Estamos de exámenes. 7 trucos para llevarlos mejor
13 Ene 2019

Estamos de exámenes. 7 trucos para llevarlos mejor

Estar de exámenes es agotador: nos estresa, nos frustra, nos cansa… No tenemos una varita mágica para evitarlo, pero sí unos trucos para sufrir menos.

Estar de exámenes significa que nos pasamos mil horas al día sentados en la misma posición, estamos cansados, estresados y, seguramente, molestos con nosotros mismos por no haber empezado antes a estudiar. Puede que odiemos una o varias asignaturas de las que nos toca examinarnos e incluso puede que también odiemos a los profesores que las imparten. Sí, no es agradable estar de exámenes, pero hay que resistir. Aquí van siete trucos para hacer el estudio más llevadero:

1. Empieza por lo difícil

Hay que aprovechar el tirón de la mañana para preparar bien los exámenes. Quizá tengamos sueño, pero nuestra cabeza funciona mucho mejor en las primeras horas del día, así que ese es el momento de ponernos con las asignaturas complicadas o con los temas más difíciles. Por la tarde o la noche, cuando ya estamos agotados, es el momento de ponernos con lo fácil o lo que nos gusta más.

2.Cambia de posición

A veces no notamos lo anquilosado que tenemos el cuerpo hasta que nos levantamos. Cambiar de silla, de posición o leer en voz alta mientras paseamos por la habitación nos ayudará a reducir el nivel de cansancio físico. Tantos días en la misma postura deterioran nuestra espalda. Un poco de movimiento nos vendrá bien para tener menos dolores musculares y de cabeza. Si somos de los que pierden la noción del tiempo, solo hay que poner una alarma cada hora y media que nos avise de que es hora de estirar las piernas.

3. Haz ejercicio en los descansos

Sí, igual apetece más tumbarse a ver la tele, pero será mucho más efectivo el descanso (aunque parezca increíble) si en esa media hora de parón dedicamos 15 minutos a correr alrededor de la manzana o damos una pedaladas en la bici. Un poco de cardio nos prepara perfectamente para la siguiente tanda de estudio y haremos mejor los exámenes.

4. Come bien

Es muy necesario alimentarse bien. Todos los estudiantes sabemos por experiencia que, en época de exámenes, podemos mantenernos vivos a base de pizza, bollos y patatas de bolsa, pero si queremos que nuestro cerebro rinda, debemos darle un buen carburante. Para un rato y cocina, que luego rendirás más.

5. Duerme las horas necesarias

Por muy agobiados que estemos con los exámenes, necesitamos dormir. Si nos metemos en la cama nada más terminar de estudiar, aunque estemos agotados, no dormiremos bien porque la cabeza seguirá yendo a mil por hora. Hay que calcularse un tiempo de desconexión antes de dormir si queremos descansar. Lo ideal es que hagamos algo que nos gusta para desconectar como premio por nuestro esfuerzo diario: salir a pasear con alguien, ver una película en el cine, bailar un rato… Eso sí, nada de liarse hasta las tantas, que se pierde el ritmo.

6. Innova con las técnicas de estudio

La monotonía nos desconcentra y terminamos teniendo que volver atrás porque de pronto descubrimos que llevamos un rato leyendo sin enterarnos de nada. Si vamos cambiando las técnicas de estudio, nos obligamos a estar pendientes de lo que vamos haciendo y el rendimiento será más efectivo y entretenido.

7. Prémiate

Estás currando como una fiera. Te mereces una recompensa (además del premio inmaterial de tu educación y tu eTítulo y tu futuro y tus notas y… todo eso que ya sabemos). Como estos días no vas a gastar mucho, aprovecha para comprarte algo que querías hace tiempo o para hacer un miniviaje o algo para premiarte por tu dedicación y ver luz al final del túnel. Si el esfuerzo es por algo más tangible e inmediato, quizá nos cueste menos trabajo ponernos.

¡Animo a to@s!

