Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecer nuestros servicios y recoger datos estadísticos. Continuar navegando implica su aceptación. Más información sobre la Política de Cookies

Aceptar

No te pierdas nuestro Blog


Los exámenes pasan factura: aprende a recuperarte

Los exámenes pasan factura: aprende a recuperarte

Que estudiar es duro lo sabemos todos los que lo hacemos, pero lo más duro es la temporada de exámenes y, para que nos pase factura, hay técnicas de autocuidado que nos van a ayudar.

La temporada de exámenes es perjudicial para la salud: se pasa estrés, se duerme poco, se come mal, es mentalmente agotadora por la cantidad de materias diferentes que hay que retener y se termina con el cuerpo dolorido de estar tantas horas sentado en la misma postura.
Para colmo, empieza un nuevo cuatrimestre casi cuando entregamos el último examen y así es normal que ni nos centremos en clase ni tengamos motivación para nada.
Los exámenes nos han hecho pagar un tributo de tiempo y salud y es hora de recuperarlo.

Para resarcir a nuestro cuerpo y nuestra mente de tanto desbarajuste, hay que mimarse un poco ahora que hemos acabado.

Las celebraciones son recompensas

Supongo que esto no hace falta ni decirlo, porque todos estamos deseando pegarnos una buena fiesta cuando acaban los exámenes, pero por si hay dudas sobre su eficacia, premiarnos haciendo algo que nos divierte, tras un mes aburridísimo leyendo apuntes es muy bueno para nuestra salud mental.

No sólo nos recompensamos por el duro trabajo, sino que también nos ayuda a distraernos y a desestresarnos. Además, establece un mecanismo de recompensa cuando nos hemos esforzado, lo que, a la larga, nos ayuda a seguir esforzándonos en vez de renunciar.

Planificar una escapada

Nada más terminar los exámenes han empezado las clases, por lo que queda descartado un viaje largo, pero sí que podremos arañar unos días si juntamos el fin de semana con el viernes o el lunes. No hay mejor remedio para resetear nuestro cansado cerebro que pasar unos días junto al mar o en el campo en compañía de quien nos apetezca.

No se trata de un viaje paliza de recorrer un nuevo país de punta a punta (lo que es maravilloso, pero muy cansado), sino de desconectar un poco y cambiar de paisaje.

Empezar un libro de los que enganchan

¿Leer más? ¿Es que no hemos leído ya suficiente con todo el temario que hemos tenido que aprendernos? La respuesta es no. Una cosa es leer y otra estudiar. Tenemos el cerebro sobresaturado de textos larguísimos, aburridísimos algunos, interesantes otros, pero eso no es literatura.

Cuando leemos un libro no tratamos de aprendérnoslo, solo de disfrutarlo. Las imágenes que evocan los libros, que nuestra imaginación pueda llevarnos a otros lugares, es un alimento esencial para que nuestro cerebro descanse y desaparezca el estrés residual. Es la mejor desconexión.

Escuchar nuestra música favorita

La música que nos gusta nos hace sentir bien porque nuestro cerebro segrega sustancias químicas que nos proporcionan sensaciones de placer y de relajación, así que no subestimemos su poder curativo.

Ir a un concierto o dos también es una buena manera de desestresarse y desconectar.

Recuperar las rutinas de sueño

Seguramente, durante el último mes hayamos llevado un patrón de sueño irregular con noches en blanco y abuso de cafeína y otras sustancias excitantes. Es el momento de devolver el tiempo robado y obligarnos a dormir ocho horas al día durante una temporada, de tal forma que el cuerpo vuelva a acostumbrarse a descansar y dejar el modo alerta/supervivencia para otra temporada.

De hecho, no basta con que nos obliguemos a dormir más, es que además debemos recuperar también los horarios de sueño para volver a tener buenas rutinas de actividades y descanso.

Ya toca comer bien

Otra mala práctica típica en periodo de exámenes es alimentarse mal. A veces, incluso engordamos por pasarnos de comidas precocinadas y dulces para calmar la ansiedad. Aquí el problema no está en tener 2 kilos de más, sino en que llevar una mala alimentación perjudica la salud y nos drena la energía.

Ahora que hemos terminado, es el momento de compensar ese descontrol en la dieta cuidando un poco lo que comemos. Estaría bien comer más verduras, ensaladas y fruta para recuperar las vitaminas perdidas y pasar por un tiempo de los fritos, los rebozados y las comidas excesivamente grasas, precocinadas o ultraprocesadas. Si comemos bien, en muy poco tiempo recuperaremos toda la energía perdida.

Ejercicio

Aunque nos sintamos agotados por haber estado en una silla más de ocho horas al día tenemos que movernos. Es el momento de nadar, salir a pasear, a correr o a hacer el deporte que más nos guste.

Como han empezado las clases, nos será mucho más fácil establecer un horario para poder hacernos con una rutina de ejercicio que recupere nuestro cuerpo, y sobre todo, nuestra espalda, del exceso al que le hemos sometido. En poco tiempo nos sentiremos como nuevos y estaremos listos para afrontar el nuevo cuatrimestre (o los exámenes de junio) con ánimos renovados.