Exámenes online y cómo superarlos con éxito  
29 Abr 2020

Exámenes online y cómo superarlos con éxito  

Con el confinamiento por el coronavirus, los exámenes online van a ser la herramienta de evaluación más utilizada. Te contamos cómo prepararlos y qué esperar.

exámenes online

Este es, sin duda, el fin de curso más raro de la historia. Entre el confinamiento, la suspensión de las clases presenciales, el agobio que tenemos encima por el COVID-19, los problemas que han aparecido con las clases online y demás, los universitarios estamos viviendo una situación de incertidumbre única. Con este final de curso tan extraño, solo nos queda adaptarnos lo mejor posible y poner de nuestra parte para que todo salga bien.

Cómo serán los exámenes online

Aún no está del todo claro cómo serán los exámenes online.  Cada universidad y cada profesor aplicará el sistema que mejor le parezca, pero debemos hacernos a la idea de que pueden ser de cualquier tipo, es decir, tipo test, orales, preguntas cortas, desarrollo, con el libro delante… Todo. Por eso en estos momentos de incertidumbre, lo más útil es escribir un correo electrónico a cada profesor (que no haya dicho ya cómo va a evaluarnos) y consultar cualquier duda que tengamos para que podamos prepararnos adecuadamente.

La tentación de hacer trampas

El problema al que se enfrentan las universidades es cómo podrán garantizar la vigilancia en este tipo de exámenes cuando cada uno los hace desde su casa y puede tratar de hacer trampas consultando en Google las respuestas o teniendo los apuntes a mano. Muchas universidades cuentan con tecnología para garantizar cierto grado de seguridad en estas pruebas porque habitualmente realizan exámenes online en el extranjero, y pueden usar programas que detecten si hay grabaciones, reconocimiento facial, etc. También, si un profesor se encarga de vigilar a un grupo reducido de alumnos por la webcam, podrá ver si estamos leyendo o buscando cosas en el ordenador. Aún así, vigilar que no se haga trampa en estos exámenes es todo un reto, por lo tanto, lo más común será hacer exámenes orales de uno en uno o pedir reflexiones personales sobre un texto que faciliten, de forma que no podamos preparar «chuletas» de antemano.

Si somos medianamente éticos, lo suyo es que nos preparemos la materia como si fuésemos a hacer el examen presencial. Así, a pesar de las dificultades, la evaluación será más justa para todos y nadie sentirá que le han regalado su eTítulo sin merecerlo.

Desigualdades indignantes

No siempre son tan palpables como ahora las desigualdades sociales entre alumnos. Y lo indignante es que estas desigualdades sigan existiendo en pleno siglo XXI. Sabemos que hay gente que pasa la cuarentena en mansiones de lujo con pista de tenis y piscina y otros lo hacen en barriadas sin agua corriente ni electricidad. Todos tenemos claro que hay gente rica y gente que vive en condiciones de miseria. Pero si el acceso a la educación es un derecho fundamental, lo que no nos podemos permitir como sociedad es que este derecho sea, simplemente, una anotación en un librito. El acceso a la educación en igualdad de condiciones debe estar garantizado y, si bien los problemas para estudiar a los que se enfrenta un joven de una barriada distan mucho en cantidad y gravedad a los que enfrenta un joven de un barrio exclusivo, lo mínimo que hay que hacer es garantizar que ambos tendrán un equipo y conexión a internet suficientes. Si crees que tu equipo o tu conexión pueden perjudicarte en los exámenes, debes escribir inmediatamente a tus profesores o al decano de la facultad para que te faciliten alternativas justas que alivien la desigualdad que sufres.

Cómo preparar los exámenes online

Ya sabemos preparar los exámenes universitarios (más o menos), así que, en lo básico, nada cambia: hacer lectura comprensiva, adaptar la mejor técnica de estudio a cada materia, subrayado, mapas mentales, esquemas, fichas…

Pero ahora nos va a beneficiar también incluir una serie de técnicas distintas:

  1. Estudia todo en voz alta. Esto ya lo hemos recomendado varias veces porque ayuda a memorizar mejor, pero en este caso es esencial porque probablemente vamos a tener que hablar a la cámara (incluso si los exámenes online son escritos). Si nos acostumbramos a decirlo todo en alto, nada nos pillará por sorpresa y en esta situación puede que los profesores alternen técnicas para examinarnos y así comprobar que no hacemos trampas.
  2. Graba vídeos. Una vez que tenemos el temario estudiado, una de las mejores técnicas de estudio es hacer nuestros propios test simulados, pero ahora, lo que más nos va a ayudar es hacer una simulación de los exámenes online grabándonos mientras respondemos. Así podemos ver qué hemos dicho, cómo mejoramos las respuestas o si tenemos algún vicio o muletilla que haya que cambiar.
  3. Practicar con un compañero. En esta época de cuarentena nos hemos vuelto expertos en videollamadas, así que vamos a aprovechar estas herramientas para simular exámenes online con nuestros compañeros de clase. Así, cada uno puede prepara un examen para su compañero y ayudarle a corregir los errores.

Cosas que hay que cuidar cuando llegue el examen

En primer lugar, debemos cuidar nuestro aspecto. Vamos a hacer un examen universitario por muy online que sea y además le debemos un respeto a nuestros profesores, por lo tanto, queda terminantemente prohibido hacer el examen en pijama, fumando o desde la cama.

En segundo lugar, hay que preparar el entorno y lo que se verá desde la cámara. Debemos tener el portátil sobre una mesa despejada (el profesor puede pedir que le enseñemos lo que tenemos alrededor para comprobar que no tenemos los apuntes a mano) y en una habitación en la que estemos solos y con un fondo lo más neutro posible. Si tienes un póster de Miss o Míster América en la pared y es visible desde la cámara, quítalo.

El docente dará las instrucciones precisas acerca del material que podemos tener, pero piensa en que lo más lógico es que puedas tener un par de folios en blanco por si quieres anotar algo para más tarde, un bolígrafo y un vaso de agua o pañuelos. Nada más a tu alcance y, al igual que si estuviéramos en un examen presencial, ni podemos ir al baño ni podemos comer un bocadillo.

El miedo no es necesario

Todo cambio asusta y ahora nos ha tocado vivir un momento de muchos cambios y muchos sustos, pero los profesores son conscientes de eso y no van a ser excesivamente crueles ni a exigir más de lo que podemos dar. El mundo ha parado un poco, pero nuestra formación continúa y así debe ser. No hay que temer más los exámenes online que los presenciales, porque vamos a poder demostrar nuestros conocimientos igual y a sacarlos tan bien como siempre, solo hay que ser un poquito resilientes (que es una palabra muy de moda) y seguir esforzándonos igual que hasta ahora.

Además, cualquier problema que surja se podrá reclamar, se podrán pedir revisiones de examen y plantear quejas como siempre. Lo importante es que estemos tranquilos y todo saldrá bien.

¡Mucho ánimo a tod@s!

10 consejos para reducir tu huella ecológica
22 Abr 2020

10 consejos para reducir tu huella ecológica

A pesar de la cuarentena, hay que seguir preocupándose por el planeta y reducir nuestra huella ecológica. El planeta necesita de nuestra responsabilidad.

huella ecológica

Ecología en momentos difíciles

Estamos en cuarentena y, ahora que no podemos salir, la naturaleza se encarga de recuperar el espacio robado por el ser humano y de hacernos ver lo prescindibles que somos. Desde nuestro balcón vemos cómo el cielo es más azul que nunca, las plantas florecen, los delfines y ballenas se acercan a las costas sin temor y el mundo entero florece sin nosotros. Eso debería hacernos pensar y, como hoy es El Día de la Madre Tierra, es un buen momento para hacerlo.

Estamos deseando salir y retomar nuestra vida normal, pero quizá debemos ir planteándonos que, cuando salgamos, otra normalidad es posible; una normalidad más amable con el medio, más empática y más justa para todos (y en ese todos debemos incluir también al resto de especies terrestres). Debemos reducir drásticamente nuestra huella ecológica y empezar a ser una especie mejor.