 

 

Vuelta a la rutina y el estrés postvacacional
5 Ene 2019

Vuelta a la rutina y el estrés postvacacional

Volver de las Navidades y empezar con la rutina de clases y exámenes es duro, pero con una buena actitud podremos sobrellevarlo mejor.

Las Navidades, aunque duran poco, suelen ser exageradas en todo: en las comilonas, en los compromisos sociales, en las borracheras… y cuando terminan, estamos más exhaustos que cuando empezaron. Nos hemos desconectado tanto de la universidad y la rutina que ahora volver se hace demasiado cuesta arriba y puede que experimentemos una sensación de apatía que nos haga pensar que no tenemos ganas de nada (y mucho menos de estudiar), pero solo hay que hacer un pequeño esfuerzo y volver a reconectarnos.

La actitud lo es todo

Si nos repetimos mensajes pesimistas sin parar, todo se nos hará más duro. Lo que debemos hacer es tomar una actitud positiva e intentar ver el lado bueno de las cosas. ¿Qué nos gusta de la universidad?, ¿a qué compañeros vamos a volver a ver?, ¿qué clases nos resultan más amenas?, ¿qué nuevas cosas interesantes podremos aprender?

Ya sabemos que enero no es el mejor mes (y menos aún febrero) porque los exámenes y trabajos empiezan a agobiarnos, pero también sirven para cerrar un ciclo, tener nuevas asignaturas, nuevos profesores y nuevas experiencias. Hay que pensar en las navidades como ese parón que nos ha servido para desconectar y que nos ha dado fuerzas renovadas para empezar de nuevo.

No olvides lo importante

Si todo esto no te sirve de nada porque en realidad has tenido unas navidades horribles o te ha pasado algo personal que te tiene con el ánimo por los suelos, al menos trata de concentrarte en los motivos principales por los que estás estudiando. Recuerda tu vocación, tus planes de futuro y tus proyectos y piensa que esto que haces ahora es un pequeño sacrificio que valdrá la pena en un futuro cercano cuando tengas tu eTítulo y puedas dedicarte a lo que siempre has querido. Y además, volver a retomar tu rutina te hará centrarte menos en aquello que te preocupa.

Rutina que nos centra

El caos navideño cansa y, aunque ahora nos parezca horrible volver a la rutina universitaria, debemos pensar que gracias a ella nos mantenemos centrados y con los pies en el suelo. Tener actividad diaria es esencial para mantener la cabeza sana y libre de ansiedad. Y aunque pueda parecernos absurdo, estar activos hace que tengamos más ganas de hacer cosas. Lo cierto es que cumpliendo unos horarios diarios nos divertimos más y hacemos más cosas que nos hacen sentirnos bien con nosotros mismos.

Es normal que ahora nos pueda la pereza, pero si ponemos un poquito de nuestra parte, enseguida estaremos dando el 100 % sin habernos enterado.

 

Cómo organizar la fiesta de fin de año en tu piso de estudiantes
27 Dic 2018

Cómo organizar la fiesta de fin de año en tu piso de estudiantes

¿Queréis celebrar el fin de año en vuestro piso compartido sin tener problemas?  Seguid estos trucos y celebrad una fiesta genial sin arruinaros y sin discutir con los vecinos.

Lista de invitados

Lo primero que tenéis que tener en cuenta es a quién invitáis a vuestra fiesta de fin de año. Es vuestra casa y si no queréis que os rompan nada ni que se presente la policía a las dos de la mañana con una multa de regalo, mejor controlar el número de asistentes. Salvo que viváis en una mansión apartada del mundo y con cientos de metros cuadrados, la gente está cómoda cuando tiene dónde sentarse y espacio para moverse. Haced una lista de invitados en proporción al tamaño de vuestra casa si queréis que la Nochevieja sea un éxito.

Además, no solo se trata de la cantidad de gente, sino también del perfil que tengan: ese amigo que tras dos copas se descontrola, empieza a dar voces y la lía siempre puede ser muy gracioso en un bar, pero no lo vais a querer en casa la noche más loca del año. Invitad a gente con la que lo paséis bien, pero que sepa comportarse.

