al segundo. Es así de simple.

Las acciones afirmativas se usan desde hace años para muchos colectivos, por ejemplo, las ayudas a personas con movilidad reducida, pero nadie pone el grito en el cielo por que a unos les den una silla de ruedas y a los que no las necesitamos, no. Solo los machistas se quejan cuando esa ayuda se otorga a las mujeres. Y sí, las mujeres no tienen (en principio o por el hecho de serlo) la movilidad reducida, pero es absurdo pensar que no han tenido que superar miles de trabas más que los varones para optar a un puesto igual cuando desde niñas se les ha puesto una muñeca entre los brazos y se les ha enseñado a qué deben aspirar en la vida y a qué no. Las acciones afirmativas o positivas solo tratan de reajustar la injusticia, nada más.

¿Y por qué se ofenden los hombres?

Normalmente, por desconocimiento. También, porque un cambio social de tal envergadura, que supone cambiar el statu quo, requiere de un cambio de mentalidad enorme que no todos están dispuestos a afrontar. El feminismo pide cosas que son lógicas, pero no “normales” (porque el patriarcado ha establecido su propia normalidad contra natura), y eso incomoda muchísimo.

Como decíamos, las mujeres feministas no creen que todos los hombres sean maltratadores o violadores. Pero lo que sí ven es que todas las mujeres son víctimas. Esa es la diferencia básica. Una mujer, por el hecho de serlo, tendrá, en cualquier país del mundo, menos derechos y oportunidades que un hombre. Y además, se sentirá más insegura ejerciendo su libertad al caminar por la calle, al iniciar una relación sentimental heterosexual o al expresar su opinión.

Es difícil ponerse en los zapatos de otros y el feminismo obliga a los hombres a intentar esa proeza. Y los hombres son, sin lugar a dudas, los privilegiados por este sistema patriarcal (aunque también lo padecen), pero es duro darse cuenta de que nuestras acciones aprendidas culturalmente dañan a otros y nos colocan en una posición que no hemos buscado, pero hemos mantenido. Por eso incomoda tanto.

Ante estas cuestiones, muchos hombres están tomando conciencia, otros deciden enfadarse y reaccionar violentamente, otros pasan y otros entonan el terrible Not All Men. Pues veréis, como decimos no son todos los hombres, pero sí todas las mujeres. Y si seguís con esa cantinela, hay que leer esta carta de un hombre para vosotros; seguro que os hará reflexionar.

Cambiando conceptos

Para la parte socialmente privilegiada (los hombres) es complicado entender cómo se siente la parte oprimida (las mujeres) desde su nacimiento. Pero, he aquí la solución: no hay que entenderlo todo porque habría que cambiar de cuerpo y educación y eso es imposible. Lo que hay que hacer es entender lo que es o no es justo y empezar a tirar del hilo a partir de ahí. Por eso, vamos a dejar de hablar de feminismo (esa palabra maldita) y vamos a empezar a hablar de racismo.

Luis y Javier son hijos adoptados de una familia de clase media europea. Luis tiene origen nórdico, su piel es clara, sus ojos azules y mide 1,90. Javier, su hermano, es de origen latinoamericano. Su piel es oscura, casi rojiza, sus ojos marrones y su pelo liso y negro azabache. Javier mide 1,65.

A pesar de que ambos tienen el mismo nivel económico y una misma educación, ¿quién lo tendrá más difícil? ¿Quién tiene más probabilidades de sufrir acoso callejero? ¿Quién encontrará antes un trabajo? ¿Quién tendrá todas las puertas abiertas y quién tendrá que sortear un camino lleno de piedras? ¿Quién tendrá más éxito social? Luis y Javier son iguales ante las leyes de su país (supuestamente), pero ¿a quién parará más la policía?, ¿quién será etiquetado como inmigrante y quién como turista? Así podemos seguir hasta el infinito. Lo que es importante comprender es que existe una discriminación racista que no está amparada por ningún estudio científico y que, simplemente, está basada en prejuicios e incultura. El machismo es exactamente igual. Estamos discriminando a un sexo por prejuicios e incultura y hay que parar ya.

Qué hacer este 8 de marzo

El feminismo no debería ser una lucha exclusiva de mujeres, así como combatir el racismo no es exclusivamente una lucha de los que no sean blancos. Cambiar el mundo a mejor y acabar con la discriminación es cosa de todos los seres humanos, porque es una lucha por los DDHH y eso nos concierne a la humanidad al completo.

Aun así, si eres mujer, este 8 de marzo te invitamos a que apoyes la huelga y te manifiestes si puedes. Hay que demostrar que si más del 50 % de la población se para, el mundo se para. Si no puedes, cuelga un delantal o una bandera en tu ventana para que se vea que apoyas el movimiento feminista. En tu universidad no pueden ponerte una falta por ejercer tu derecho a huelga y tampoco pueden despedirte de tu trabajo por hacerla, aunque te descontarán de tu sueldo la parte proporcional. Aquí tienes unas cuantas ideas para pancartas por si te animas.

Si eres hombre, ayuda a tus compañeras haciendo los turnos de trabajo para que ellas puedan faltar, pero ponte un pañuelo morado en el brazo para que todos vean que apoyas la huelga. Si estudias, asegúrate de coger los apuntes de clase y de mandárselos a todas por correo electrónico para que no se pierdan nada y la huelga no les perjudique. Si no trabajas y no tienes clase ese día, sal a la calle con tus compañeras, pero mantén un papel pasivo; la reivindicación es suya, así que no te pongas en la cabeza de la manifestación o agarres el megáfono. Permite a las mujeres conquistar los espacios que les han sido vetados históricamente.

La lucha no termina el 8 de marzo

Hay que trabajar cada día por un mundo más justo, no solo el 8 de marzo. La Universidad es un templo del conocimiento, es un lugar para abrir la mente y aprender cosas nuevas y el feminismo es una de ellas. Revisa tus comportamientos machistas y actúa contra los de los demás. El mundo necesita que haya personas más humanas, que se preocupen más por los demás y que tengan menos prejuicios. Nunca es tarde para empezar.

Como siempre, eTítulo se posiciona junto a las mujeres en su lucha por la igualdad. ¡Nos vemos en las calles, compañeras!

 

Crea tu propia biblioteca profesional
1 Mar 2019

Crea tu propia biblioteca profesional

Todo profesional necesita crear su propia biblioteca especializada porque no solo podemos vivir de novelas maravillosas (aunque apetezca).

biblioteca profesional

El pensamiento y el trabajo que otros han realizado antes relacionados con nuestra profesión nos van a ser de gran ayuda a la hora de, no solo llegar a tener un amplio conocimiento de nuestro oficio, sino también para saber aplicar soluciones innovadoras y ser auténticos expertos en nuestro sector.

Con lo que nos enseñan en la carrera no vale

Los grados o licenciaturas universitarias nos enseñan mucho, pero apenas arañan la superficie de lo que abarca tu rama del conocimiento, tanto en temas exclusivamente propios como en otras ramas multidisciplinares que estén relacionadas.

Hay que pensar, además, que los contenidos que nos dan no siempre están muy actualizados y que surgen nuevos conocimientos cada día. Por eso, hay que entender una carrera como una especie de mapa que nos orientará para adquirir nueva formación y nuevos conocimientos y no como el culmen de estos.

Estudiar una carrera es un privilegio que hay que saber aprovechar. Y no nos referimos a notas y méritos académicos, sino a que nos abre una ventana a un mundo nuevo y debemos tener la suficiente curiosidad como para no quedarnos mirando sin más desde la distancia. Hay que saltar, hay que implicarse, hay que buscar más allá. Solo así seremos brillantes en nuestro campo.

Un profesional debe actualizarse

Siempre hablamos de la importancia de diferenciarse de la competencia (en el currículo, en los cursos de posgrado, etc.) para conseguir un hueco en el hostil mercado laboral, pero si realmente quieres diferenciarte y destacar en un mundo de gente mediocre y acomodada, entonces asegúrate de tener tus conocimientos bien actualizados.

Infórmate de los nuevos estudios que salen, de cómo van cambiando las cosas, de quiénes son los autores e investigadores más destacados, etc. Reserva también un hueco en tu biblioteca profesional para artículos académicos novedosos, para los nuevos estudios que podrían suponer un cambio. El conocimiento es poder, ya lo sabéis.

Por dónde empezar

Cada vez que un profesor universitario recomiende lecturas o autores, apúntalos. Ahí vas a tener tu primera lista de libros para empezar tu biblioteca. Evidentemente debes discernir si lo que te recomiendan es uno de esos libros imprescindibles que todos deberíamos leer o si el profesor en cuestión ha sacado un libro mediocre y quiere metéroslo con calzador para aumentar sus ventas.

De todo hay, pero pensad una cosa: incluso del ensayo más simplón podemos extraer ideas interesantes. De todas formas, salvo que viváis en un palacio con grandes salas plagadas de estanterías vacías, lo suyo es que nuestra propia biblioteca profesional solo tenga aquellos libros que realmente merezca la pena atesorar. El resto, los podemos sacar de la biblioteca pública y devolverlos cuando los hayamos leído.

Un trabajo para toda la vida

La creación de nuestra propia biblioteca profesional no es algo que se termine cuando obtengamos nuestro eTítulo. Es un trabajo para toda la vida que nos obliga a actualizarnos y a seguir aumentando nuestros conocimientos y, aunque el saber no ocupa lugar, los libros sí, así que apuesta por la calidad y no por la cantidad. También puedes tener tus favoritos en papel y los demás en formato electrónico, que, por cierto, pueden organizarse maravillosamente con estos programas.

 

 

 

Querido máster: ¿por qué me decepcionas?
23 Feb 2019

Querido máster: ¿por qué me decepcionas?

Los estudios de máster se han convertido en una prolongación casi obligatoria de los grados universitarios y no siempre cumplen con nuestras expectativas

máster

La realidad

Ya no sirve con ser licenciado o graduado; cuando hay más gente formada que puestos de trabajo vacantes diferenciarse de los competidores aumentando nuestro nivel educativo parece la única manera de acceder al mercado laboral. Esto nos obliga a realizar una serie de másteres o estudios de posgrado que, desgraciadamente, no siempre cumplen con nuestras expectativas.

Resulta frustrante terminar la carrera y elegir con ilusión un máster que complemente o amplíe nuestra formación para luego percatarnos de que no es más que una tomadura de pelo diseñada para recaudar y no para enseñar.

¿Y qué hacemos?

Pues, en primer lugar, escoger bien. No todos los másteres son decepcionantes. Es importante buscar aquellos que sean oficiales y cuyos contenidos vayan a ser útiles para nuestro futuro laboral. Si al menos vemos que lo aprendido nos dará una ventaja, es más probable que no nos desanimemos tanto mientras lo cursamos, aunque las clases nos resulten más pesadas de la cuenta. Hay tal oferta de másteres que, evidentemente, no todos van a ser tan buenos como los pintan. Saber escoger puede ser la clave.

También es importante que nos informemos previamente del profesorado que impartirá el máster para conocer cuáles son sus temas de investigación o su especialidad y ver cómo podemos aprovechar esos contactos.

¿Y si ya es demasiado tarde?

Pero si ya estamos embarcados en un máster que nos resulta decepcionante, lo importante es centrarse en el objetivo: hay que acabarlo para que nos den nuestra titulación. No es una carrera de 5 años, es solamente un año o dos de esfuerzo y se acabó. Dejar un máster es una tontería y más cuando podemos hacer otro máster que nos interese de verdad cuando acabemos este. Hay que pensar que todo suma y, al final, lo interesante de un máster poco interesante es el título que nos van a dar al terminarlo.

Tu eTítulo universitario te va a abrir muchas puertas, pero conformarnos solo con eso según están las cosas es aspirar a poco. Los cursos, másteres, especialidades y otros estudios de posgrado siempre van a poner nuestro currículo en la lista de los preferidos, así que no te desanimes si tu máster no es lo que esperabas y sigue luchando. Algún día agradecerás no haberte rendido.