Miedo a graduarse: cómo detectarlo y superarlo fácilmente

10 Feb 2022
Nuestro blog
0 Comment
Miedo a graduarse: cómo detectarlo y superarlo fácilmente

Empezamos el grado con la mente puesta en la meta: terminarlo y encontrar buen un empleo, pero cuando el momento se acerca aparece el miedo a graduarse.

miedo a graduarse

Una relación seria

El primer año de carrera todo es raro, hay que acostumbrase a la nueva forma de estudiar, a las clases más masificadas, a la idiosincrasia universitaria y algunas personas incluso tienen que adaptarse a un cambio de residencia y a una nueva ciudad.

Empezar es emocionante y aterrador y otras muchas cosas buenas y malas, pero tenemos en la cabeza eso de «cuando acabe haré…». Hay muchas emociones en esa nueva etapa y en esa sensación de que estás creando tu futuro, pero esas metas iniciales se van diluyendo según pasan los años. No es que se pierdan, es que se sepultan bajo exámenes, trabajos, clases…

Hacer un grado universitario nos va a llevar un mínimo de cuatro años de nuestra vida y, en ese tiempo, adquiriremos nuevas costumbres, conoceremos gente distinta, viviremos muchas experiencias por primera vez, así que cuando se acerque el final, y por muchas ganas que tengamos de graduarnos y conseguir nuestro eTítulo universitario, sabremos que será el fin de una etapa muy importante y que nos toca adentrarnos en lo desconocido.

Finales complicados

Podemos, los que puedan, hacer otra carrera, un máster, un doctorado y seguir alargando la época de estudiantes como un chicle, pero muchos ni quieren ni pueden permitirse hacer algo así. Y va a llegar un momento en el que habrá que buscarse la vida.

Hagamos lo que hagamos al terminar el grado, cuando llega el último curso la sensación generalizada es esa ilusión por terminar y, a la vez, un miedo a graduarse que puede hasta generarnos ansiedad.

Los finales siempre dan cierta angustia por mucho que los deseemos. Es normal sentirse con cierta zozobra al acabar una etapa de nuestras vidas, y más si es una etapa tan importante como es la de estudiantes. Si nos paramos a pensar, nunca hemos conocido otra cosa: nunca hemos estado sin estudiar desde que empezamos en primaria. Ante algo tan raro como no tener que hacerlo nunca más es lógico que sintamos ese miedo a graduarse tan común.

¿Qué podemos hacer?

Aceptar las emociones

Cuando empieza a aparecer el miedo a graduarse, hay que aceptarlo y entenderlo. Es normal y así lo debemos ver. Si solo es un pequeño temor que entra dentro de los parámetros normales, no debemos preocuparnos. Ante un cambio tan importante en nuestras vidas, lo lógico es sentir algo, no permanecer indiferentes.

Hablar con compañeros

Si aparece el miedo a graduarse nos hará bien hablarlo con alguien que esté en nuestra misma situación o con nuestros seres queridos, pero siempre que esas personas no vayan a restarle importancia o a ridiculizar nuestros sentimientos.

Hablar de ello con personas empáticas nos va a ayudar. También con gente que haya pasado por lo mismo o que disfrute de su trabajo para que pueda contarnos cómo es su día a día y perderle el miedo a entrar en el mercado laboral.

Relativizar

Cuando el miedo a graduarse nos esté haciendo darle muchas vueltas a la cabeza, hay que pararse y relativizar. Lo que nos está pasando le pasa a casi todo el mundo y es una etapa más de la vida de toda persona. Unos antes y otros después abandonan los estudios y no pasa nada.

Hay gente que abandona para no volver jamás a pisar un aula y otra que sigue formándose toda su vida. Gente que vuelve a estudiar tras muchos años y gente que no quiere saber nada de volver a coger un libro. Solo es un final de ciclo, pero no un final de vida.

¿Cuándo el miedo a graduarse debe preocuparnos?

Cuando nos esté generando un nivel alto o muy alto de ansiedad o cuando veamos que nos estamos boicoteando.

Si la ansiedad por lo que vendrá o por lo que dejaremos va en aumento, hay que consultar con un profesional de la psicología y seguir sus instrucciones.

El miedo a graduarse mal enfocado también puede hacer que, queriendo o sin querer, empecemos a procrastinar más de la cuenta, a dejarnos asignaturas para otros años, a no terminar trabajos importantes y cosas por el estilo.

El último año de carrera no es el año más indicado para dejar cosas colgando, sobre todo porque al siguiente estaremos en un extraño limbo en el tendremos un pie en cada sitio: ni podremos dedicarnos por completo al mundo laboral (nos faltará el título) ni vamos a disfrutar de la vida universitaria, ya que iremos a pocas clases y estaremos rodeados de extraños.

Si nos estamos haciendo la zancadilla a propósito para no afrontar el miedo a graduarse, hay que parar, tomar aire y asumir que ha llegado el momento. Seguro que una vez que quede atrás la etapa universitaria, veremos que nos hemos asustado por nada.

 

 

Escrito por  root

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *