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Cómo hacer una carta de presentación para completar tu CV

Cómo hacer una carta de presentación para completar tu CV

No te olvides nunca de escribir tu carta de presentación a la hora de mandar tu CV. Si la haces bien, tendrás más posibilidades de conseguir el trabajo.

¿Qué es exactamente una carta de presentación?

La carta de presentación es un texto que acompaña al CV y que sirve para contextualizarlo. No se trata de repetir la información del currículum, sino de complementarla. Es el espacio en el que podemos explicar nuestra motivación, destacar aquellos aspectos de nuestra formación o experiencia que encajan mejor con la oferta y mostrar nuestro interés real por la empresa o institución.

Mientras que el CV responde a «qué hemos hecho», la carta de presentación responde a «por qué» y a «para qué»: por qué nos interesa ese puesto y para qué podemos ser útiles en él. Esa diferencia es clave.

La importancia de la carta de presentación

A veces no prestamos suficiente atención al escribir la carta de presentación que acompaña nuestro currículo y, a veces, ni siquiera la escribimos porque pensamos que los documentos más importantes son los que acreditan nuestra formación, como el CV o el eTítulo, pero estamos cometiendo un error.

La carta de presentación va a decir mucho más de nosotros, de nuestros intereses, de nuestra cultura, de cómo hablamos de nosotros mismos, de nuestra pasión por la profesión que hemos elegido, etc. que un listado de títulos académicos y experiencia laboral que es el currículo (y que, además, algunos falsean).

La carta de presentación puede hacer que nuestro CV realmente destaque entre los de los demás o que pase completamente inadvertido, aunque seamos los candidatos perfectos, por eso, es esencial que pongamos interés en hacer una buena redacción y en destacar lo que debemos.

¿Cuándo conviene adjuntar una carta de presentación?

Siempre que la oferta lo permita o lo solicite expresamente. Pero incluso cuando no es obligatoria, adjuntarla puede jugar a nuestro favor. Es especialmente recomendable cuando:

  • Nos inscribimos en una oferta muy competitiva.
  • Enviamos una autocandidatura.
  • Cambiamos de sector o aspiramos a un puesto que no encaja de forma evidente con nuestra experiencia previa.
  • Si queremos destacar un logro académico, una especialización o una motivación concreta que no se aprecia en el CV.
  • Cuando optamos a prácticas, becas o primeros empleos.
  • Cuando nuestro grado es demasiado nuevo o raro y las empresas no saben bien cómo ubicarnos o para qué servimos (¡Hola egresados en Criminología de España!).

Contenido y forma

Obviamente, podemos usar una IA, pero qué cutre, ¿no? Sobre todo si otras personas han tenido la misma idea y la forma de redactar ya les empieza a sonar. Hay varias webs (esta, por ejemplo) donde nos explican los diferentes modelos o tipos de cartas de presentación que podemos hacer para según qué circunstancia, pero aquí vamos a hablar del contenido y de la forma:

Contenido

  1. La carta de presentación es una introducción que hablará de nosotros como candidatos al puesto al que queremos optar y debe dirigirse a una persona en concreto (si la conocemos) o al departamento de Recursos Humanos.
  2. Debemos destacar nuestras mejores cualidades (sin caer en el autobombo) de forma honesta y con concreción.
  3. Hay que hablar de nuestros conocimientos en el sector, de nuestra experiencia (si la tenemos) y de las ganas que tenemos de formar parte de la empresa.
  4. No es una copia del CV, sino una llamada de atención para que lo lean y nos tengan en cuenta.

Forma

  1. La carta de presentación nunca debe ocupar más de quince o veinte líneas de un folio DIN A-4.
  2. La narración debe ser formal y breve.
  3. Debemos poner mucho esmero en cuidar la ortografía y no cometer errores.
  4. La redacción debe estar cuidada y debe ser fluida. Que no se haga pesada y que no incluya anécdotas personales.
  5. Hay que usar párrafos cortos y separados, que no parezca un mogollón ilegible.
  6. Aunque la carta se escriba en el ordenador, queda bien si nos tomamos la molestia de poner una firma hecha a mano.

