9 regalos de Navidad que no te costarán dinero
8 Dic 2018

9 regalos de Navidad que no te costarán dinero

Se acerca peligrosamente el momento de los regalos de Navidad y tú sin dinero. No te agobies, te proponemos nueve detalles con los que triunfarás.

REGALOS DE NAVIDAD QUE NO CUESTAN

La vida moderna

Se acercan las navidades y, como buen estudiante que lucha por sacar su eTítulo universitario, es posible que tengas los bolsillos tan vacíos como la nevera de tu piso compartido. No desesperes, en realidad el verdadero espíritu navideño no está relacionado con el consumismo desmedido, sino con dar amor a nuestros allegados y eso muy bien podemos hacerlo sin gastar un centavo.

Pon a trabajar tu creatividad y, ahora que aún estás a tiempo, empieza a planificar unos regalos de Navidad que verdaderamente demuestren cuánto quieres y no cuánto tienes.

1. Imanes de nevera

Todos esos imanes promocionales de pizzerías y cerrajerías que aparecen en nuestro buzón como por arte de magia son la base principal de estos regalos de Navidad gratuitos. ¿Que un imán de nevera te parece cutre? Eso es porque estás visualizando los de las tiendas de regalos de playa. Si lo haces con cariño, puede convertirse en un regalo genial y único. Solo tienes que pensar en la persona a la que va destinado y en tus propias habilidades. Usando la base de los imanes promocionales puedes pegar encima figuras, dibujos, fotografías, frases emotivas, flores secas… El límite lo pone tu imaginación y el peso que aguante el imán (que suele ser poco).

2. Marcapáginas

A todos nos gusta leer (aunque algunos aún no lo sepan). Seguro que tienes amigos o familiares que siempre van pegados a un libro y todo lector necesita un marcapáginas. Con cartulina gruesa puedes recortar unas tiras y pintarlas con acuarela (ojo, no uses témpera, que mancharía el libro), forrarlas con fotos de revistas a modo de collage o mandarlos imprimir con alguna frase o con fotos junto. Si además quieres que te queden en plan profesional, entonces solo tienes que forrarlos con plástico adhesivo del que usamos para los libros de texto y dejar un espacio en el margen superior o inferior para hacer un agujero con una perforadora de papel y pasar unas cintas de las que suelen venir cosidas a los hombros de las camisetas para colgarlas.

3. Chequera de vales

Nada demuestra más amor que una chequera de vales. Es el sacrificio hecho papel, así que piensa bien a quién vas a regalar esta joya antes de repartir a diestro y siniestro pedacitos de autoesclavitud. Ya sabes cómo es la forma de una chequera, así que corta unos folios y cartulina para las tapas, grápalo todo y decórala en plan banco Rockefeller o como quieras; aquí lo importante está en el interior.

Piensa que cada vale de la chequera equivale a algo que harás por esa persona, así que lo que estás regalando es lo más valioso que tienes: tu tiempo. Puedes regalar masajes, dos noches de cuidar a tu sobrino para que tu hermano y su pareja puedan salir y desconectar un poco, limpiar el baño (que ya te tocaba hacerlo, pero así quedas bien), pasear al perro o limpiar el arenero del gato, cocinar una cena tipo gourmet, acompañar a tu padre a su clase de pilates, un paseo por ese sitio que a ti no te gusta pero que la persona receptora de la chequera ama… Cualquier cosa que implique favores, detalles o acciones que demuestren tu amor a la persona a la que va dirigida será todo un acierto (siempre que cumplas tus compromisos adquiridos por contrato).

4. Figuras de pasta de papel o arcilla

Si te van las manualidades, puedes comprar por muy poco dinero un paquete de pasta de papel (que facilita las cosas porque no necesita horneado) o arcilla y hacer figuritas de belén, «retratos 3D» de tus familiares o un destacamento de la Guardia Imperial para tu amigo friki. Es más fácil de lo que parece y nadie te va a exigir que seas Fidias. Si no te ves capaz, siempre puedes retrotraerte a tu infancia y hacer un pisapapeles con la inicial del familiar o amigo elegido.