No queda más remedio que cambiar

Es posible que en esta situación, lo último que nos preocupe sea el reciclaje o el medioambiente, pero siempre hay que pensar en el mañana porque, precisamente por no pensar en el mañana, hoy estamos como estamos y el futuro puede ponerse aún peor.

Una cosa está clara: nuestro planeta nos necesita a todos haciendo las cosas bien o no nos necesita en absoluto. El ser humano ha tenido el regalo de tener una casa maravillosa (nuestro planeta) y, en vez de cuidarla y de restaurarla con cariño, se ha dedicado a dar martillazos en las paredes, a hacer socavones en el suelo y a cubrir cada centímetro de veneno. Hemos hecho de nuestro único hogar un lugar prácticamente inhabitable hasta para nosotros mismos y no queda mucho tiempo: hay que parar ya con este despropósito autodestructivo.

Estar en casa no es una excusa: todos debemos tomar conciencia

Es fácil dejarse llevar por el derrotismo y pensar que una sola persona no puede hacer mucho, pero la sociedad se compone de muchas «solas personas» y, entre todos, podemos cambiarla. Que otros no hagan nada no puede ser una excusa para no hacerlo tampoco.

Si queremos ser justos y responsables, debemos reducir nuestra huella ecológica. No hace falta que nos tiremos a vivir al monte con un palo y un taparrabos, sino cambiar unos pocos hábitos para hacer del planeta un lugar mejor.

Consejos para reducir tu huella ecológica

1. Conciénciate. Algo que ya deberíamos saber con solo mirar un poco a nuestro alrededor es que toda acción conlleva aparejada una consecuencia. Nuestras acciones no son inocuas, hay que quitarse la venda de los ojos y actuar.

2. En cuanto podamos salir, utiliza un medio de transporte limpio. Caminar o ir en bici obviamente no contamina y además será bueno para tu salud y tu forma física. Siempre que puedas, sustituye el coche por el transporte público, que aunque da más pereza y se tarda más tiempo, cuando te acostumbres verás que no es tan grave y que se puede aprovechar para leer o estudiar durante el trayecto. Si no te queda más remedio que usar el coche, compártelo y mantenlo a punto para que no contamine más de la cuenta.

3. Ahorra agua. Repara los grifos que gotean (pueden perder unos 50 litros en cinco días), las cisternas que chorrean, usa programas cortos en los electrodomésticos, dúchate en lugar de bañarte y, si tienes plantas, trata de regarlas con el agua que uses para aclarar platos o cocinar.

4. Consume responsablemente. No compres lo que no necesitas. Trata de apostar por productos con pocos embalajes y, si es posible, ecológicos o biológicos. Intenta alimentarte de forma sana y equilibrada y no consumas especies que estén en peligro de extinción, como por ejemplo el atún o el pez espada o que su captura dañe el medioambiente, como las gambas y los langostinos. Intenta consumir alimentos nacionales o de comercio justo que sean respetuosos con el medio. Si todos demandamos un sistema diferente, lo tendremos, ¿o acaso encontrábamos productos «BIO» hace 10 años? El cliente manda, no lo olvides.

5. Recicla. Lleva cada cosa a su contenedor y al punto limpio los productos que no puedan tirarse a los contenedores, como pilas, aparatos eléctricos o aceite usado. Utiliza folios y cuadernos de papel reciclado 100 % y sin cloro. Da igual que estemos encerrados, seguimos generando una cantidad de desperdicios tremenda y hay que reducir la huella ecológica en cualquier situación..

6. Reutiliza los envases. Lleva tu propia bolsa cuando vayas a comprar. El plástico tarda tanto en biodegradarse, que actualmente convivimos en la Tierra con todo el plástico que hemos fabricado desde que se inventó en 1909.

7. Ahorra energía. Usa los electrodomésticos con programas a baja temperatura o cortos y solo cuando estén llenos. No dejes los cargadores enchufados cuando no los estés usando, ahorrarás 6 kg de emisiones de CO2 al año. Apaga el ordenador, en vez de dejarlo en reposo, y ahorrarás unos 87 kg de CO2. Poner bombillas de bajo consumo no solo reducirá nuestra factura, sino que además le estaremos evitando a la atmósfera más de 108 kg anuales de dióxido de carbono. Si puedes, trata de utilizar energías renovables o de convencer a tus padres para que lo hagan.