Comida

Es importante que haya suficiente comida para que nadie se quede con hambre, así que calculad siempre por encima. Por otra parte, mejor si son platos que pueden comerse con las manos. Liarse a preparar quince platos distintos para varias personas requiere de una cocina industrial y mucho personal, así que mejor que habléis con algún bar de la zona que os pueda echar una mano con algunas cosas.

Recordad que todo tipo de empanadas, croquetas, aborrajados, arepas, tortillas y demás son fáciles de conseguir, de comer y gustan a casi todo el mundo. Una buena idea para no arruinarnos con la celebración de fin de año es que se le pida a cada invitado que traiga un plato, así vuestra casa se llenará de manjares sin trabajar demasiado.

Tened en cuenta que debéis preguntar a los invitados por si entre ellos hay veganos, alérgicos, celiacos… No queda bonito invitar a tus amigos e intoxicarlos (sobre todo si no tenemos 6 baños).

Cubiertos, vasos y platos

Fregar los platos es horrible, pero los 500 años que tardan los plásticos en degradarse es una monstruosidad. Nuestro planeta no necesita más plásticos de un solo uso y menos por algo con tan poca importancia como una fiesta de fin de año. Si no quieres pasar varios días fregando cacharros, pero tampoco quieres que tu Nochevieja destruya el planeta, prueba con alternativas sostenibles como vasos y platos de cartón reciclado y cubiertos de madera (aunque, como hemos dicho antes, mejor que la comida se pueda comer con las manos y eso que nos ahorramos). Las pajitas son un invento malvado sin ninguna utilidad, así que salvo que tengáis amigos con problemas para beber con normalidad, no las compréis, y si los tenéis, compradlas de cartón o de metal que ya son fáciles de encontrar en casi cualquier parte.

Fondo común

Se debe hacer un fondo entre todos los organizadores para que a nadie le salga la fiesta de fin de año demasiado cara. También se puede pedir a los participantes que pongan un mínimo por persona para la bebida y la vajilla de cartón. Seguro que lo hacen encantados. Esas cosas compradas entre varias personas no salen caras y así todo el mundo se siente partícipe.

Decibelios

La selección musical debe ser variada y no estridente si no queremos enfadar al vecindario. Lo suyo es un hilo musical de fondo, no una discoteca. Cuanto más alta esté la música, más tendrá que gritar la gente para hablar, así que los anfitriones debéis mantener un cierto control para que todo salga bien. Eso no implica que no os divirtáis, pero sí que no os desmadréis. Organizar una fiesta de fin de año en casa tiene sus pros y sus contras, pensadlo con cuidado antes de que sea tarde.

Limpieza

Cuanto antes lo asumáis, mejor: la casa se va a quedar hecha un asco. Lo ideal es que de antemano repartáis las tareas de limpieza entre todos los anfitriones y que os pongáis unas fechas realistas para cumplirlas. El día 1 de enero suele ser un día destinado a vegetar y sufrir los excesos de la fiesta de fin de año, pero el 2 ya os tenéis que poner las pilas y tener todo listo. Pensad que en muy poco tiempo empiezan las clases (y los exámenes) y si queréis sacar vuestro eTítulo, más os vale ir empezando a hacer todo lo que habéis ido dejando para el último momento.

Que disfrutéis mucho de la Nochevieja y… ¡feliz año 2019 a tod@s!

 

 

10 consejos para encontrar trabajo como propósito de año nuevo
21 Dic 2018

10 consejos para encontrar trabajo como propósito de año nuevo

Si encontrar trabajo es tu propósito de año nuevo, lee estos diez consejos para que, además de desearlo, se haga realidad y encuentres tu empleo soñado.

