Cómo hacer un examen escrito al gusto de tu profesor

Cómo hacer un examen escrito al gusto de tu profesor

Los conocimientos de la asignatura son imprescindibles para conseguir un aprobado, pero hay otros requisitos que debes tener en cuenta si quieres hacer un examen escrito al gusto de tu profesor.

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Cada profesor es un mundo, a veces indescifrable, pero casi todos tienen las mismas exigencias para aprobar a sus alumnos. Son requisitos de sentido común que cualquier alumno entenderá si es capaz de ponerse en el lugar de quien tiene que leer 30, 40, 50… exámenes iguales.

Para enfrentarse a un examen escrito conviene, claro, haber estudiado previamente para tener ciertos conocimientos de la materia a la que vamos a enfrentarnos. Después, en el momento crítico, necesitamos hacer acopio de una serie de técnicas que nos ayuden a dejar claro lo que sabemos y a hacerlo al gusto del profesor.

No te lances a escribir antes de tiempo

Escucha atentamente las indicaciones del profesor. Si estás impaciente por comenzar y no prestas atención a lo que dice antes de comenzar el examen, puede que pases por alto las pautas, consejos, normas… que esté dictando.

Haz una lectura comprensiva

Lee cuidadosamente lo que te están preguntando porque a veces no es lo que parece. Los nervios y el deseo de que se refieran a lo que a nosotros nos interesa pueden jugarnos malas pasadas. Realiza una lectura comprensiva y fíjate en si te dicen cosas como «compara», «analiza», «define», «describe», «razona», «resume», «explica»… porque no es lo mismo una cosa que otra.

Haz anotaciones sobre lo que vas a contar

Ocurre a menudo que al leer la pregunta nos decimos «sí, aquí voy a escribir de tal y de tal…», pero luego, con el estrés, lo olvidamos y solo nos acordamos cuando ya estamos relajados fuera del aula. Esto da mucha rabia. Para que no nos pase, tenemos que apuntar las ideas clave, hacer listas, anotar las palabras que nos recuerden qué aspectos queremos incluir.

Valora el tiempo de forma realista

Es importante saber distribuir el tiempo que nos dan. Esto implica que no podremos contar absolutamente todo lo que sabemos de una pregunta y que habrá que pasar a la siguiente cuando toque, por más que deseemos escribir un tratado sobre la materia.

Responde primero las preguntas que sepas sin ninguna duda

Es mejor ir a lo seguro en primer lugar y después a lo que tengamos menos claro. Si nos enrollamos demasiado en una pregunta y no avanzamos, está claro que no aprobaremos. Cada vez que acabemos una pregunta, procuremos dejar un espacio en blanco y pasar a la siguiente. Puede que, más tarde, recordemos algo para completar el tema o ampliar la respuesta.

No dejes ninguna pregunta sin contestar

A veces es imposible, pero ten en cuenta que en un examen que conste de cinco preguntas, si eres capaz de escribir cinco respuestas breves, el profesor lo valorará más que si escribes tres muy completas y dejas dos en blanco.

Escribe con una caligrafía legible

No vale decir «mi letra es así». Los profesores no tienen un solo alumno y no pueden dedicarse a descifrar un escrito como si fuera la piedra de Rosetta. Hay que ponérselo fácil, evitar que pueda haber confusiones o que el profe nos odie.

Cuida la presentación

Los exámenes no solo son contenido, también importa la forma. Es importante respetar los márgenes superiores, inferiores y laterales. No apretar las letras al final de la línea. Si nos torcemos mucho, conviene llevar una plantilla para poner debajo del folio; el profesor lo agradecerá.

No te enrolles

Ya hemos dicho que los profesores están cargados de trabajo y prefieren que vayas directo a responder lo que preguntan y que seas breve. Hay que dar datos que demuestren los conocimientos, pero no reproducir el libro completo.

No te líes

Si quieres hacer un examen al gusto de tu profesor, recuerda que las mejores frases son sencillas, con sujeto, verbo y predicado, separadas por puntos y con las comas en su sitio. Piensa la frase antes de lanzarte y no olvides que el lenguaje oral es muy diferente del escrito.

Pónselo fácil a tu profesor

Hacer un resumen final de lo que hemos dicho, una especie de conclusión que redondee la respuesta, facilita el trabajo de corrección y eso suele traducirse en una mejor nota.

Revisa lo que has escrito

Puede que una relectura te sorprenda a ti mismo: ¿de verdad está claro lo que querías decir? En la revisión no solo se corrigen errores, también se recuerdan aspectos que pueden ayudarnos a completar la respuesta.

No te pongas trampas

Si no estás seguro de algo, no lo pongas; siempre habrá otras cosas que contar en las que puedas lucirte. Eso es preferible a tirar piedras sobre tu propio tejado.

Tachaduras, las mínimas

Si tienes que tachar, hazlo estéticamente, sin insistir demasiado. No te pases con las flechas, asteriscos, llamadas, etc. Piensa en lo que vas a poner antes de escribirlo con el fin de evitar un aspecto cochambroso, lleno de dudas y de «donde dije digo, digo Diego». Un examen lleno de tachones parece lo que es: que no estás seguro de nada.

No salgas antes de tiempo

Esto no es un rally y no tienes por qué ser el primero en entregar. Apura tu tiempo, revisa y repasa lo que has escrito.

Cuida la ortografía

Acepta que debiste aprender a escribir sin faltas de ortografía en Primaria. A muchos profesores les produce horror una falta y bajarán tu nota sin atender a tus conocimientos de la materia.

No subestimes al profesor

Tu profe es un docente experto a quien muchos antes que tú han intentado vender la moto. Se dará cuenta enseguida de si no sabes de lo que hablas, si estás fingiendo una equivocación en la pregunta, si te vas por las ramas, si estás mareando la perdiz, si os habéis copiado unos de otros…

11 thoughts on “Cómo hacer un examen escrito al gusto de tu profesor

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