Estrés académico: qué es y cómo hacerle frente

18 Nov 2022
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Estrés académico: qué es y cómo hacerle frente

Las últimas encuestas reflejan unos niveles de estrés académico, ansiedad y depresión insólitos en los jóvenes, y eso debe preocuparnos a todos.

estrés académico

La actualidad incierta y el exigirse más de la cuenta

La presión por aprobar, por conseguir la excelencia, hace que cada día millones de jóvenes se esfuercen por conseguir unas medias universitarias que, en muchas ocasiones, resultan prácticamente inalcanzables.

Esta autoexigencia, sumada a la situación de incertidumbre que hay sobre el futuro, a factores endógenos del propio individuo, a la sensación de exposición pública de las RR. SS. y a otras circunstancias hace que muchos jóvenes estén desarrollando patologías mentales severas y que la tasa de suicidio juvenil se dispare.

Los beneficios de conseguir la excelencia

Es innegable que tener un expediente brillante resulta ventajoso en muchos aspectos. Entre otras cosas, nos dará acceso a las mejores becas, estaremos los primeros para elegir prácticas y tutores para nuestros trabajos de fin de grado, fin de máster o para el doctorado.

También nos abrirá las puertas para trabajar en equipos de investigación dentro de la universidad, para conseguir prácticas remuneradas en las empresas que prefiramos y puede que, si realmente tenemos un expediente muy brillante, ya tengamos un trabajo asegurado incluso antes de tener el eTítulo universitario.

Está claro que ser el número uno de nuestra promoción tiene muchas ventajas, pero ¿a qué precio?

¿Merece la pena?

Depende. Merece la pena si somos de esas personas afortunadas a las que estudiar les gusta, se les da bien y les resulta sencillo sacar las mejores notas con un esfuerzo aceptable. En cambio, no merece la pena en absoluto si nos estamos dejando la salud mental en el proceso.

Un poco de estrés es normal e incluso saludable. Un estrés que haga que se nos caiga el pelo o que tengamos palpitaciones cuando estamos descansando no lo es.

Ante una situación que nos cause la más mínima alarma hay que parar y replantearse las cosas. No se trata de una racha difícil tras la que vendrá una vida de éxito y felicidad. Si no cuidamos nuestra salud mental, puede que luego no haya nada. No es esforzarse ahora para vivir después. La vida es lo que está pasando ahora mismo. No podemos postergarla.

Y sí, hay que esforzarse por tener un futuro, pero no hay un futuro que valga tanto como para que compense perderse las experiencias valiosas de la juventud y desarrollar un trastorno de estrés, ansiedad crónica y una depresión. Eso no hay dinero o éxito laboral que lo pueda compensar.

¿Qué es el estrés académico y cómo lo reconocemos?

Este tipo de estrés se presenta en los estudiantes cuando se exigen demasiado y buscan un expediente que les requiere demasiados sacrificios o cuando no se sienten capaces de afrontar las exigencias de la vida estudiantil, bien por falta de autoestima, bien por sobrecarga de tareas (si tienen que trabajar, si tienen que lidiar con problemas familiares, etc.).

Las manifestaciones físicas del estrés académico incluyen: cansancio, cefaleas, bruxismo, dolor estomacal, colon irritable, dolor de espalda, insomnio, pérdida o aumento del apetito, taquicardia y catarros o resfriados frecuentes por tener las defensas bajas.

Las manifestaciones psicológicas son desgana, tristeza, ansiedad constante, irritabilidad, problemas de concentración y de memoria, hiperactividad, angustia y ganas de llorar frecuentes, desmotivación académica, quedarse en blanco y no poder organizar bien los pensamientos, miedo a no ser suficiente o temor a no cumplir con las expectativas (propias o ajenas).

¿Y qué pasa cuando alguien se siente así durante mucho tiempo seguido? Pues que, en el mejor de los casos, abandona sus estudios.

¿Qué hacer para disminuir nuestro estrés académico?

  • Lo primero que tenemos que hacer es trabajar con nuestras ideas preconcebidas. Tener éxito y dinero nos hará la vida (supuestamente) más fácil, pero no por eso será buena o mejor que otras. Si nos fijamos con atención en lo que sucede a nuestro alrededor, todo lo que funciona bien está en equilibrio y eso es lo que debemos buscar: un equilibrio entre nuestro esfuerzo, nuestro ocio, nuestra salud, nuestro presente y nuestro futuro.

 

  • Encontrar algo que nos guste y trabajar en ello con pasión no implica, de ninguna manera, desarrollar estrés crónico y, por eso, si vemos que nuestra salud mental se está viendo afectada, debemos bajar un poco nuestras expectativas y autoexigencia a un nivel más humano. La mayoría de las personas no tuvieron matrículas de honor y también encontraron trabajos y se labraron un futuro.

 

  • No podemos controlarlo todo. Podemos esforzarnos mucho y que algo salga mal en un examen o que un profesor sea injusto con nosotros. Pueden pasar muchas cosas, pero la rabia por no haber obtenido los resultados que esperábamos no puede estirarse en el tiempo ni convertirse en uno de esos diálogos interiores en el que nos machacamos a nosotros mismos por no haberlo hecho mejor.

 

  • Es necesario que aprendamos a cuidarnos porque nadie lo hará por nosotros. Llevar una buena alimentación, no tomar café u otros estimulantes en exceso, hacer ejercicio con regularidad, dormir 8 horas al día y tener un horario fijo son pequeñas cosas que nos ayudarán a sentirnos mejor.

 

  • Cuanto antes desarrollemos una buena tolerancia a la frustración, mucho mejor, porque la vida está llena de pequeños escollos que nos pueden amargar más de la cuenta si no somos capaces de sobreponernos.

 

  • Saber pedir ayuda es esencial. Si vemos que el estrés académico se nos está yendo de las manos, debemos acudir a un profesional. Haríamos lo mismo si se nos rompiese una pierna o si tuviésemos una apendicitis. Subestimar las dolencias emocionales también puede resultar fatal.

Escrito por  root

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