8. El váter y los desagües no son papeleras. No tires nada que no corresponda por ahí.

9. Trata de reducir los productos de un solo uso. Como las servilletas y pañuelos de papel, las maquinillas desechables, vajilla de plástico, etc. salvo aquellos necesarios para protegerte del virus.

10. Repara lo que se rompa siempre que puedas. El sistema te invita a tirar y comprar, pero eso no es bueno para el planeta ni para tu economía. Rompe el ciclo consumista y verás que tus cosas tienen más vida de la que esperabas.

No más ceguera autoimpuesta

Es difícil cuidar aquello que no vemos. Cuando vivimos en ciudades, resulta complicado darse cuenta de que la naturaleza existe y necesita nuestra protección. Es algo lejano, un murmullo que se ignora. Lo mismo pasa con el mar: lo que pase bajo sus aguas, parece no importarnos, no lo vemos y preferimos seguir en la ignorancia, pero ya no podemos permitirnos más esa actitud: los científicos dan a nuestros océanos 20 años más de biodiversidad; en el océano Pacífico, una gigantesca isla del tamaño de Francia formada de basura crece sin control, los polos se deshielan, las especies se extinguen, el aire es irrespirable y hasta comer nos produce cáncer. Por eso debemos romper este ciclo de destrucción y adquirir una conciencia. Asómate al balcón o busca en internet y mira lo que ha mejorado el planeta desde que nos quedamos en casa. Ese es en el espejo en el que hay que mirarse: o asumimos que somos parte de la naturaleza y nos comportamos como tal o mejor nos quedamos encerrados.

Es un gran privilegio estudiar una carrera, sacarse el eTítulo y hacer planes para el futuro, pero el futuro solo será posible si adquirimos conciencia de que no todo nos pertenece porque sí: hay que cuidarlo, hay que respetarlo y hay que dejar de pensar con una mentalidad basada en el aquí y el ahora, tenemos que pensar a largo plazo. Si el futuro es nuestro, empecemos a cuidarlo en el presente y a exigir que otros lo cuiden también.

Como hacer una buena presentación en PowerPoint
16 Abr 2020

Como hacer una buena presentación en PowerPoint

El programa PowerPoint es una herramienta básica para todo estudiante universitario y, sí, todos sabemos usarla, pero ¿estás seguro de que lo haces bien?

PowerPoint

Hacerlo realmente bien no es tan fácil como parece

Desde que empezamos la carrera hasta que conseguimos nuestro eTítulo, exponer trabajos en clase se convierte en algo bastante común y, aunque todos nos ponemos muy nerviosos cuando nos encontramos delante de toda la clase, cuanto antes nos acostumbremos y dominemos ciertas técnicas, mucho mejor.

Un trabajo bien expuesto es un trabajo de sobresaliente y, por eso, hay que esforzarse mucho más en la presentación de lo que normalmente lo hacemos. Cuanto más tímidos seamos, más importante es ensayarlo mucho y prepararlo con tiempo para que sepamos nuestra parte de memoria y no tengamos que estar leyendo con el corazón a mil y un tembleque en las manos ideal para echar azúcar glas sobre unos bollos. Si además de llevarlo bien ensayado, tenemos una presentación llamativa, la atención se centrará menos en nosotros y nuestra actuación se valorará en conjunto con el PowerPoint, por lo que ganaremos puntos.

De todas formas, si te da mucho corte exponer en clase, no te olvides de revisar nuestros post «Presentación oral: los 6 errores más comunes», «10 consejos para hablar en público» y «¿Te aterroriza hablar en público?». Verás cómo te ayudan. Y si con esto no basta, aquí va otro post sobre cómo calmar los nervios antes de hablar en público.

Cómo hacer un buen PowerPoint para que tus presentaciones sean excelentes:

  1. Elige colores: No solo la plantilla del tema o el estilo de la presentación, sino también los colores de cada cosa y no los cambies. Es importante que haya una coherencia visual durante todo el PowerPoint.
  2. Mantén la tipografía: Al igual que con los colores, al principio debes escoger un tipo de letra y respetarlo. Incluso puedes escoger 2 si quieres usar alguno para resaltar algo, pero mantén una uniformidad para que no quede cutre.
  3. Resalta los títulos y subtítulos: En cada página del PowerPoint viene un recuadro superior (que te da el tema que hayas elegido de forma preestablecida) para poner los títulos si quieres, pero puede ser que dentro de ese título quieras poner apartados o subapartados. Es importante que se distingan claramente a distancia, así que debes resaltarlos.
  4. Simetría y sencillez: Una presentación de PowerPoint debe estar pensada para apoyar una exposición oral, por lo tanto, por mucho que seas amante del kitsch, debes pensar también en tus espectadores de la última fila de la clase. Cuanto más sencillo sea el diseño y más simétrico, más agradable para la vista y más sencillo de seguir. Eso no significa que tenga que ser un fondo blanco con letras negras, se puede (y se debe) cuidar la estética e intentar que sea «bonito». pero piensa más en inspirarte en una película de Wes Anderson que en una de John Waters (aunque John Waters mole cantidad).
  5. Imágenes y esquemas: Una buena presentación en PowerPoint debe tener muchas imágenes, gráficos o esquemas y todos deben verse claramente desde el final de la clase, ser sencillos de entender y mantener la estética visual del resto de la presentación, incluida la paleta de colores elegida. Si hemos seleccionado una gráfica de otro documento, podemos variar fácilmente los colores con un programa de edición de fotos, pero las imágenes debemos escogerlas con cabeza para que no desentonen demasiado. Que haya una buena armonía en todo el conjunto dará una imagen más profesional y reflejará que nos hemos esforzado.
  6. Olvídate de poner parrafadas: Las diapositivas del PowerPoint sirven para apoyar nuestra presentación oral, no para que exponga por nosotros. Debe ser una guía visual mínima que ilustre lo que vamos diciendo, por eso, poner textos completos no es recomendable y es un error que solemos cometer. La presentación solo debe enumerar apartados y añadir el apoyo visual, pero las parrafadas debes decirlas tú.
  7. Haz tus fichas al mismo tiempo: Para que la presentación salga perfecta y la lleves bien preparada, lo mejor es diseñar el PowerPoint al mismo tiempo que escribimos el texto de apoyo. Así, estaremos asociando imágenes y palabras y nos será más sencillo memorizar lo que tenemos que decir en cada diapositiva, pero también nos servirá para saber si estamos ilustrando bien lo que vamos a decir.
  8. Pon cosas que llamen la atención: Si quieres que tu trabajo destaque y se quede en la memoria del profesor, busca imágenes impactantes, inserta vídeos, abre el debate haciendo preguntas retóricas, añade música… Se trata de que, ajustándote al tiempo que tienes, puedas crear un impacto en tus espectadores tanto a nivel visual como en lo tocante a los fundamentos del trabajo.
10 formas de resolver conflictos en época de cuarentena
12 Abr 2020

10 formas de resolver conflictos en época de cuarentena

El roce hace el cariño, pero también hace ampollas y, ahora en cuarentena, la cosa se puede poner muy tensa si no tenemos al día nuestras técnicas para resolver conflictos.

Que la convivencia es difícil es algo que se sabe, lo que no se sabía es hasta qué punto puede ser infernal cuando convivimos forzosamente con alguien con el que chocamos y encima tenemos que verlo a todas horas. No podemos salir de casa, no podemos tomarnos unos días de descanso, estamos atrapados y, por lo tanto, hay que intentar por todos los medios que las discusiones no sean ni demasiado graves ni recurrentes. Hay que saber resolver conflictos de forma constructiva.

Una extraña situación y el descontrol de las emociones

Hoy hace veintiocho días que, en España, estamos en cuarentena. Veintiocho días desde que quedarse en casa fue obligatorio. Y es una situación extraña y agobiante, pero no solo por no poder salir, sino por echar de menos a los que no podemos ver, por salir a comprar y sentir casi que estamos cometiendo un delito o que vamos a contagiarnos si tocamos un tarro de tomate frito y luego nos rascamos la nariz. Y estamos agobiados porque el tiempo pasa y esto no para. Y nos preocupan nuestros seres queridos y las cifras de muertos e infectados con las que nos bombardean a diario, y las cuatro paredes de nuestra casa nunca tuvieron tanta presencia como ahora. Y hay que convivir.

