Marca personal: qué es y por qué la necesitas

Marca personal: qué es y por qué la necesitas

Aprende cómo diferenciarte gracias a la marca personal y termina la carrera con una lluvia de ofertas de trabajo. ¿A qué esperas?

marca personal

Qué es la marca personal

Antes de nada, y para los que aún no conocen este concepto, vamos a aclarar a qué nos referimos cuando hablamos de marca personal: como todas las cosas traducidas literalmente del inglés (personal branding) y metidas en nuestra cultura con calzador, suena un tanto snob, pero la idea de marca personal es realmente interesante para todos aquellos que quieran encontrar trabajo y diferenciarse de sus competidores. Básicamente se trata de eso, de crear una imagen, una diferenciación que nos aleje de los miles de egresados que cada año pretenden acceder al mercado laboral. La marca personal es el sustituto del currículo en este mundo global y tecnológico en el que un listado de cosas hechas (estudios, títulos, experiencia laboral) ya no dice nada especial sobre su portador.

Cuándo crear tu marca personal

El mejor momento es cuanto antes. Da igual si estás aún en bachillerato o si no sabes qué estudiar y, desde luego, no esperes a terminar la carrera para ponerte con ello o a estar en medio del máster o del doctorado. A diferencia del currículo, que lo hacemos en 20 minutos, la marca personal requiere trabajo y dedicación, pero el esfuerzo merece la pena. No se trata de listados que hablen de lo que hemos hecho, se trata de hacer lo que queremos, lo que mejor se nos da, y presentárselo al mundo. No dices he estudiado esto, he trabajado en esto; dices: mira lo que he hecho, lo que estoy haciendo ahora y lo que podré hacer después.

Cómo empezar

Lo primero que necesitamos es tener uno de esos diálogos internos de los que dan dolor de cabeza. Hay que sentarse, pensar en lo que nos gusta, lo que se nos da bien, lo que queremos hacer y escribir cuáles son nuestros puntos fuertes y débiles. Es como un análisis DAFO de nosotros mismos. Hay que preguntarse ¿a qué me quiero dedicar?, pero no en plan soñador, sino siendo realistas: ¿qué opciones tengo?, ¿en qué sectores podría destacar? Es imprescindible que también nos enfrentemos a la parte negativa del asunto: ¿qué se me da mal?, ¿cuáles son mis dificultades personales para abordar esta tarea?, ¿qué necesito mejorar? Aquí no hablamos de pensar en cómo está el sector o si la crisis hace estragos, sino de hacer un balance realista sobre aquellas cosas que no se nos dan bien, por ejemplo: me encantaría dedicarme a la escritura, pero no tengo ni pizca de constancia; querría ser criminólogo, pero no tengo capacidad crítica ni me interesan los problemas sociales; quiero ser profesor, pero no se me da bien explicar… Hay que conocerse, tanto para elegir bien lo que vamos a hacer como para pulir aquellos defectos que nos puedan perjudicar.

Visibilidad

Una vez que hemos solventado la parte trascendental del asunto y tenemos claro lo que queremos hacer, en qué somos realmente buenos y qué cosas nos pueden perjudicar, hay que hacer que nuestro proyecto, nuestra marca, sea visible. ¿Te imaginas que una marca comercial no publicitara sus productos? Pues la marca personal tiene los mismos principios: es hacer de tu persona, de tu nombre, una marca, un logo, algo que la gente asocie a una profesión o incluso a una empresa. El ejemplo clásico es Steve Jobs y Apple, pero sin llegar a esos extremos, piensa por ejemplo en muchos de los profesores de tu universidad, ¿por qué están ahí?, ¿qué han hecho? Pueden ser buenos o malos docentes, pero si te fijas en su currículo, entenderás que no es un currículo, sino una marca personal en toda regla: no solo trabajan dando clases, sino que cada uno de ellos se dedica a la investigación y publica sus trabajos con su propio nombre y las universidades para las que trabajan. Es como una simbiosis perfecta: crece la persona y crece la empresa. Por poner un ejemplo entre miles, veamos el Programa Fénix de identificación de personas desaparecidas: un proyecto de un profesor del departamento de Medicina Legal de la Universidad de Granada, José Antonio Lorente Acosta, que cuenta con financiación, nada más y nada menos que del Ministerio del Interior. La Universidad participa en el proyecto subvencionándolo y, de alguna forma, comparte el éxito de su docente. Esto es marca personal.

