Cómo leer un artículo científico sin desesperarse
Para investigar o profundizar sobre un tema, hacer un trabajo académico o simplemente por interés, los artículos científicos van a ser una herramienta indispensable durante la carrera.
Llega un momento en casi todas las carreras universitarias en el que los apuntes y el contenido de las clases dejan de ser suficientes. Un profesor recomienda un artículo científico, tenemos que preparar un trabajo o simplemente queremos profundizar en un tema y, de repente, nos encontramos delante de un documento de veinte páginas lleno de gráficos, tablas, palabras que nunca habíamos visto y una lista interminable de referencias bibliográficas.
La primera reacción suele ser siempre la misma: abrir el PDF, leer las tres primeras líneas y preguntarnos si realmente está escrito en español. Pero los artículos científicos no están pensados para leerse como una novela y, precisamente por eso, conviene saber cómo enfrentarse a ellos.
Aquí no hay por qué empezar por el principio
Cuando tenemos un libro entre las manos, lo normal es empezar por la primera página. Con un artículo científico no siempre es la mejor estrategia.
Antes de entrar en el contenido conviene leer el título, el resumen o abstract y las palabras clave. En apenas unos minutos podremos averiguar cuál era el objetivo de la investigación, qué estudiaron los autores y cuáles fueron las principales conclusiones.
Si después de leer el resumen comprobamos que el artículo no responde a lo que estamos buscando, habremos ahorrado mucho tiempo.
La autoría importa
No todos los artículos tienen el mismo peso científico. Merece la pena dedicar unos segundos a comprobar quiénes son los autores, a qué universidad o centro de investigación pertenecen y en qué revista se ha publicado el trabajo.
No se trata de desconfiar de todo, sino de acostumbrarnos a valorar también el contexto en el que se genera el conocimiento. Una buena investigación no depende únicamente de quién la firma, pero conocer su procedencia nos ayuda a interpretarla mejor.
Palabras que estorban
Uno de los errores más habituales consiste en detenernos cada vez que aparece un término que no conocemos. Si hacemos eso, es probable que tardemos una hora en leer dos páginas.
Lo más útil suele ser que intentemos comprender primero la idea general. Podemos subrayar aquellas palabras o conceptos que no entendamos y buscarlos cuando terminemos la lectura de ese apartado. Así evitaremos distraernos y acabar en RRSS cuando lo que queríamos era abrir el diccionario. Muchas veces el propio contexto acaba aclarando parte de esas dudas, pero si nos hacemos un listado, podremos repasarlas después para ampliar nuestro vocabulario profesional.
Además, no olvidemos que los artículos científicos están escritos para especialistas. Es completamente normal que utilicen un lenguaje técnico.
Figuras y tablas, ¡esas malditas cosas!
Hay quien pasa por ellas casi sin mirarlas y otros que se quedan atrapados intentando interpretarlas durante media hora.
En muchos artículos, los gráficos, tablas e imágenes resumen en pocos segundos lo que el texto desarrolla durante varias páginas. Aprender a interpretarlos puede ahorrarnos mucho tiempo y ayudarnos a comprender mejor los resultados de la investigación.
Si vemos que no las entendemos, podemos pasarlas por una IA y nos las explicará con facilidad para que podamos interpretarlas sin perder tiempo, aunque es muy importante que, con el tiempo, aprendamos a hacerlo sin ayuda.
No todos los apartados tienen la misma importancia
Si nuestro objetivo es comprender el trabajo en profundidad, tendremos que leer el artículo completo. Sin embargo, lo normal es que solo necesitemos conocer las conclusiones principales o saber cómo se realizó el estudio. Por lo tanto, repetimos, esto no es una novela y no necesitamos leer cada coma, podemos adaptar la lectura.
La introducción nos ayudará a entender el problema que plantea la investigación.
La metodología explica cómo se realizó el estudio.
Los resultados presentan los datos obtenidos.
La discusión los interpreta y los compara con investigaciones anteriores.
Saber qué buscamos nos permitirá dedicar más tiempo a unas secciones que a otras.
Hay que tomar notas
Cuando terminamos de leer un artículo es fácil pensar que vamos a recordar lo importante, pero la experiencia nos demuestra que no suele ser así.
Anotar las ideas principales, resumir cada apartado con nuestras propias palabras o escribir las dudas que nos vayan surgiendo hará que comprendamos mucho mejor el contenido y nos facilitará el trabajo cuando tengamos que volver a consultar ese artículo semanas o meses después.
Busquemos el contrario y dejemos que peleen
Una investigación rara vez responde por sí sola a todas las preguntas porque la ciencia avanza gracias a la acumulación de evidencias. Por eso, cuando hacemos un trabajo universitario o queremos profundizar en un tema, lo recomendable es consultar varios artículos y comparar sus conclusiones.
A veces todos llegan a resultados parecidos. Otras veces discrepan entre sí. Precisamente ahí suele estar una de las partes más interesantes del conocimiento científico.
Un pozo infinito de referencias bibliográficas
Es habitual llegar al final del artículo y pasar rápidamente las últimas páginas llenas de citas, sin embargo, ahí se esconde una auténtica mina de información.
Si el trabajo nos ha parecido interesante, es muy probable que muchos de los artículos citados también lo sean. Las referencias bibliográficas nos permiten seguir profundizando en un tema y descubrir autores o investigaciones que quizá no habríamos encontrado por nuestra cuenta.
A leer artículos científicos también se aprende
La primera vez que abrimos un artículo científico es normal sentir que entendemos muy poco. La décima ya resulta bastante más sencilla. Y cuando llevamos unos cuantos leídos, empezamos a reconocer estructuras, expresiones y formas de presentar los resultados que se repiten una y otra vez.
Como ocurre con casi todo en la universidad, la práctica hace mucho. Así que, si el primer artículo se nos hace cuesta arriba, no significa que no estemos preparados para leer investigación científica. Significa simplemente que estamos aprendiendo una habilidad nueva. Y esa habilidad nos acompañará durante toda la carrera, durante los estudios de posgrado y, en muchas profesiones, también a lo largo de toda nuestra vida laboral.