Es un momento extraño y duro para todos y eso hace que nuestros sentimientos también estén enrarecidos. Hay días buenos y días malos, pero, sobre todo, hay muchos días iguales y eso merma el ánimo de cualquiera. En este contexto, que estemos de mal humor y terminemos discutiendo con las personas con las que convivimos es normal, pero hay que tratar de evitarlo o, al menos, arreglar las cosas lo antes posible porque vamos a tener que seguir conviviendo y, cuanto mejores estén nuestras relaciones con los demás, mejor estaremos todos y mejor llevaremos este encierro.

La prevención es lo más importante

No solo se trata de resolver conflictos de forma constructiva, sino de intentar tener los menos posibles.

Si las personas con las que estamos pasando la cuarentena son miembros de nuestra familia, pareja o amigos íntimos, ya sabemos cómo son esas personas, de qué pie cojean y qué podemos hacer para intentar no entrar en conflicto con ellas. Es el momento de esforzarse lo máximo posible para no crear un mal ambiente en casa y todos debemos poner de nuestra parte.

Si son personas con las que aún no tenemos mucha confianza (un compañero de piso, una pareja reciente, un amigo que no conocemos hace tiempo), entonces, la mejor manera de abordar la prevención de situaciones de conflicto es establecer un diálogo abierto en el que podamos preguntar y responder cualquier duda o hacer cualquier aclaración.

Tengamos o no tengamos confianza con nuestros compañeros de cuarentena, estamos viviendo una situación excepcional que va a requerir de mucha mano izquierda.

Lo primero que debemos hacer es verbalizar todo esto. Sentarnos con nuestros compañeros de cuarentena y decir algo como esto: es una situación complicada y, por lo tanto, debemos trabajar todos juntos para llevarnos lo mejor posible y evitar que surjan problemas entre nosotros.

A partir de aquí todo el mundo puede proponer ciertas cosas o exponer cualquier queja que tenga. Si convivir en armonía requiere una cierta planificación y solidaridad, mucho más lo requiere convivir en cuarentena y, por eso, establecer unos horarios y turnos de limpieza, cocina, colada y demás obligaciones se hace imprescindible para evitar que surjan roces que puedan convertirse en discusiones.

Resolver conflictos

Una vez que el problema ya ha aparecido hay que poner en práctica una serie de medidas:

  1. Para, piensa y reacciona: Si hay una situación que está haciendo que te salga humo de las orejas, no es el momento de actuar. Vete un rato a tu habitación, piensa un poco, relájate y luego dile a la otra persona que te gustaría conversar.
  2. No agraves la situación: Hay personas que, por temor al enfrentamiento, deciden evitarlo, pero luego adoptan actitudes pasivo-agresivas (hacer ruido con los platos, estar de morros, no participar en ninguna actividad grupal, etc.) que generan mucha tensión. No caigas en esto; la mejor manera de resolver conflictos es abordándolos.
  3. Identifica el problema: A veces, el problema está muy claro (me molesta que mi compañero nunca tenga iniciativa a la hora de limpiar la casa), pero otras veces, los problemas pueden ser mucho más difusos o puede ser un cúmulo de muchas pequeñas cosas. Lo mejor que podemos hacer es escribir qué es lo que sentimos y así identificaremos cuál o cuáles son los problemas y cómo nos sentimos. Escribirlo también nos ayudará a poner en orden nuestras ideas y a preparar una estrategia para abordar la conversación y plantear soluciones.
  4. No evites hablar del tema: Estar encerrados puede hacer que queramos dejar pasar cualquier conflicto para que la convivencia no sea un infierno, pero si vamos dejando pasar aquello que nos molesta, se irá acumulando y al final tendremos un cabreo tremendo y estallaremos por cualquier tontería. Si vamos hablando tranquilamente cada pequeña cosa que vaya surgiendo, la convivencia será mucho más fácil para todos.
  5. No ataques a la persona sino al problema: En una discusión, lo último que debemos hacer es plantearla como si la otra persona fuese un rival que abatir. No se trata de vencer a un contrincante, sino de llegar a un acuerdo para tener una mejor convivencia. Por ejemplo, en el caso mencionado en el que se convive con alguien que no limpia jamás, o no lo hace salvo que se le coaccione, nunca debemos decir cosas como «eres un guarro», «eres muy vago» o algo por el estilo. Si tu objetivo es que esa persona reaccione cambiando su actitud, debes explicarle por qué es importante que cada uno se responsabilice de determinadas tareas.
  6. Cuida tus gestos: Es importante que te muestres tranquilo y abierto al diálogo. Tus expresiones corporales son tan importantes como tus expresiones verbales y, en concreto, debes evitar mostrar cualquier expresión agresiva (como acercarte mucho a tu interlocutor, señalar con el dedo, levantar el labio superior en señal de desprecio o elevar el mentón y echar los hombros hacia atrás). Recuerda que, para conseguir tu objetivo, se atrapan más moscas con miel que con hiel.
  7. Respeta siempre: Da igual lo enfadado que estés. Da igual si el otro no muestra ningún respeto. Entrar en descalificaciones solo conseguirá que tengáis un conflicto en escalada que os hará daño a todos y que se enquistará. Recuerda que, ahora mismo, no puedes irte de tu casa y dejar de ver a esa persona. Que tu actitud sea intachable hará que el otro también se relaje.
  8. Puedes parar y aplazar la conversación: No hay por qué prolongar una discusión hasta que se encuentren soluciones, porque no siempre va a pasar eso a la primera. Si la cosa se os está yendo de las manos, propón un aplazamiento hasta que todos estéis más tranquilos, pero no dejes de hablarlo todo en cuanto os calméis para que no quede nada pendiente.
  9. Propón soluciones constructivas: Discutir porque sí, porque estamos frustrados o aburridos no lleva a nada. Solo sirve para hacer daño. Si queremos resolver conflictos que puedan surgir en estos días, lo que debemos hacer es pensar en cómo solucionar los problemas y eso no consiste en que todo el mundo se comporte como tú quieres, sino en que todos pongan de su parte y transijan con cómo son los demás. Hay que aplicar eso de mi libertad acaba donde empieza la tuya y buscar un punto intermedio para todos. Si, por ejemplo, alguien de tu familia pone la música muy alta cuando intentas estudiar o se pone a hablar por teléfono sin parar, puedes explicarle lo importante que es para ti acabar tus estudios y obtener tu eTítulo. Propón una serie de horarios en los que se debe bajar la música o déjale tus cascos. Siempre es mejor dar una solución que ponerse a dar gritos.
  10. Escucha y comprende: La empatía y la asertividad son las mejores habilidades sociales para resolver conflictos y debemos potenciarlas. Es necesario que escuchemos al otro y que sepamos ponernos en su lugar. Que entendamos de verdad cómo se siente sin juzgarlo desde nuestro rasero, porque nosotros tampoco somos perfectos. Cada persona tiene su bagaje, sus herramientas y su aprendizaje y lo que es obvio para unos no tiene que serlo necesariamente para todos. Si te muestras abierto y solidario, los demás también acabarán por hacerlo y la convivencia será mejor para todos.

 

 

Protocolo para las clases online. Cómo actuar correctamente
5 Abr 2020

Protocolo para las clases online. Cómo actuar correctamente

Las clases online también tienen un protocolo que seguir para cuidar nuestra imagen ante el profesorado.

clases online

El mundo ha cambiado de golpe y ahora estamos metidos en nuestras casas y, en vez de ir a la facultad, recibimos las clases online, pero al igual que cuando vamos a una clase presencial, las clases online también tienen un protocolo que debemos seguir. Además, la comunicación con los profesores, tanto en los chats como en los mails, debe ser correcta y apropiada.