Está claro que no es algo a lo que vayamos a poder acceder de un día para otro, pero si das visibilidad a tus pequeños proyectos, las empresas te verán y poco a poco tu nombre será tu marca y se pegarán por contratarte. ¿Y cómo lo haces visible? Fácil, usa las redes sociales, crea un blog, haz contactos…

Ampliación/ aclaración

Vamos a detenernos un momento en esto de la visibilidad y cómo hacerlo para que sea efectivo. Como las de casi todos, es probable que tus redes sociales sean un compendio de fotos absurdas, chistes, memes, comentarios entre amigos, etc. Vivimos un momento en el que es difícil distinguir entre la esfera pública y la privada cuando muchas de nuestras relaciones interpersonales se desarrollan online y hasta que esto no se regule legalmente, que se acabará haciendo, las empresas buscan los perfiles de sus candidatos y juzgan si contratarlo o no en función de no solo de su titulación y su experiencia, sino también de sus gustos, sus aficiones, intereses, ideología y demás información que debería mantenerse en la esfera privada y no ser motivo de interés para optar a un puesto de trabajo. Y decimos debería, porque el hecho de que sea éticamente reprobable, no significa que no se haga.

Las cosas están así y hay que adaptarse, por lo que tenemos dos opciones: Limpiar nuestras redes sociales y borrar toda nuestra vida anterior creando nuevos perfiles que solo se asocien con la imagen profesional que queremos transmitir, libres de cualquier opinión que pueda herir la sensibilidad de alguien y de fotos que nos hayan sacado de fiesta, o podemos crear dos perfiles que no estén asociados de ninguna manera. Uno personal con un nombre ficticio y asociado a un correo también ficticio y otro laboral en el que tengamos contactos relacionados con nuestro sector y que ofrezca la imagen que queremos que sea visible para las empresas (para eso es importante no olvidar ni descuidar LinkedIn).  Si queremos seguir teniendo amigos y ser considerados personas normales, la segunda opción es la única viable.

Por otro lado, es importante la creación de un blog personal donde puedas ir incluyendo los trabajos e investigaciones que desarrolles durante el grado. También debes escribir sobre aquellas noticias de actualidad relacionadas con tu sector y conseguir que tenga visitas de personas que puedan interesarte (tu madre no cuenta). Debes compartir los contenidos de tu blog en redes sociales para ganar seguidores y tratar de que tus profesores vean lo que haces, porque ellos están mucho mejor relacionados y podrán asesorarte o recomendarte a otros colegas suyos.

Márquetin

Ahora tú eres tu marca y te representas, así que piensa en cuál será tu estrategia de márquetin para venderte. Tus aptitudes, tus habilidades, tus fortalezas, tienen que verse reflejadas en tu trabajo, pero también en la imagen que das de ti mismo. El mundo es como es y si tú no proclamas tu valía a los cuatro vientos, nadie va a venir a hacerlo por ti. Cuando creas una marca personal, creas una imagen de ti, pero tiene que representarte: no vale decir soy especialista en medioambiente si lo que hiciste es un cursillo de reciclaje en el cole, pero tampoco peques de todo lo contrario y te quites méritos por modestia o falta de autoestima. En esa charla interior de la que hablábamos al principio anotaste en lo que eras bueno, ¿no?, pues ahora defiéndelo y construye tu marca en torno a eso.

En un mundo donde el currículo es ya un documento obsoleto y donde hay personas en el paro con cuatro títulos universitarios y dos doctorados, la única manera de destacar y conseguir tus objetivos no es decir lo que haces, sino demostrar lo que haces. La marca personal es eso exactamente y estás tardando ya mucho en empezar a crearla 😉

Por otro lado, lo mismo pasa con el título universitario en papel. Si queréis diferenciaros, hay que presentar el eTítulo, el título digital, la mejor seña de vuestra marca personal. Pero esto, en vez de contároslo, lo podéis ver pinchando aquí.

¡¡Ánimo a tod@s y a triunfar!!

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