Manejo de conflictos: cómo aprender a sacar lo positivo

15 Oct 2023
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Manejo de conflictos: cómo aprender a sacar lo positivo

El manejo de conflictos es un conjunto de herramientas que tenemos que empezar a dominar desde ya, porque huir de los enfrentamientos es imposible (e insano).

 

manejo de conflictos

Fuera miedos

Durante nuestra vida personal, académica y profesional va a ser inevitable que tengamos desacuerdos y tensiones con otras personas. Ya sea con otro estudiante que tiene una visión diferente para un proyecto, con un profesor cuya metodología no nos gusta, con un compañero de trabajo o con un jefe, los conflictos son más habituales de lo que nos gustaría.

De hecho, lo que de verdad nos gustaría es no tener ninguno, pero «el roce hace el conflicto» (o así debería ser el refrán) y no va a ser posible —ni sano— que tratemos de evitarlos a toda costa.

Hay algo que tenemos que meternos en la cabeza: el conflicto en sí no es malo. Nos ayuda a, entre otras cosas, mejorar la comunicación con los demás, explorar otros puntos de vista, mejorar nuestras habilidades blandas o conocernos mejor a nosotros mismos, pero eso sí: siempre que lo gestionemos bien. De lo contrario, un conflicto puede ser altamente destructivo.

¿Y qué podemos hacer para sacar el lado bueno de los (inevitables) conflictos? Pues aprender técnicas de manejo de conflictos y entrenarlas con regularidad.

Pensar antes de reaccionar

Qué fácil es decirlo y qué difícil hacerlo, ¿verdad? Cuando algo nos afecta, la reacción emocional es muy poderosa y cuesta controlarla, pero ¡bienvenidos a la vida adulta! Igual que aprendimos a no echarnos a suelo pataleando en medio del súper cada vez que nuestros padres nos decían que no a algo, tenemos que aprender a controlar nuestras emociones cuando algo nos afecta para así poder llevarnos la emoción a casa, tener una reunión con ella, analizarla tranquilamente y elegir cuáles van a ser las medidas que queremos tomar.

¿Por qué sentimos lo que sentimos? ¿Estamos realmente en desacuerdo con la idea propuesta o es más una cuestión personal? ¿Es posible que la visión de la otra persona sea también acertada? ¿En qué puedo ceder y en qué no? Al entender nuestras propias emociones podemos actuar de forma más constructiva.

Escucha activa

Una de las herramientas más poderosas en el manejo de conflictos es la escucha activa. Esto significa no solo oír lo que la otra persona dice o lo que nosotros queremos escuchar, sino prestar atención de verdad y tratar de comprender su punto de vista con la mente abierta.

No se trata solo de prestar atención, sino que requiere que pongamos en práctica una serie de acciones (que nos describen aquí) encaminadas a conseguir una comunicación eficaz.

La escucha activa es una forma de mostrar respeto por nuestro interlocutor y sus ideas y puede abrir la puerta a soluciones mutuamente beneficiosas.

Expresión asertiva

Una vez que hayamos entendido nuestro punto de vista y el de la otra persona, es el momento de expresarnos. Es esencial hacerlo de manera asertiva, comunicando nuestras ideas y sentimientos sin atacar o menospreciar a la otra persona.

La asertividad es una habilidad importantísima y que nos va a ayudar en cada ámbito de nuestra vida. Si aún no la hemos trabajado, es el momento de empezar, y si puede ser antes de tener el eTítulo universitario y entrar en el mercado laboral, muchísimo mejor.

Búsqueda de soluciones colaborativas

El verdadero arte del manejo de conflictos radica en encontrar una solución que beneficie a ambas partes (win-win que le llaman). Esto puede requerir un poco de creatividad y compromiso, pero al final, una solución colaborativa fortalecerá la relación y evitará tensiones futuras.

Es lógico que queramos imponer nuestro criterio o que pensemos que nuestro punto de vista es el mejor, pero así no llegaremos más que al despotismo y a tener conflictos enquistados con los que nos rodean. Hay que aprender que hay cosas en la vida en las que nos conviene más dar un poco nuestro brazo a torcer que tener razón.

Si es necesario, contemos con los mediadores

A veces, un conflicto puede volverse demasiado complicado o emocional para manejarlo solo. En estos casos, puede ser útil contar con un mediador, ya sea un consejero escolar, un profesor de confianza o un colega, que pueda ayudar a ambas partes a comunicarse y encontrar una solución. No olvidemos que las cosas desde fuera, siempre se ven con más claridad.

Reflexión postconflicto

Después de que el conflicto haya sido resuelto, es valioso tomarse un momento para reflexionar sobre lo que sucedió. ¿Qué aprendimos? ¿Cómo podemos evitar situaciones similares en el futuro o cómo debemos afrontar las que lleguen? ¿Qué herramientas nos han funcionado mejor? ¿En qué debemos mejorar? Estas y otras reflexiones nos ayudarán a crecer y a mejorar nuestras habilidades para el manejo de conflictos.

En conclusión, el manejo de conflictos trata de entender, comunicar y colaborar para encontrar soluciones que beneficien a todos. Al cultivar estas habilidades, no solo mejoraremos nuestras relaciones en el ámbito académico, sino también en todas las áreas de nuestra vida.

 

 

Escrito por  root

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