Utilizamos cookies propias y de terceros para ofrecer nuestros servicios y recoger datos estadísticos. Continuar navegando implica su aceptación. Más información sobre la Política de Cookies

Aceptar

No te pierdas nuestro Blog


Lo que leemos también construye nuestro futuro

Lo que leemos también construye nuestro futuro

Ayer celebramos el Día del Libro. Es una de esas fechas que todos reconocemos, que asociamos a ferias y recomendaciones literarias… pero que, si lo pensamos bien, también tiene mucho que ver con nuestra formación y con el tipo de profesionales que vamos a ser.

Porque sí, leer está muy bien. Más que bien, es maravilloso, pero no siempre hay que leer por ocio. También hay que entender que lo que leemos influye directamente en cómo pensamos, cómo escribimos y cómo nos desenvolvemos en el mundo académico y profesional.

Leer no es solo una afición, es una herramienta

Durante la etapa universitaria, muchas veces leemos por obligación: manuales, artículos, apuntes, bibliografías… y acabamos asociando la lectura con el esfuerzo. Leemos los libros a trozos buscando citas o argumentos que nos sirvan en vez de para comprender y aprender. Sin embargo, cuando incorporamos la lectura voluntaria —la que elegimos nosotros— el efecto es completamente distinto.

Leer de forma habitual mejora la comprensión, amplía el vocabulario, nos ayuda a estructurar mejor nuestras ideas y nos da una ventaja clara a la hora de redactar trabajos, preparar exposiciones o enfrentarnos a cualquier tipo de prueba escrita.

Y todo eso, aunque no lo parezca, se nota. Mucho.

Qué leemos también importa

No todo lo que leemos aporta lo mismo. Y no se trata de dejar de leer novelas o libros de entretenimiento, sino de encontrar un equilibrio que nos ayude a crecer.

Durante la universidad, conviene incorporar lecturas que nos aporten algo más allá de aprobar el examen: libros relacionados con nuestra disciplina; ensayos que nos obliguen a reflexionar, biografías de profesionales que admiramos; divulgación científica o técnica; textos que nos confronten y nos aporten visiones distintas a la que solemos tener…

Leer fuera del temario nos ayuda a conectar conceptos, a desarrollar pensamiento crítico y a entender mejor el contexto en el que se mueve nuestra profesión.

Leer es diferenciarse

En un mercado laboral cada vez más competitivo, cualquier elemento que nos diferencie suma. Y aunque no siempre lo mencionemos en el currículo, la forma en la que pensamos, nos expresamos o resolvemos problemas está muy influida por lo que leemos.

Una persona que lee con frecuencia sabe más, se comunica mejor, argumenta con más claridad, tiene mayor capacidad de análisis y se adapta mejor a contextos nuevos.

Son habilidades que las empresas valoran, aunque no aparezcan como un apartado específico en el CV.

Del libro al aula y del aula al trabajo

Muchas de las ideas más interesantes no están en los apuntes, sino en los libros que amplían, cuestionan o matizan lo que vemos en clase. Incorporar esas lecturas a nuestro día a día académico supone una gran diferencia entre estudiar para aprobar o estudiar para aprender; entre pasar de curso y formarse como buenos profesionales.

Porque cuando llega el momento de incorporarnos al mundo laboral, esa base se nota. No solo por lo que sabemos, o por nuestro eTítulo, sino por cómo lo aplicamos.

Un hábito que nos acompaña toda la vida

La universidad es un momento ideal para construir hábitos. Y la lectura es uno de los más valiosos que podemos desarrollar.

No hace falta empezar con grandes objetivos ni leer un libro a la semana. Basta con encontrar momentos, temas que nos interesen y libros que nos enganchen. Poco a poco, el hábito se consolida y los beneficios empiezan a aparecer casi sin darnos cuenta.

Lo hemos dicho muchas veces y lo repetimos: es mentira que a alguien no le guste leer. Leer es parte de lo que nos hace humanos y leemos sin parar y sin darnos cuenta (carteles, titulares, rótulos, subtítulos…). Lo que pasa es que no tenemos hábito de lectura y no hemos dado con un libro o un género que nos enganche.

Más allá del papel

Hoy en día, además, tenemos acceso a la lectura en múltiples formatos: libros electrónicos, artículos, revistas digitales… La forma cambia, pero el fondo sigue siendo el mismo: adquirir conocimiento, desarrollar pensamiento y mejorar nuestra capacidad de entender el mundo.

Leer para ser mejores profesionales

El Día del Libro no debería quedarse en una fecha puntual. Es una buena excusa para preguntarnos qué estamos leyendo y, sobre todo, qué nos está aportando.

Porque estudiar una carrera no es solo acumular asignaturas aprobadas. Es formarnos, desarrollar criterio y prepararnos para un futuro profesional en el que no solo importará lo que sabemos, sino cómo lo aplicamos.

Y en ese camino, los libros siguen siendo uno de nuestros mejores aliados.