10 habilidades sociales básicas que necesitas para triunfar en el mercado laboral
Tener unas buenas habilidades sociales nos abrirá más puertas incluso que un buen expediente. Si quieres encontrar trabajo y mantenerlo, no dejes de potenciarlas.
1. Escucha activa
Porque no es lo mismo oír que escuchar. Si mientras alguien te habla tú pasas más tiempo pensando en tu respuesta que en lo que te están diciendo, entonces es que no lo estás haciendo bien. Es importante que escuches con atención, que te fijes en la expresión corporal de tu interlocutor, que analices el metalenguaje en su conjunto al mismo tiempo que demuestras que prestas atención a lo que te dice.
¿Qué parece difícil? Pues no lo es tanto. El ser humano es un animal social que practica durante toda su vida este tipo de interacciones con sus congéneres, así que, en cierta manera, es algo innato en casi todos nosotros. Lo que pasa es que tenemos que dejar de hacerlo de forma instintiva y empezar a hacerlo conscientemente.
Trata de concentrarte en el significado de lo que te están diciendo más que en el cómo te lo dicen y en cómo te hace sentir a ti. De esta manera, podrás dar una respuesta mucho más elaborada y útil que si estás pensando en dar una respuesta ingeniosa o en encontrar un argumento en contra.
Una buena estrategia para demostrarle a tu interlocutor que le has escuchado con atención es resumir lo que te ha dicho antes de contestar, por ejemplo:
-Juan, si te estoy entendiendo bien, me estás diciendo que hay que volver rehacer el informe porque tiene fallos. Estate tranquilo, mi equipo y yo los corregiremos enseguida y en una hora estará en tu mesa.
2. Empatía
Salvo para las personas con psicopatía que viven con el drama de no entender jamás lo que sienten las personas que los rodean, el resto de nosotros tenemos una capacidad maravillosa que nos permite calzarnos los zapatos de los demás y entender sus sentimientos.
Esta es una de las habilidades sociales más importantes para vivir en sociedad, pero también para relacionarnos en un ambiente laboral (que en sí mismo no es otra cosa que una microsociedad). La empatía nos ayuda a entender cómo se sienten los demás y a saber actuar en consecuencia.
Para potenciar esta habilidad tienes que preguntarte siempre sobre qué pensarán y sentirán los demás y qué puedes hacer para que tus acciones tengan en cuenta esos sentimientos. Esto te ayudará a establecer mejores relaciones y a ser más valorado en tu entorno.
3. Asertividad
Se trata de saber cómo dar nuestra opinión o decir que no a algo que no queremos hacer sin crear un conflicto ni resultar bruscos. La asertividad es una de las habilidades sociales que más paz interior nos dará, porque elimina la ansiedad que nos genera decir que no y a la vez, suaviza nuestras relaciones con los demás.
Hay varias técnicas que puedes poner en práctica para ir aprendiendo e integrándolas en tu día a día. Aquí podrás ver varios ejemplos.
4. Capacidad de negociación
Aprender a negociar es una herramienta que nos va a facilitar mucho la vida en el mercado laboral. Ya sea para el horario de trabajo, el salario, las obligaciones aparejadas al puesto, etc. saber cómo negociar y defender tus intereses es vital.
5. Credibilidad
Que tu jefe y tus compañeros sepan que eres una persona en la que se puede confiar es una garantía laboral inmensa. Pero claro, para tener credibilidad ante los demás, no solo se debe aparentar, hay que, realmente, ser alguien honesto. Para eso, debemos, además de lo evidente, que es no mentir, también debemos ser consecuentes y sustentar nuestra palabras con nuestras acciones.
En realidad no es tan difícil si nos centramos en aparentar menos y en ser más éticos. Al final, un empresario prefiere tener a su lado a alguien honesto y creíble que piense y actúe con coherencia que a una persona que le dice a todo el mundo lo que quiere escuchar y luego hace lo que le da la gana. Recuerda que esas cosas caen por su propio peso muy pronto, porque la gente habla.
6. Respeto
Además del respeto básico por los superiores jerárquicos y de la educación mínima exigida, el verdadero respeto implica cosas mucho más profundas, por ejemplo, que seamos capaces de valorar y respetar las opiniones de nuestros compañeros y jefes a pesar de que puedan tener menos experiencia o titulación. Apreciar las opiniones e ideas de los demás y darnos cuenta de que no siempre tendremos la razón y de que varias cabezas pensantes son mejores que solo una.
7. Compasión
Entre las habilidades sociales más básicas, la compasión es una de las que más importan y que más olvidamos aplicar. Resulta que todos cometemos errores, que la gente pasa por situaciones difíciles, que no todos tenemos las mismas herramientas y habilidades. Tener compasión, saber perdonar, querer ayudar… todo eso es vital para establecer buenas relaciones personales y laborales.
Nos venden la idea de que el mercado laboral debe ser una especie de pecera de barracudas que deben competir a muerte para ser el pez más gordo del estanque. Esto es solo una falacia capitalista que ni siquiera resulta ser una buena estrategia empresarial a largo plazo. Los seres humanos no somos barracudas, somos primates, y nuestra evolución a lo largo de milenios, la que nos ha traído hasta aquí a pesar de nuestra ausencia de garras, de dientes afilados, de fuerza descomunal, de veneno o de velocidades de vértigo es nada más y nada menos que la cooperación. La mejor habilidad es saber cooperar, entender, ser compasivo. En definitiva, ser humano.
8. Inteligencia emocional
Es la capacidad que tenemos para comprender, analizar y gestionar nuestras propias emociones. Al entender porqué y en qué circunstancias nos sentimos de tal manera y cómo reaccionamos a los demás o con nosotros mismos cuando nos sentimos de determinada manera, hará que sepamos orientar nuestra conducta y evitar conflictos y disgustos, pero también que sepamos potenciar aquellas actividades que nos hacen sentirnos bien y ser más felices.
9. Mente abierta
No tener prejuicios, ser flexible, respetar las diferentes culturas y educaciones, no tener miedo a lo distinto, etc. son habilidades sociales que nos garantizan mejores relaciones con los demás y un comportamiento más ético. Es importante revisar y entender nuestros propios prejuicios para eliminarlos: el racismo, la aporofobia, el machismo o la homofobia, entre otros, no son ideologías ni «formas de pensar», sino faltas graves de educación y cultura. Una persona con un eTítulo universitario debe tratar de eliminar sus prejuicios todo lo posible y es tan fácil y gratificante como leer más, relacionarse más, viajar más y tratar de aprender de todo ello.
Además, una persona que entienda que las diferencias suman y enriquecen será alguien mucho más valioso para una empresa o administración que alguien que separe y discrimine por miedo a lo desconocido. Ten siempre en cuenta que los prejuicios no te dejarán en buen lugar.
10. Cortesía
Aunque para ti pueda no ser importante, lo es. No te olvides nunca de dar las gracias, de pedir las cosas por favor, de ser agradecido en general por el esfuerzo de los demás, de hacer favores (siempre que no nos supongan grandes costes personales), de sonreír cuando proceda, de saludar y despedirte, de preguntar cómo están los que te rodean, de mirar a los ojos a los demás. Una persona que es cortés y educada con los demás es una persona querida.