Cómo evitar para siempre los nervios en los exámenes

12 Ene 2022
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Cómo evitar para siempre los nervios en los exámenes

Salvo que seamos monjes tibetanos de nivel ultrazen experto plus o unos psicópatas totales, lo normal es que los exámenes nos pongan de los nervios.

nervios

Aclaraciones previas

Hay personas que superan esos nervios con facilidad y, tras unos cuantos exámenes, acaban pasándolos como quien hace una tostada, pero lo normal es que, por mucha experiencia que tengamos, se nos encoja el estómago de los nervios cada vez que llega el momento de sentarnos ante el examen. Desde que empezamos la carrera hasta que conseguimos el eTítulo universitario, vamos a pasar por este trance unas cuantas (muchas) veces, así que mejor si aprendemos a controlarnos.

También es cierto que a unos les atacan los nervios más que otros, pero eso es porque ponen el foco en la importancia o dificultad de la asignatura, cuando el verdadero truco para controlar los nervios es ponerlo sobre nosotros mismos y nuestra actitud.

Un apunte importante que debemos tener en cuenta es que dejar los nervios a cero no es tampoco lo mejor. Un pequeño nivel de estrés en el examen nos ayudará a rendir más, a estar más concentrados y durante más tiempo. Pero, claro, si los nervios se disparan, podemos quedarnos en blanco o fallar estrepitosamente las respuestas.

Como decíamos, si aprendemos a controlar los nervios y ponemos el foco en nosotros, todo irá sobre ruedas. Os contamos cómo conseguirlo:

Prepararlo bien

Seamos realistas: nada va mejor para calmar los nervios que saberse el temario mejor que nuestro DNI, así que, cuanto más tiempo invirtamos en preparar el examen, mejor en todos los sentidos.

Es probable que pensar en estar dos o tres semanas estudiando para un examen parezca lo más aburrido de la vida, pero con determinadas técnicas que hacen de estudiar algo divertido y echando un rato cada día (y no las tropecientas horas que invertimos los dos días antes del examen) puede que no resulte tan horrible como parece a priori.

Una buena preparación hará que lleguemos al examen sintiéndonos invencibles, lo que es bastante incompatible con ponerse de los nervios.

Usar técnicas de estudio que emulen la realidad

¿Para qué sirven los simulacros? Pues para eso. Cuanto más se parezca a la realidad nuestra forma de estudiar para el examen, mucho mejor.

¿Que cómo se hace eso? Muy fácil, preparando nuestros propios test, proponiendo a un compañero que nos haga exámenes con lo que crea que va a caer (y al que podemos corresponder con la misma ayuda), buscando exámenes de esa asignatura en internet, preguntando a los alumnos de años anteriores para que nos digan cómo eran…

Cuanto más consigamos acercarnos a la realidad (lo que se consigue haciendo varias versiones hasta que no nos quede nada por contestar), menos nervios tendremos cuando veamos el examen, porque lo vamos a reconocer todo y sabremos responder.

Y esta es la clave de los simulacros: no es que sepamos la respuesta por haber estudiado el temario, es que conocemos la respuesta porque, además de haber estudiado el temario, ya la hemos contestado varias veces y sabemos todo lo que debemos poner. Nos evitamos quedarnos pensando en si nos hemos dejado algo, si lo hemos respondido bien, si se refería a otra cosa…, en resumen: nos ahorramos nervios.

Buscar ayudantes

Hay una parte del estudio que es de trabajo individual, pero otras se pueden hacer en grupo o en pareja y resulta mucho más divertido y muy práctico para aprender, pero lo mejor es que nos va a ayudar a quitarnos muchos nervios e inseguridades de encima.

Eso sí, hay que elegir a compañeros que estén comprometidos y se esfuercen porque, si no, solo nos van a distraer.

Mover el cuerpo

Hay que hacer ejercicio en cuanto descansemos de estudiar para que mente y cuerpo estén en buena sintonía, pero es que, además, si hemos estudiado con tiempo no vamos a necesitar repasar justo antes del examen (cosa que, por cierto, estresa bastante y es mejor evitarla).

Por lo tanto, lo mejor que podemos hacer justo antes de entrar al examen es una rutina de entrenamiento potente que nos deje como la seda. El ejercicio calmará nuestros nervios y mejorará el riego sanguíneo y la concentración. Si terminamos con algo de meditación, ya seremos los jefes.

El poder de la mente

El cerebro también necesita que lo pongamos en su sitio de vez en cuando porque puede jugarnos malas pasadas introduciendo en nuestra recién adquirida tranquilidad zen un montón de pensamientos horribles del tipo «fijo que suspendo», «esto se me da fatal», «no valgo para esto» y el clásico «seguro que se me olvida todo en cuanto me siente delante del examen».

Hay que pasar de estos pensamientos y combatir esa maldita voz con imágenes (que es el verdadero lenguaje del cerebro) de nosotros mismos sintiéndonos en paz ante el examen, respondiendo a todas las preguntas con facilidad, aprobándolo…

No estamos diciendo que visualizar algo vaya a hacer que pase, porque si no hemos estudiado, ya podemos visualizarnos muchísimo ganando el premio a la excelencia que no va a pasar. Lo que sí vamos a conseguir es calmar los nervios y predisponernos mentalmente a dar lo mejor de nosotros.

Respirar bien hace bien

Cuando nos atacan los nervios respiramos de formas raras. O bien hiperventilamos, o lo hacemos hinchando el pecho demasiado, o practicamos respiraciones demasiado cortas, o bien inhalamos antes de vaciar los pulmones, etc.

Cuando tengamos el examen delante, hay que acordarse de que respirar adecuadamente para oxigenar el cerebro y calmar los nervios debe hacerse inhalando aire por la nariz y soltándolo por la boca. Que hay que hinchar la tripa y no el pecho y que debemos asegurarnos de expulsar casi todo antes de volver a inspirar.

Una respiración tranquila y consciente nos va a ayudar a hacer un examen sin nervios que nos paralicen.

La perfección cuesta

Hay personas con más tendencia a ponerse de los nervios en un examen y personas que lo llevan mejor. De cualquier manera, todo es entrenable y podemos mejorar.

Lo ideal es ir probando qué técnicas nos funcionan mejor y tomar nota de ellas para la próxima vez, de tal forma que poco a poco acabemos creando nuestro propio ritual contra los nervios y seamos invencibles.

¡Mucho ánimo y paz mental!

 

 

Escrito por  root

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