 

Todos los años recién estrenados nos pasa lo mismo: nos apuntamos al gimnasio y luego no vamos, nos ponemos a dieta y luego pasamos, decimos que vamos a dejar de beber y en dos días estamos en el bar cantando la Macarena…

Pero una cosa (al menos) sí deberíamos conseguir y más ahora que por fin tenemos nuestro eTítulo: encontrar trabajo. En vez de pedírselo a san Judas, vamos a poner de nuestra parte para conseguirlo. Estos son los pasos que debemos dar:

  1. Limpia tus redes sociales

Si crees que las empresas no investigarán tu perfil público es RRSS, es que no vives en la realidad. Mira bien qué fotos son públicas, qué comentarios o enlaces compartidos tienes y qué dicen todas esas cosas de ti. O lo limpias todo bien para dar una buena imagen o pones todas tus publicaciones de forma que solo puedan verlas las personas que elijas, aunque claro, viendo los últimos escándalos, eso tampoco nos garantiza una auténtica privacidad.

Tampoco te olvides del Whatsapp. Ahora con los estados, las frases de presentación y las fotos, también revelamos más de lo que deberíamos si queremos encontrar trabajo.

  1. Renovar el currículo

En el currículo no hay que mentir, pero sí hay que intentar destacar para diferenciarte de la competencia. Busca que trasmita de ti la imagen adecuada para las empresas a las que va destinado y que se vea tu preparación, tu capacidad de esfuerzo y las ganas que tienes de empezar a trabajar. Haz distintos currículos en función de sus destinatarios: más formales para las empresas más tradicionales y otros más innovadores con vídeos para las empresas más modernas.

  1. Certifica tu nivel de idiomas

Cuantos más idiomas y más nivel, mejor. Pero no vale con que tú sepas que te defiendes bien, debes certificarlo de forma oficial para que tu perfil resulte competitivo y puedas encontrar un buen trabajo. Si crees que puedes aumentar la certificación que ya tienes por el grado, apúntate corriendo a una academia para conseguir un título mejor.

  1. Crea un perfil en LinkedIn

Y úsalo, claro. Con estar no vale. LinkedIn puede ayudarnos a conseguir multitud de contactos interesantes de nuestro sector si lo usamos correctamente y se nos ve activos. Es importante que validen tus aptitudes y que compartas artículos de interés (mejor si son tuyos y están bien redactados).

  1. Apuntarte al paro

Porque te van a ayudar a buscar trabajo, porque mientras lo encuentras y no, te van a ofrecer cursos gratuitos muy útiles y porque si alguien quiere contratarte, primero tendrás que estar dado de alta como parado.

  1. Apuntarte a las bolsas de trabajo online

Nunca se sabe, pero cuanto más presente estés, más fácil será que alguien que busca trabajadores te encuentre. Sube tu currículo y envíalo a las empresas que te interesen. Si además estás dispuesto a mudarte si fuera necesario, más fácil lo tendrás.

  1. Habla con tus contactos

Aunque acabes de terminar la carrera y nunca hayas trabajado antes, tienes más contactos de los que crees. Bien por tus profesores, bien por familiares, por amigos o por compañeros de estudios, conoces a más personas de tu sector de lo que imaginas. Pedir un trabajo no es como pedir un aguinaldo, no debes sentir vergüenza. Si haces bien tu parte, el que te contrate tendrá que darte las gracias a ti, así que no te cortes y habla con todos.

  1. Entrega tu currículo en mano

Buscar trabajo a la vieja usanza también funciona (a veces incluso mejor). Cuando ven que nos presentamos, que nos tomamos el esfuerzo de ir, dar la cara y llevar nuestro currículo, aprecian mucho más nuestro interés y causaremos una mejor primera impresión.

  1. Amplía tu formación

Todo lo que puedas conocer y acreditar te dará puntos. Mientras buscas trabajo, no dejes de seguir formándote y especializándote. Y tampoco temas hacer cosas diferentes. Puedes hacer cursos de informática, de mecanografía o de cualquier cosa que, aunque no esté directamente relacionado con tu formación académica, sí pueda ayudarte en el mundo laboral.

