5 razones por las que las novatadas no molan nada

12 Sep 2018
Nuestro blog
0 Comment
5 razones por las que las novatadas no molan nada

Si te parece lo más torturar a los nuevos con novatadas cada principio de curso, igual deberías leer esto y pensar un poco con la cabeza.

novatadas

Tradiciones absurdas

Cada año por estas fechas, los amantes de la humillación y la costumbre nos deleitan con sus ocurrencias. «¡Es una tradición cultural!», defienden los más fanáticos de las novatadas, pero no se paran a pensar que la palabra tradición es solo la tapadera para pasarse varios siglos haciendo el cafre. ¿O acaso no es tradición la ablación de clítoris en ciertos países o arrancarles la cabeza a los gansos en Carpio de Tajo? También fueron tradición los ajusticiamientos públicos, tirar a los niños con alguna deficiencia por el monte Taigeto en Grecia y quemar a las viudas en las piras funerarias de sus esposos en la India.

Las tradiciones que no respetan los Derechos Humanos deben erradicarse para que el mundo pueda avanzar y las novatadas deben seguir el mismo fin, puesto que son dañinas para las personas que las padecen. Si aún no estás convencido, aquí van 5 razones de peso:

  1. Porque son sádicas

Mucha gente argumenta que las novatadas son buenas, que son bromas inocentes y que se divierten, pero eso es una visión bastante parcial y algo preocupante porque… ¿quién se divierte realmente? Si te pareciera divertido lavarte los dientes con la escobilla del váter, lo harías todos los fines de semana, ¿no? Si te pareciera divertido tragarte la ceniza del cenicero, tendrías en tu casa varios frascos llenos para tus ratos de diversión. No, el problema es que lo supuestamente «divertido» es ver cómo se lo hacen a los demás y eso significa que lo que nos divierte es la humillación pública y el sufrimiento ajeno y, perdonadnos por la franqueza, pero eso se llama sadismo y hay que hacérselo mirar por un profesional.

  1. Porque son clasistas

Aquellos que ya llevan más años en la facultad, que ya tienen su sitio, tienen un estatus (o clase social) diferente a aquellos que acaban de aterrizar ahí y aún no saben cómo funciona nada. Evidentemente, los primeros tienen una serie de ventajas respecto a los segundos y, una de las más importantes, es la pertenencia a un grupo social que confiere un gran apoyo a cada uno de sus miembros. Si el ser propietario de estas ventajas respecto a otras personas hace que te creas con derecho a demostrar tu superioridad en forma de novatadas en vez de desarrollar un sentimiento empático (porque tú también estuviste ahí, no te olvides) y solidario que te lleve a ayudar a aquellos que necesiten orientación, entonces eres un clasista que atribuye las virtudes personales a cuestiones materiales y de estatus en vez de tener verdaderos valores prosociales.

  1. Porque son machistas

Es curioso como la mayoría de novatadas que sufren las mujeres tienen que ver con temas sexuales. Mientras a los hombres se les humilla sin más (aquí tenéis unos cuantos ejemplos vomitivos de las «bromas» más comunes para ambos sexos), a las mujeres se las sexualiza como buen reflejo de la sociedad patriarcal en la que vivimos. Cabría preguntarse por qué un chico puede pasar su «rito de iniciación» bebiendo gel de ducha con vinagre, pero una chica tiene que simular felaciones, ponerse las bragas en la cabeza o sentarse en el regazo de los veteranos. Si tratar a las mujeres como objetos te parece normal, es porque todavía no has desarrollado una conciencia social adecuada. El machismo es una forma de discriminación tan grave como el racismo o la homofobia y debe erradicarse de cualquier sociedad que aspire a ser sana y evolucionada. Si quieres eliminar tus comportamientos machistas en la facultad, lee esto y deja de portarte como un neandertal, que estamos en el siglo XXI.