Estructura básica de una buena carta de presentación

Aunque no existe un modelo único, una carta de presentación eficaz suele seguir una estructura clara y reconocible:

1. Encabezado e introducción

Empecemos indicando el puesto al que optamos y cómo hemos conocido la oferta. Como ya hemos dicho, si podemos dirigirnos a una persona concreta, mejor que usar fórmulas genéricas. Un inicio personalizado transmite más interés y demuestra que nos hemos informado y preparado. En este primer párrafo debemos captar la atención y dejar claro, desde el principio, por qué nos interesa ese puesto.

2. Cuerpo de la carta

Aquí es donde aportamos valor a nuestra candidatura. Debemos seleccionar uno o dos aspectos clave de nuestro perfil que encajen con lo que busca la empresa: una especialización, prácticas relevantes, un proyecto académico, un trabajo de fin de grado o una competencia concreta. Nada que sea obvio al ver el currículo.

No se trata de enumerar méritos, sino de conectar nuestro perfil con las necesidades del puesto. Mostrar que entendemos qué busca la empresa y explicar por qué nosotros podemos encajar en ese contexto es mucho más eficaz que un discurso genérico.

3. Cierre

Lo más útil es finalizar mostrando disponibilidad para ampliar la información en una entrevista y agradeciendo el tiempo dedicado a leer nuestra candidatura. Un cierre educado, seguro y positivo transmite profesionalidad y deja una buena impresión final.

Claves para que nuestra carta de presentación realmente funcione

Más allá de la estructura, hay algunos aspectos fundamentales que conviene cuidar:

  • Personalizar cada carta. Las cartas genéricas se detectan enseguida y suelen descartarse.
  • Ser claros y concisos. Lo ideal es no superar nunca una página.
  • Utilizar un lenguaje profesional, pero cercano.
  • Evitar frases vacías y tópicos demasiado usados.
  • Cuidar el tono: ni excesivamente informal ni artificialmente solemne.
  • Repetimos: hay que revisar siempre la ortografía y la redacción con atención. Los errores restan credibilidad.

En entornos digitales, muchas cartas de presentación se envían directamente en el cuerpo del correo electrónico o en los formularios de inscripción de portales de empleo. En estos casos, la extensión suele ser menor, pero la lógica y la estructura siguen siendo las mismas.

 La carta de presentación en perfiles universitarios

Si todavía estamos estudiando o acabamos de terminar la carrera, es normal pensar que tenemos poco que contar. Sin embargo, la universidad ofrece muchas oportunidades para construir un buen discurso profesional: trabajos en grupo, exposiciones orales, prácticas externas, proyectos de investigación, estancias internacionales, voluntariado o incluso la forma en la que hemos organizado nuestros estudios y compaginado distintas responsabilidades puede resultar esclarecedor para una empresa que esté buscando contratar.

Nadie va a pensar que una persona recién egresada pueda tener muchísima experiencia, pero si hablamos de las experiencias que sí puedan interesar, de las aptitudes que nos hacen buenos candidatos, entonces la experiencia no contará tanto.

En este contexto, resulta especialmente importante poder acreditar bien nuestra formación de manera fiable. Contar con tu título universitario o con un certificado académico digital seguro y verificable, como los que ofrecen muchas universidades a través de eTítulo, refuerza nuestra credibilidad y transmite confianza a los reclutadores, especialmente en procesos de selección online.

Formato y presentación

Si enviamos la carta como documento adjunto, debemos usar un formato limpio, tipografía legible y una estructura clara. Esta opción nos deja ser más creativos, pero no hay que pasarse. Mejor evitar diseños recargados y apostar por la sencillez.

Si la carta va integrada en un correo electrónico o formulario, hay que cuidar igualmente la presentación y evitar los bloques de texto demasiado largos. Separar bien los párrafos facilita la lectura y es más amigable para el lector.

El nombre del archivo también importa. Algo tan simple como «Carta_presentación_Nombre_Apellido» transmite orden y profesionalidad.

¿Alguna duda? Seguro que sabréis hacerlo genial. ¡Suerte!