La cuarentena no es abandono personal

Tienes clase. Aunque sea desde tu casa, debes mantener las formas; así que dúchate, vístete y actúa con las misma seriedad que mantienes en las clases presenciales. Parece mentira tener que decir esto, pero una de las quejas más recurrentes entre los profesores desde que empezó la cuarentena es que sus alumnos se conectan a las clases en pijama, fumando, con pinta de acabar de levantarse… Y sí, esto de la cuarentena es duro y aburrido y, según avanzan los días, la energía parece menguar, pero eso no es excusa para no cumplir con unas normas básicas de educación. Lo mínimo es que te vistas y te prepares como si fueses a dar una clase normal, que no fumes ni te levantes a hacer café y que dejes el móvil un ratito. Mantener una cierta seriedad es una señal de respeto por el trabajo de nuestros profesores, que también están pasando por una situación difícil.

Elige un espacio adecuado para recibir las clases

Hay que cuidar también la apariencia de nuestro entorno. Si detrás de ti está tu hermano dando voces o hay una montaña de ropa sucia, quedarás mal ante el profesor y el resto de la clase. Elige un fondo neutro (cualquier pared despejada te vale) siéntate correctamente y esconde lo que pueda verse desde la cámara que no sea apropiado. En esta era de Instagram se ha normalizado lo de hacerse fotos sexis frente al espejo del baño con ropa sucia y todo tipo de cosas íntimas alrededor, pero, aunque se haya normalizado, eso no es normal ni es apropiado y menos para una clase. Esconde tu ropa sucia y las cosas que estén tiradas por ahí. Nadie dice que tengas que ser superordenado; estás en tu casa y puedes tenerla como te dé la gana, pero que no se vea.

Cómo participar en los chats de clase

Mientras el profesor explica, podemos escribir nuestras preguntas en el chat o comunicarnos de viva voz (dependiendo de la plataforma). Tanto una opción como otra requieren un cierto protocolo que debemos seguir.

Por una parte, no debemos interrumpir todo el tiempo al profesor salvo que no hayamos entendido algo o necesitemos que repita algún concepto que no nos ha dado tiempo a anotar. Lo de contar cosas o dar nuestra impresión personal sobre algo se debe dejar para cuando el profesor pida que se haga. Impartir una clase online es más complicado y los tiempos son distintos, por lo que debemos interrumpir lo menos posible.

Cuando la clase se establece a través de un chat y debemos escribir, hay que cuidar la ortografía. No es correcto escribir como lo hacemos en WhatsApp, ni usar abreviaturas. La forma de expresión escrita también es una parte que cuenta para la evaluación continua y debe hacerse bien.

Cómo mandar correctamente un correo electrónico 

Para enviar cualquier consulta a nuestros profesores, el correo electrónico es la herramienta más apropiada y requiere, también, seguir una serie de normas para que la comunicación sea respetuosa y apropiada. Ya os contamos detalladamente cómo escribir un email a un profesor en otro post, pero el resumen es el siguiente:

  1. Saludo formal: Estimado profesor o profesora:
  2. Identifícate: Me llamo (nombre apellidos y DNI) y asisto a su clase de (la materia que sea).
  3. Motivo del mensaje: Le escribo por… (recuerda mantener el tratamiento de usted si el profesor no ha pedido expresamente que se le tutee).
  4. Cierre: Algo formal del tipo gracias por su tiempo, su ayuda, su atención…
  5. Despedida y firma: Un cordial saludo, un afectuoso saludo o, simplemente, un saludo y tu firma.

Ya no habrá más clases presenciales

En este curso se ha terminado lo de ir a clase en España (veremos qué pasa en Latinoamérica, porque cada país está siguiendo sus propios protocolos ante el COVID-19), así que ya hay que hacerse a la idea de que esto de las clases online no supone una especie de arreglo temporal de pocos días, sino la manera en la que van a evaluarnos este último cuatrimestre. Por lo tanto, hay que esforzarse igual o más que cuando íbamos a clase en la facultad y hay que tomárselo en serio. Nuestra imagen online debe ser adecuada y tenemos que trasmitir el mismo interés y respeto que en las clases presenciales. En medio de nuestro objetivo de graduarnos y obtener nuestro eTítulo para encontrar un buen trabajo, nos ha tocado lidiar con esta desagradable situación, pero el tiempo no se ha parado y hay que seguir trabajando para cumplir nuestros objetivos.