  1. Porque son dañinas para la psique de las víctimas y de los agresores

Imagina esto: vives en un pueblo pequeño rodado de gente conocida y recibes una notificación de la Universidad Complutense diciendo que tienes plaza allí para estudiar el grado que querías. ¡Qué emoción! Por fin vas a cumplir tus sueños, aunque también te aterroriza ir solo a la capital, no conocer a nadie…, pero bueno, como has buscado una residencia cerca del campus, estás seguro de que todo irá bien. Un nuevo comienzo. Cuando llegas, la gente te trata bien y empiezas a conocer a algunas personas, pero aún no tienes confianza con nadie y eres algo tímido, así que tiendes a dejarte llevar por los demás. De pronto, unos chicos mayores os llevan a tus compañeros y a ti a un sitio donde supuestamente se celebra una fiesta. Hay mucho alcohol y otras drogas y estás más achispado que de costumbre. Qué divertido es todo y qué gente tan maja estás conociendo. Hasta que, sin saber muy bien cómo, estás a cuatro patas, te han bajado los pantalones y estás untado en alguna sustancia que te pica horrores mientras otros se ríen a carcajadas y te señalan con el dedo. Qué fiestón, ¿verdad? Hay gente que tras sufrir novatadas lo supera sin más, pero muchos otros se quedan tan traumatizados que desarrollan un síndrome de estrés postraumático y tienen pesadillas y ataques de ansiedad durante años.

Por otra parte, los agresores no siempre salen indemnes de este tipo de cosas. Algunos afortunados maduran y desarrollan una conciencia. La culpa por sus acciones (sobre todo si han tenido alguna consecuencia más grave de lo planeado) se convierte en una carga muy pesada que los acompañará el resto de sus vidas. Pero no os equivoquéis, como decíamos, estos son los afortunados. Los que no sienten nada, los que siguen pensando que torturar a los demás es divertido pueden tener rasgos psicopáticos, tener tendencia al narcisismo y hacer infelices a cuantos los rodean por haber sido incapaces de desarrollar sus capacidades empáticas. Quizá sean buenos profesionales, pero sus vidas personales probablemente serán un fracaso absoluto. Ahora contestadnos a esto: ¿a qué grupo preferís pertenecer?

  1. Porque son etiquetadoras

Las etiquetas son más peligrosas de lo que parecen y muy muy difíciles de quitar. Una etiqueta impuesta puede hacernos tanto daño que acabará cambiando nuestra manera de ser, nuestros comportamientos y nuestro autoconcepto.  Ser una víctima de acoso, ser un abusador, ser un vago, ser un violento, ser un pringado, ser un chivato… SER. Es difícil comprender de primeras el inmenso poder de las etiquetas. Normalmente, no somos una acción, no somos una idea y no somos un comportamiento. Las etiquetas cambian el concepto de estar, que implica una temporalidad a la acción, y lo transforman en el concepto de ser, que implica un estado definitorio sin fin. Estoy enfermo/soy un enfermo; estoy vago /soy un vago; estoy borracho/soy un borracho. Estoy haciendo una novatada/soy un abusador; estoy sufriendo una novatada/soy una víctima. Cualquier acción negativa que pueda etiquetarnos tiene poder para cambiar a peor el curso de nuestras vidas. Hay que pensarse muchísimo si queremos permitir que algo así nos pase a nosotros en nombre de una estúpida tradición como las novatadas que no aporta nada y que nunca es tan divertida como para justificar sus nefastas consecuencias.

Otra más por si acaso aún no te entra en la cabeza

Además de todo esto, también hay otra poderosa razón que debes tener en cuenta: porque son motivo de expulsión y pérdida de la beca. Si no te importan los demás, al menos hazlo por ti mismo. Cada vez hay más gente concienciada con el tema dispuesta a denunciar y tanto las universidades como los colegios mayores cada día son más firmes y duros con las sanciones que se imponen a aquellos que participan u organizan las novatadas. Si quieres conseguir tu eTítulo y no quedarte fuera, mejor que no hagas el primo participando en esas cosas absurdas y pasadas de moda. Estás en la universidad, hay mil maneras de divertirse sin hacer daño a nadie.

 

Escrito por  root

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *