Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia: por qué importa y se debe celebrar
Esta semana que empieza, centros educativos de todo el mundo celebrarán actividades y talleres para visibilizar el papel de la mujer en la ciencia.
Cada 11 de febrero celebramos el Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia, una fecha proclamada por la Asamblea General de las Naciones Unidas en 2015 para reconocer el papel fundamental que desempeñan mujeres y niñas en la ciencia, tecnología, ingeniería y matemáticas (las llamadas áreas STEM), y para fomentar su acceso y participación plena y equitativa en el ámbito científico.
Este día es mucho más que una celebración puntual: es un recordatorio de que, aunque se han dado grandes pasos, persisten desigualdades profundas en el acceso, la visibilidad y el reconocimiento del trabajo científico de las mujeres. Incluso hoy, la ciencia no ha logrado aún representar a mujeres y niñas de forma paritaria: la disparidad se manifiesta tanto en la investigación como en la carrera profesional, la financiación y el liderazgo científico.
La igualdad de género en la ciencia no es solo una cuestión de justicia social, sino un requisito para un desarrollo más ético, innovador e inclusivo. La ciencia ha sido, y aún es, profundamente androcéntrica y eso no solo ha reducido su eficacia, sino que ha perjudicado directamente al aproximadamente 51 % de la población que son mujeres. Además, para abordar fenómenos complejos —desde el cambio climático hasta las pandemias— necesitamos aprovechar todo el talento disponible, y eso incluye el de mujeres y niñas.
¿Por qué sigue siendo necesario este día?
Aunque se han logrado avances, la brecha de género persiste en muchas áreas de la ciencia. Según datos de la ONU y UNESCO, menos de una tercera parte de los investigadores en el mundo son mujeres. La representación femenina disminuye aún más en campos como la ingeniería o la física, donde en ciertos sectores las mujeres representan una proporción muy baja de profesionales y líderes.
En las disciplinas STEM la presencia de mujeres es mucho menor que la mitad, a pesar de que, en muchos países, las jóvenes obtienen notas similares o superiores en asignaturas científicas desde edades tempranas.
Estas cifras reflejan que la igualdad en acceso educativo no se traduce automáticamente en igualdad de oportunidades en la carrera investigadora o profesional. Persisten barreras estructurales, estereotipos culturales y faltan referentes visibles para niñas y jóvenes que podrían interesarse por estas áreas.
Historias que deben conocerse
La historia de la ciencia está llena de mujeres cuyas contribuciones han sido ignoradas, minimizadas o incluso atribuidas a otros colegas. Rememorar estos nombres no es una anécdota histórica, sino una forma de reconocer la injusticia que se ha cometido durante siglos al dificultar el acceso a la formación de las mujeres y silenciar o borrar de la historia a aquellas que consiguieron llegar a los lugares que les habían sido avetados y, aun así, hacer grandes aportaciones. Esto no solo es un crimen contra las mujeres científicas borradas o ninguneadas; también lo es hacia todas las mujeres y hombres que no han tenido referentes femeninas a las que admirar o seguir. Borrar a la mitad de la población mantiene la desigualdad entre ambos sexos y nos daña a todas las personas, aunque, obviamente, la peor parte recae en las mujeres.
Pensemos, por ejemplo, en las mujeres científicas que conocemos (y no vale decir Marie Curie). ¿Podríamos dar otros diez nombres? ¿Y diez nombres de hombres científicos? Pues eso.
Vamos con 16 científicas referentes, para que no volvamos a quedarnos en blanco:
1. Rosalind Franklin (1920–1958)Su fotografía de difracción de rayos X, conocida como Fotografía 51, fue esencial para descubrir la estructura de doble hélice del ADN. Sin embargo, su contribución no fue valorada en el Premio Nobel que compartieron sus colegas masculinos.
2.Gabriela González (1965–)
Es una física argentina experta en ondas gravitacionales y una de las figuras clave del proyecto LIGO. Su trabajo fue fundamental en la primera detección directa de estas ondas, uno de los mayores hitos científicos del siglo XXI.
3. Katherine Johnson (1918–2020)
Matemática estadounidense cuyas ecuaciones de navegación garantizaron el éxito de las misiones tripuladas del programa Apolo de la NASA. A pesar de su impacto, durante décadas su nombre fue poco conocido fuera de círculos especializados.
4. Ángela Ruiz Robles (1895–1975)
Fue una inventora y docente española precursora del libro electrónico. Diseñó la llamada Enciclopedia Mecánica con el objetivo de aligerar el peso de las mochilas y adaptar el aprendizaje al alumnado. Su idea fue ignorada durante décadas.
5. Lise Meitner (1878–1968)
Física que fue clave para comprender la fisión nuclear, pero no fue reconocida con el Nobel junto a su colaborador masculino.
6. Emmy Noether (1882–1935)
Matemática alemana, considerada una de las figuras más influyentes del siglo XX en álgebra abstracta y física teórica. El llamado teorema de Noether es fundamental para la física moderna, ya que conecta simetrías y leyes de conservación. A pesar de su impacto, durante años no pudo acceder a un puesto académico estable y dio clases sin salario por el simple hecho de ser mujer.
7. Rebeca Gerschman (1903–1986)
Fue una bioquímica argentina pionera en el estudio del estrés oxidativo. Sus investigaciones anticiparon la relación entre los radicales libres y el envejecimiento, pero su trabajo fue sistemáticamente infravalorado en su momento.