  1. No temas viajar

¿Y si lo que pasa es que para encontrar un buen trabajo debes irte a Melbourne? Pues hazlo. El propósito de este año es encontrar trabajo y ponerte fronteras te limita. Amplía tu búsqueda y quién sabe, el éxito puede aparecer donde menos te lo esperas.

Regalar libros es acertar siempre
16 Dic 2018

Regalar libros es acertar siempre

Quizá nos parezca que regalar libros está muy visto o que es un regalo con poco valor, pero nada más lejos de la realidad.

Un objeto preciosoLas industrias de la música o del cine se han resentido por el pirateo, pero los libros siguen sobreviviendo a pesar de las descargas pirata o del formato electrónico. En realidad, tiene una explicación muy lógica: los libros son un tesoro.

Y no nos referimos (obviamente) a su valor económico. Los que amamos la lectura tenemos libros comprados en mercadillos de segunda mano, con las páginas amarilleadas por el tiempo, anotaciones a lápiz que hicieron sus primeros propietarios compitiendo con las nuestras y el lomo gastado de abrirlos como si hubiéramos sacado de dentro más de lo que contienen. No, su precio no tiene nada que ver. Lo que pasa es que un libro es un objeto precioso que conservamos, acariciamos, olemos y disfrutamos (o sufrimos). Lo que pasa es que leer nos hace distintos al resto de especies. Leer nos hace humanos.

Te conozco

Al regalar libros no estamos diciéndole a la otra persona que no sabíamos qué regalar y hemos ido a lo fácil, sino todo lo contrario. Lo que decimos es te conozco y sé que esto te gustará (incluso si la otra persona aún no lo sabe). Elegir un libro requiere empatía, ponerse en la piel del otro y saber qué historia le vendrá mejor, qué tema le interesará más, que experiencia desearía vivir o qué conocimientos le aportarán más en este momento de su vida (sobre todo si es un estudiante que trata de sacar su eTítulo universitario). No es fácil. Además, al elegir el libro también decimos mucho de nosotros mismos y de cómo vemos al otro.

Lo importante está en el interior

En el caso de los libros esta afirmación es absolutamente cierta. Nunca debemos elegir un libro por su portada o por tener una edición llamativa, sino por lo que contiene. Al regalar libros estamos regalando cultura, sí, pero sobre todo una experiencia enriquecedora y única que puede influir muchísimo en la vida del lector.

Hay libros que son capaces de cambiar nuestra forma de ver el mundo, que nos abren los ojos a nuevas realidades y reconstruyen nuestro pensamiento. Hay libros que nos evaden de la realidad y nos llevan a mundos mágicos o nos sumergen en el terror más absoluto. Algunos nos evocan recuerdos perdidos o añorados. Otros nos hacen reír a carcajadas o llorar como Magdalenas, nos excitan sexualmente o nos colocan en medio de una acción trepidante que nos mantiene pegados a sus páginas sin descanso y con el corazón latiendo a toda pastilla. Da igual. Sea como sea y trate de lo que trate, cualquier buen libro nos cambiará un poquito a mejor y nunca volveremos a ser los mismos. ¿Podría haber un regalo mejor?

No pasan de moda

Regalar ropa, videojuegos, objetos de decoración o incluso un coche, por mucho que puedan tener un valor económico y una utilidad, serán cosas que se deteriorarán y pasarán de moda. Hace años, había un anuncio que decía un diamante es para siempre, pero no es verdad, lo que es para siempre es un libro.

En primer lugar, ningún ladrón que entre en tu casa tocará tus libros (afortunadamente), pero, aunque nos dejemos un volumen en el autobús o lo prestemos y no nos lo devuelvan, el poso que nos dejó al leerlo será imborrable. Además, lo normal es que los buenos libros los conservemos toda nuestra vida, los lean nuestras parejas, amigos, nuestros hijos y nuestros nietos. Los libros que atesoramos forman parte de nuestro legado y es un legado de un valor incalculable.

Así que vuelve a pensar si crees que regalar libros es algo fácil y poco importante y sal a comprar los regalos, que la Navidad está a la vuelta de la esquina.