Pasos que debes seguir para cambiar de carrera.

30 Ene 2020
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Pasos que debes seguir para cambiar de carrera.

Si no te gusta la carrera que has elegido, hay opciones. Cambiar de carrera no es el fin del mundo, solo un trámite algo pesado. Te ayudamos.

cambiar de carrera

Cosas que pasan

Un 11, 9 % de universitarios cambia de carrera cada año en España durante los dos primeros cursos según el Ministerio de Educación, y lo normal es que sea debido a que la carrera que cursan no era su primera opción y no pudieron acceder al grado deseado por la nota de Selectividad.

Entrar en una carrera y sentir que nos hemos equivocado es desolador. La apatía por las clases, la angustia por decepcionar a nuestros padres, la bajada de autoestima cuando vemos que lo que para nosotros es un infierno para otros es sencillo…

Hay veces que por más que nos esforcemos, en nuestro interior lo tenemos claro: no nos gusta la carrera que estamos cursando ni sus salidas profesionales. Ha llegado el momento de tomar decisiones.

Que no nos guste la carrera no significa que no queramos estudiar

Esto es algo que hay que tener muy claro. Si nos hemos conformado con la segunda o la tercera opción o hemos escogido el grado por motivos erróneos (como, por ejemplo, por presiones familiares o sociales) o de forma precipitada sin conocer bien el temario de las asignaturas ni el nivel de dificultad y no hay manera de pillarle el gusto, hay varias opciones, pero dejar los estudios no es una de ellas (salvo que tengamos claro que lo que no queremos es estudiar). Es fácil sentirse perdido, estresado y poco válido cuando nos encontramos en esta situación, pero no podemos dejarnos llevar por el desánimo. No es una cuestión de que no podamos con ello, sino de que no nos gusta. Nada más.

Por otra parte, hay que tener claro que lo de cambiar de carrera no obedece a un bajón típico posterior a un suspenso o a una temporada dura de exámenes. Las razones deben ser lógicas, porque si esperamos que la universidad se parezca al instituto, no nos va a gustar ningún grado. Es normal que, al principio, nos cueste adaptarnos, pero con tesón se le acaba pillando el tranquillo.

Si la decisión está tomada, no hay más que hablar: hay que hacer los trámites y buscar la mejor opción.

¿Cómo cambio de carrera?

Hay dos vías para cambiar de carrera:

La primera es el proceso de admisión general. Se solicita la plaza en un grado desde el principio. No hace falta repetir la EBAU si la nota nos alcanza, pero si no, es aconsejable repetir al menos alguna de las partes (general o específica) para alcanzar la nota de corte necesaria y que no perdamos otro año.

La segunda opción es solicitar un cambio de estudios. Esta manera de cambiar de carrera es algo más farragosa, pero tiene sus ventajas. Conviene tener en cuenta que el cambio solo podrá hacerse entre carreras con títulos oficiales y que se deben tener aprobados un mínimo de 30 créditos del grado que queremos dejar (aproximadamente la mitad de las asignaturas).

Las plazas para cambiar de carrera son menos que las disponibles en la admisión general, pero también el porcentaje de cambios es menor que las admisiones iniciales, así que en esto no suele haber problemas.

El criterio de los centros para gestionar estas plazas varía (al igual que las plazas), pero suelen tener en cuenta la nota de corte y nuestra nota de selectividad, la afinidad entre los grados, los créditos aprobados, el expediente académico… Lo de siempre.

Si queremos pasar de estudiar Enfermería a Medicina, será fácil conseguir cambiar de carrera y convalidar asignaturas, pero si lo que queremos es pasar de Física a Literatura, entonces será mejor que entremos por la modalidad de admisión general.

De todas formas, lo recomendable es que intentemos ambas opciones, porque los accesos no son excluyentes y si no conseguimos entrar haciendo un cambio, seguramente lo consigamos por la admisión general.

Puede que ahora nos parezca que tardar un año más que el resto en graduarnos y obtener nuestro eTítulo es un mundo, pero cara al mercado laboral no hay diferencia alguna entre un aspirante de 23 y uno de 24 o 25 años.

Lo que más nos cuesta: decírselo a nuestros padres

A veces lo entienden sin problema y a veces no, pero somos mayores y la decisión es nuestra. Por eso, antes de decir nada en casa, lo mejor es haber consultado ya todos los trámites y tener claro cómo vamos a cambiar de carrera. Así no parecerá una decisión impulsiva ni infantil y no temerán (demasiado) que abandonemos los estudios.

Es importante escuchar y sopesar lo que nos tienen que decir y si vemos que la conversación empieza a enfadarnos, lo mejor es aplazarla y prometer pensar en lo que nos están diciendo. Tras sopesarlo, podemos volver a la carga con nuevos argumentos.

En una negociación siempre es bueno tener alguna estrategia 😉.

 

 

Escrito por  root

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