8. Cecilia Payne-Gaposchkin (1900–1979)
Astrónoma británica que demostró que las estrellas están compuestas mayoritariamente por hidrógeno y helio, una idea revolucionaria en su momento. Su tesis doctoral fue calificada como “la más brillante jamás escrita en astronomía”, pero sus conclusiones fueron inicialmente minimizadas por colegas varones y aceptadas solo años después.
9. María Blasco (1965–)
Es una científica española especializada en telómeros y envejecimiento. Ha dirigido el Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) y sus investigaciones son clave para entender el cáncer y las enfermedades asociadas a la edad.
10. Chien-Shiung Wu (1912–1997)
Física experimental china-estadounidense clave en el desarrollo de la física nuclear. Su trabajo permitió demostrar que la ley de conservación de la paridad no se cumple en determinadas interacciones subatómicas. El descubrimiento fue premiado con el Nobel… que no recibió ella, a pesar de que su experimento fue esencial.
11. Ana María Cetto (1946–)
Es una física mexicana especializada en óptica cuántica y fundamentos de la mecánica cuántica. Ha sido una figura clave en la divulgación científica en América Latina y en la defensa del acceso abierto al conocimiento científico.
12. Henrietta Leavitt (1868–1921)
Astrónoma que descubrió la relación entre el periodo y la luminosidad de las estrellas cefeidas, un hallazgo que permitió medir distancias en el universo y sentó las bases de la cosmología moderna. Su trabajo fue utilizado posteriormente por Edwin Hubble para demostrar la expansión del universo, pero su nombre rara vez se menciona fuera de ámbitos especializados.
13. Margaret H. Wright (1945–2015)
Matemática estadounidense especializada en optimización numérica. Fue una figura clave en el desarrollo de algoritmos utilizados hoy en ingeniería, economía y análisis de datos. Además, trabajó activamente para aumentar la presencia de mujeres en matemáticas y ciencias aplicadas, siendo referente tanto científico como institucional.
14. Mileva Marić (1875–1948)
Matemática y física serbia, y, seguramente, coautora de la teoría de la relatividad, pero, desgraciadamente, es más conocida por ser la primera mujer de Albert Einstein. Marić fue una de las pocas mujeres que logró acceder a estudios superiores de Física en la Europa de finales del siglo XIX, destacando especialmente en matemáticas. Ella nunca apareció como coautora ni como colaboradora de su marido, pero la correspondencia entre ellos no deja muchas dudas. Que él, ya separados, le diese el dinero íntegro del premio Nobel que recibió, también es significativo.
Además de estas figuras célebres, existen muchas otras científicas cuya labor permanece en las sombras, víctimas de un fenómeno documentado como el «efecto Matilda», por el que la contribución de mujeres es sistemáticamente subestimada o adjudicada a colegas varones.
15. Alice Ball (1892–1916)
Fue una química que desarrolló el primer tratamiento eficaz contra la lepra a comienzos del siglo XX. Su método permitió administrar de forma segura el aceite de chaulmoogra y salvó miles de vidas, pero tras su muerte prematura su trabajo fue atribuido durante años a un colega varón. Su aportación no empezó a reconocerse hasta décadas después.
16. Margarita Salas (1938–2019)
Fue una bioquímica española clave en el desarrollo de la biología molecular en España. Descubrió la ADN polimerasa del fago Phi29, una herramienta fundamental en genética y biotecnología. Su patente ha sido una de las más rentables del CSIC.
¿Qué podemos hacer hoy?
El Día Internacional de la Mujer y la Niña en la Ciencia no es solo una fecha para jugar con microscopios o asistir a una charla, sino una oportunidad para actuar:
Es necesario que se visibilicen referentes femeninos en todos los niveles educativos y profesionales, así que si nuestros docentes no nos presentan un plan de estudios igualitario, habrá que quejarse. Si todas las lecturas recomendadas están firmadas por hombres, lo mismo.
Fomentar vocaciones científicas entre niñas desde edades tempranas, desafiando estereotipos que siguen vinculando la ciencia con lo masculino. Nunca debemos desacreditar el trabajo de una compañera o familiar por prejuicios. Lo que no haríamos con un hombre, no lo hagamos con una mujer.
Promover la igualdad de oportunidades en acceso a estudios, financiación de proyectos, liderazgo académico y reconocimiento profesional. Si vamos a formar parte de un grupo de investigación, asegurémonos de que sea paritario y, aún más importante, que las aportaciones de las mujeres se escuchen y valoren en igualdad.
Crear entornos formativos y laborales inclusivos, donde las mujeres científicas puedan desarrollarse sin trabas adicionales por su género. Si en el futuro hacemos contrataciones, seamos justos y paritarios.
Cerrar la brecha para el futuro
Al conmemorar este día reforzamos un mensaje: la ciencia necesita diversidad para prosperar y respetar el derecho de las mujeres a tener la misma consideración y las mismas oportunidades que los hombres es fundamental para que haya justicia social e igualdad. No basta con que la ley diga que todas las personas tenemos acceso a la educación, sino que hay que acabar con las barreras culturales y los estereotipos que impiden que esa igualdad sea real.
Los desafíos del futuro —desde pandemias hasta la crisis climática o la inteligencia artificial— requieren enfoques múltiples, perspectivas diferentes y talento sin distinción de sexo.