5. Vídeo

Seguro que tus amigos y tú tenéis el móvil a reventar de fotos y vídeos de vuestras reuniones. Pide que te manden el material que te falte de la persona elegida y móntalo todo con música o con locuciones para hacer un vídeo que le recuerde para siempre las consecuencias catastróficas de emborracharse en fin de semana rodeado de amigos malintencionados con cámaras. También, claro, puede ser un vídeo emotivo que demuestre tu amor. Tú eliges.

6. Tarjetas navideñas

Cartulina tamaño folio doblada por la mitad si no te van demasiado las manualidades. Para los demás, puede recortarse la portada con forma de corazón, de gato, de gorro de Papá Noel o cualquier otra cosa que te guste. Para que estos regalos de Navidad no sean lamentables, recuerda que debes decorar las tarjetas con gusto y poner algún mensaje muy personal que emocione a la persona que las va a recibir («Feliz Navidad y próspero año nuevo» no es una opción).

7. Relatos personalizados

¿Te gusta escribir? Si sabes redactar bien y tienes imaginación, uno de los mejores regalos de Navidad que puedes hacer sin gastar dinero es inventar cuentos cortos con las personas a las que se los darás como protagonistas. Pueden ser cuentos fantásticos o motivacionales o de apoyo en un momento difícil o de lo que creas que más les gustará. ¿Quién no quiere poder leer su propia aventura o happy end cuando la vida se pone pesada con sus exigencias? Si quieres que quede bonito, imprímelos en un papel especial, séllalos con lacre, quema los bordes de las páginas para que parezcan un pergamino antiguo o mételas en una botella de cristal en plan carta de náufrago.

8. Habilidades

¿Qué sabes hacer? Seguro que tienes algún hobby que puedes aprovechar. ¿Te va el yoga, los bailes de salón, la natación o el krav magá? Pues organiza una clase para que tus abuelos se levanten del sofá y meneen un poco el esqueleto. ¿Cantas como los ángeles, tocas la guitarra o hablas francés? Seguro que a tu primo le encantaría dar una clase contigo. Piensa en tus habilidades y conviértelas en estupendos regalos de Navidad. Seguro que son mucho más divertidos que el clásico pijama de rayas.

9. Lista de reproducción

Dieciséis gigas en un pendrive con canciones especiales para esa persona es amor. Con ocho gigas también lo es, no te agobies. Menos de eso es solo cariño, pero también vale. Lo importante es el tiempo dedicado y el esmero que pongas en la selección. Por cierto, incluir discografías enteras no tiene mérito.

 

 

 

Guía básica para relacionarte con un profesor
1 Dic 2018

Guía básica para relacionarte con un profesor

Cuando tenemos que hablar con un profesor es normal que nos dé miedo meter la pata, pero siguiendo estos consejos todo saldrá bien.

profesor

Educación lo primero

Siempre que nos vayamos a dirigir a un profesor, independientemente de quién sea y de lo que queramos decirle, debemos ser educados. No estamos en un bar, sino en una universidad y demostrar que sabemos hablar adecuadamente con el profesorado es esencial para causar una buena impresión y también para tener con ellos una buena relación. Quién sabe, quizá en un futuro, cuando ya tengamos el eTítulo, nos puedan ayudar a conseguir nuestro primer empleo. Mejor no cerrarse puertas.

Usted/tú

Es importante que sigamos el protocolo que ellos marcan (porque son jerárquicamente superiores) desde el principio. Si el profesor nos llama de usted, debemos mantener ese tratamiento todo el tiempo, salvo que él o ella nos pidan lo contrario. Si el profesor nos tutea o vosea, lo correcto sería que lo tratáramos igualmente de usted o que preguntásemos abiertamente si podemos tutearlo. Ya habrá tiempo de adquirir una mayor confianza, pero mostrar respeto desde el principio nos garantizará no cometer una equivocación.

Ten en cuenta la edad

Por supuesto hay excepciones, pero cuanto mayor sea el docente más debemos cuidar las formas. Los profesores más veteranos tienen una educación más rígida en cuanto a formas y protocolo y, además, mostrar respeto por las personas mayores demuestra que tenemos una buena educación, lo que siempre es un punto a nuestro favor.

Su posición también es importante

Al igual que la edad, también es importante el puesto que el docente ocupe dentro de la universidad. Si resulta que la decana nos da clase, aunque sea muy joven, debemos guardar las formas.

No son tus amigos

Por muy cercano que sea un profesor, no es nuestro colega. Debemos entender que, mientras seamos sus alumnos, lo ético es que haya una cierta distancia. Además, tampoco son nuestros enemigos (aunque a veces lo parezcan). Por eso, si tenemos algún problema con ellos es importantísimo que no perdamos las formas y que podamos expresar con corrección todo aquello que queramos decir.

Normalmente, la parte más difícil del trato con los profesores es cuando hay que plantear una queja. Solemos callarnos y aguantar, pero eso tampoco es bueno y puede generarnos bastante frustración. Decir aquello que nos parece mal también es una práctica importante para nuestra educación, pero siempre debemos hacerlo desde el más absoluto respeto, siendo asertivos y sabiendo que el profesor tiene la última palabra (salvo que se esté excediendo en su libertad de cátedra).

Sé conciso

Los docentes universitarios trabajan mucho. En realidad, impartir clases no es más que la punta del iceberg. Son trabajadores mal pagados y sometidos a grandes dosis de estrés. Tienen labores burocráticas y administrativas, reuniones, tutorías, planificación y preparación de las clases, investigaciones paralelas dentro de sus departamentos, obligación de publicar artículos académicos y los resultados de sus estudios, conferencias que dar y a las que asistir, congresos, etc.

Cualquier cosa que queramos decirles les robará tiempo y tienen cientos de alumnos, así que trata de ser muy concreto y breve cuando te dirijas a ellos. No te pongas a debatir ni a divagar. Te lo agradecerán.

 

Exámenes tipo test: las 4 técnicas de estudio para prepararlos
24 Nov 2018

Exámenes tipo test: las 4 técnicas de estudio para prepararlos

Los exámenes tipo test pueden ser algo liosos, pero con una buena preparación te van a salir estupendamente. Sigue estos pasos y triunfarás seguro

exámenes tipo test

Los exámenes tipo test tienen ventajas e inconvenientes: por un lado, no tenemos que aprendernos mucho contenido de memoria y no hay que ponerse a escribir en el examen, pero por otro, las preguntas pueden ser confusas y suelen ser muchísimas, por lo que debemos tener controlado todo el temario. De todas formas, siguiendo estas técnicas de estudio nos saldrá de maravilla:

  1. Lectura comprensiva

Como siempre, el primer paso es hacer una lectura comprensiva y descifrar cualquier texto difícil para que no pasemos nada importante por alto. Es esencial que vayamos punto por punto entendiendo en profundidad lo que nos están diciendo y además, debemos leer en voz alta para que nos vayan «sonando» todas las ideas.

  1. Subrayado

Hay que tener en cuenta que el subrayado para un examen tipo test es distinto al que haríamos para preparar un examen de desarrollo o uno de preguntas cortas. Hay que ponerse en situación y averiguar qué clase de preguntas son susceptibles de entrar en el examen.

Evidentemente, no va a aparecer una pregunta que diga «Hable sobre la Revolución Francesa» porque eso sería desarrollo. Lo que podrán preguntar son datos concretos como fechas, nombres, etc. Y eso es exactamente lo que debemos subrayar. Nada más.

  1. Fichas

Cuando ya tenemos el texto bien leído y hemos subrayado lo importante, nos va a ayudar mucho escribir a mano unas fichas de estudio con esas cosas que no podemos olvidar: las citadas fechas, los nombres, las fórmulas… todo lo que sea necesario memorizar debe ir apuntado ahí.

El resto no porque es un examen de tipo test, así que no perdamos el tiempo. Estas fichas nos van a ser muy útiles para hacer el repaso más adelante.

  1. Test

La práctica hace la perfección. Muchos profesores cuelgan modelos de exámenes en la plataforma para que podamos practicar. Si es tu caso, ponte con ello enseguida: nada te va a preparar mejor para este tipo de exámenes que hacer exámenes similares una y otra vez hasta que no tengas fallos.

Si no tienes exámenes de muestra, no desesperes: crear tus propios test también te va a ayudar muchísimo.

Los exámenes tipo test nos dan la posibilidad de sacar unas calificaciones muy altas con un tiempo menor de preparación, así que no los dejes para el último momento.

Si pones un poquito de tu parte, tu expediente mejorará y, cuando tengas tu eTítulo y estés buscando tu primer trabajo, agradecerás haber invertido algo más de esfuerzo y tener unas notas medias que resulten competitivas en el mercado laboral.

 

 

Digitalización, no solo comodidad, también lucha contra el fraude
19 Nov 2018

Digitalización, no solo comodidad, también lucha contra el fraude

Hace unas semanas me dispuse a realizar la matrícula para un máster que me interesaba desde hacía tiempo. Uno de los requerimientos, por supuesto, era tener finalizada la carrera universitaria, así que te pedían el correspondiente título probatorio. Tengo ya 38 años, de manera que hace ya 16 que terminé la carrera. Eso, unido a que soy un poco desastre guardando las cosas y al hecho de haber pasado por tres mudanzas en los últimos 10 años, suponía que tenía un importante reto por delante. Efectivamente, no iba a ser tan fácil. Después de ir al trastero, revolver cajas y cajas, sacar el polvo a unos cuantos apuntes de la universidad (¿cómo es que eso lo guardé tan bien?) e incluso llamar a los inquilinos de mi anterior apartamento, llegué a una conclusión: no lo iba a encontrar.

Digitalización contra el fraude

Mi siguiente paso fue llamar a la universidad. De lo que me enteré posteriormente fue que, además, tenía que publicar un artículo en el BOE que anunciara la pérdida de mi título y, después de 30 días, comenzaría el trámite para la expedición del duplicado. Los cargos de tal anuncio corrían de mi cuenta. Y bueno, a partir de ahí la espera fue larga. Tanto, que no pude presentar los papeles a tiempo para realizar mi querido máster y tuve que esperar a que saliera la convocatoria un año después. Todo, por mi gran desorden.

Lo cierto es que todo esto no me ha pasado, pero sí les ocurre a unos cuantos estudiantes que piden el duplicado de su título cada año, ¿eso en la era de la información y la digitalización? Os voy a contar mi secreto, tener mi título digitalizado (aunque eso no quita tener el documento en papel a buen recaudo, por supuesto). En concreto, tengo mi eTítulo. Y no, no es una foto o mi título escaneado, sino que es el documento electrónico, en PDF, de mi título, firmado con el sello electrónico de la universidad y un sello de tiempo, que acreditan mi titulación. Es decir, tiene, absolutamente, la misma validez que mi título en papel. ¿Os imagináis las ventajas que tiene tener este eTítulo? Total validez legal ante la administración, en procesos de selección de persona y verificable gracias a un código CSV/QR. La portabilidad, inmediatez y ahorro en compulsas son otras de las ventajas de tener este título digital, que se puede enviar con tan solo un clic.

En España, ya son 17 universidades las que cuentan con el eTítulo, que ya también se oferta en Latinoamérica. Se trata de comodidad, pero también de lucha contra el fraude en el campo de las titulaciones universitarias, de mejorar la garantía, la seguridad y la movilidad de las acreditaciones, con un total control sobre su emisión y autenticidad, ahorro de tiempo y costes con un sistema automatizado. En definitiva, en la era digital, es fundamental estar a la vanguardia de las nuevas tecnologías. Es fundamental hacernos la vida más fácil… y más segura.

Técnicas de estudio: la lectura comprensiva
16 Nov 2018

Técnicas de estudio: la lectura comprensiva

La lectura comprensiva es una técnica de estudio realmente eficaz. Olvídate de leer y releer: ahorra tiempo, esfuerzo y disfruta más de tu aprendizaje

lectura comprensiva

Leemos como leemos

Y hacemos mal. Porque no es lo mismo leer una novela o un periódico que tener que leer algo que debemos aprendernos. Al principio puede resultar un poco difícil hacerlo bien porque tenemos interiorizado un modo de lectura desde nuestra infancia, pero con un poco de práctica, la técnica de la lectura comprensiva será la más útil de nuestras técnicas de estudio y la base para preparar eficientemente cualquier tipo de examen.

La lectura comprensiva consiste en interiorizar una serie de instrucciones y pasos que podemos aplicar a nuestro estudio para comprender y retener a la primera incluso los textos más complejos e incomprensibles. Veamos cómo se hace:

Concentración y aislamiento

Para una buena lectura comprensiva debemos olvidarnos de hacerla mientras vamos en autobús o mientras nuestro compañero de piso juega al Fornite a todo volumen. Hay que estar bien sentados, con buena iluminación y en silencio para que no perdamos nuestra concentración. Pero, además, es recomendable leer en papel y no en pantalla porque cansaremos menos la vista, podremos hacer anotaciones más fácilmente y sobre todo porque un estudio de la Universidad de Valencia ha demostrado que se comprende mejor lo que se lee si leemos en papel

Punto por punto

Lo primero que debemos hacer es no leer todo el texto de carrerilla. Tener una idea general sobre de qué trata nuestra lectura es bueno, pero eso se sabe rápidamente con el título y el resumen. Hay que dividir el temario en puntos asequibles e ir poco a poco, porque si lo leemos todo de corrido, cuando lleguemos a la última página habremos olvidado la mitad (o más). Así que el primer paso de la lectura comprensiva es hacer separaciones con nuestro marcador de cada uno de los puntos que leeremos por separado.

Hay textos que ya los tienen: es posible que nos encontremos ante varias definiciones o capítulos cortos sobre una misma asignatura y que no nos haga falta dividir más, pero si el texto es de corrido o los apartados incluyen varias páginas, entonces debemos dividir. Normalmente, un punto y aparte nos va a dar una buena pista de por dónde cortar.

Comprender lo que se lee

Una vez que tenemos el texto dividido, empezamos a leer, pero no poniendo el modo automático, sino entendiendo lo que leemos y parándonos en cada concepto que nos resulte confuso. El diccionario está para algo, así que usémoslo. Cualquier nueva palabra ampliará nuestro vocabulario y enriquecerá nuestros pensamientos y nuestra comprensión lectora. Hay que tomarse la lectura comprensiva no como una lectura normal, sino como si estuviéramos descifrando un código.

Hacer preguntas

Entendamos o no cada frase del texto, debemos pararnos y hacernos una serie de preguntas. Se trata de interactuar con el texto que tenemos delante para poder comprenderlo y aprenderlo. La forma de proceder con cada apartado es la siguiente:

  • ¿Qué significa?

Para contestar a esta pregunta, debemos ir directamente a lo que no entendemos, a las palabras o expresiones que no conozcamos o que nos hagan dudar, y contestarlas.

  • ¿De qué habla?

Periodo histórico, el comportamiento del átomo, la literatura del siglo XIX… Da igual el tema que sea, se trata de saber de qué nos habla en cada punto yendo de lo general a lo concreto.

  • ¿Con qué está relacionado?

Hay que acostumbrarse a pensar haciendo inferencias. El aprendizaje no es algo lineal y plano, sino que debe beber de muchas fuentes y permitir un conocimiento amplio sobre varias materias que nos permitan establecer relaciones entre fenómenos. No tengamos miedo al pensamiento divergente ni a sacar conclusiones que no son las esperadas. Estudiar no solo consiste en aprender un temario, sino en aprender a pensar. Y además, cuando vamos sacando conclusiones propias o estableciendo relaciones sobre un texto, sin querer, nos lo aprendemos.

  • ¿Qué es lo más importante de este punto?

Una vez que contestemos a eso (por nosotros mismos), estamos listos para coger el rotulador y subrayar, porque no habrá peligro de que volvamos todo el folio amarillo chillón.

Comentar el texto

Además de las preguntas, debemos comentar lo que vamos leyendo. Como siempre recomendamos en eTítulo, el estudio debe realizarse en voz alta, y más aun la lectura comprensiva, para que nuestra memoria auditiva haga más eficiente el trabajo. Haz comentarios sobre el texto, di a qué te recuerda una frase (aunque sea a una tontería sin relación), critica al escritor por pesado, argumenta por qué tal parte te ha parecido interesante o lo contrario. Se trata de poner a trabajar el cerebro para que la información se quede grabada y podamos recuperarla en el examen.

Pasa al siguiente punto

Y así sucesivamente. A primera vista nos puede parecer tedioso tener que hacer todo esto con todo el temario de cada examen que nos pongan, pero realmente no tardaremos más de dos minutos y, con la práctica, nos saldrá sin darnos cuenta.

Además, ir haciendo esto en cada punto del temario hará que el estudio nos resulte más entretenido y, al final, veremos que hemos tardado menos tiempo en aprenderlo todo y que nuestras notas serán mejores. ¿Qué prefieres, leer varias veces un mismo texto para aprendértelo o leerlo una más despacio y quedarte con todo?

Tú decides, nosotros lo tenemos claro: la lectura comprensiva es la herramienta de aprendizaje más útil de un estudiante.