Cómo disfrutar de las vacaciones más merecidas sin riesgos

26 Jun 2020
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Cómo disfrutar de las vacaciones más merecidas sin riesgos

Llegan las vacaciones y las ganas de salir de fiesta, viajar, ir a ferias y conciertos… ¿Cómo podemos combinar ambas cosas mientras la COVID-19 sigue causando estragos?

Vacaciones

Es innegable que este 2020 está siendo un año muy difícil para todo el mundo. La pandemia de la COVID-19 ha cambiado nuestras vidas y costumbres de la noche a la mañana y, ahora que empieza el verano y con él unas vacaciones que sin duda merecemos, tampoco vamos a poder disfrutarlas como querríamos.

Un cuatrimestre apoteósico

Las clases universitarias presenciales pasaron al formato online de un día para otro y no ha sido sencillo para nadie. No es que el modelo de enseñanza no presencial no funcione (varias universidades a distancia trabajan con este método desde hace años con excelentes resultados), el problema ha sido cambiar todo un sistema de forma abrupta sin que diese tiempo a prepararse adecuadamente. Los docentes se han visto sobrepasados y algunos no tenían formación especializada en el uso de las TIC; la ratio de alumnos que hay en las clases presenciales no es asumible para las clases a distancia; adaptar los contenidos tampoco ha sido sencillo, y todo eso sin mencionar la angustia y problemas personales a los que todos (profesores y alumnos) nos hemos tenido que enfrentar durante la cuarentena. Y si hemos aguantado este calvario es porque sabemos que merece la pena el sacrificio de estudiar y obtener nuestro eTítulo.

Además de lo aprendido, la única otra cosa buena con la que consolarnos ahora mismo es que por fin se ha acabado o está a punto de acabar el curso más extraño y difícil; ha llegado su fin y ahora toca celebrarlo con unas buenas vacaciones.

El gran pero

Toca celebrarlo, pero… hay un virus peligroso andando por ahí. Por mucha cuarentena que hayamos hecho y por mucho que hayamos aprendido a abrir las puertas con los codos, la COVID-19 sigue campando a sus anchas y seguirá así mientras no haya una vacuna y tratamientos efectivos.

Y lo que apetece, después de tanto trabajo y preocupaciones, es salir y viajar y volver a abrazar a nuestros amigos y a nuestra familia. Tenemos ganas de ir a conciertos y a ferias y a la playa y hacer excursiones por el campo, pero no podemos hacerlo como lo hacíamos siempre porque no nos podemos relajar. Estas vacaciones no queda otra que adaptarse.

El sentido común que no lo es tanto

Si usamos un poco la cabeza, debemos entender que una cosa son nuestras apetencias y otra muy distinta nuestras necesidades. Y necesitamos desconectar de todo esto porque la salud mental es tan importante como la salud física, pero no podemos hacerlo como lo hacíamos antes: eso es solo lo que nos apetece.

Por eso, este verano debemos ser más racionales que nunca y adaptar los planes a la realidad, no a nuestros impulsos. Tenemos por delante varios meses de calor y tiempo libre para disfrutar de las vacaciones; lo importante es que lo hagamos sin perder el norte.

Ante cualquier plan que surja, hay que valorar previamente los riesgos y qué podemos hacer para minimizarlos. No es cuestión de no divertirse, sino de usar el sentido común.

Eventos masificados

La recomendación es no asistir a nada así, y realmente deberíamos seguir esta recomendación, pero si hemos decidido hacerlo de todas formas, al menos tratemos de pactar unas normas con el resto del grupo. Lo primero que deberíamos hacer es mantener una mínima distancia física. Si uno de nuestros amigos se toma tres copas y se olvida, debemos recordárselo.

Lo siguiente que debemos hacer es conservar las mascarillas siempre que no sea imprescindible quitárselas (para comer, para beber) y usar el gel desinfectante cada vez que toquemos algo.

Es importante que usemos los mismos vasos y mucho mejor si los hemos llevado de casa.

Conviene recordar que el alcohol «adormece» la función de nuestro lóbulo frontal (que es la parte del cerebro que hace de Pepito Grillo), por lo que estaremos menos pendientes de nuestra seguridad o incluso podremos, en un momento dado, decidir que a nosotros no nos va a pasar nada. Es importante recordarse en ese momento que esa falsa seguridad que sentimos es eso: falsa.

Y lo más importante de todo es que entendamos que, aunque muchos jóvenes pasan por la enfermedad sin graves consecuencias, no podemos poner en riesgo a los demás, por lo que, si decidimos asistir a un evento masivo, deberíamos evitar el contacto con población de riesgo en los 15 días posteriores.

Hoteles, alojamientos privados, casas rurales, etc.

Si vamos a alquilar algún alojamiento para pasar las vacaciones, deberíamos asegurarnos de que cumplirán con los requisitos de higiene necesarios e, igualmente, debemos llevar un desinfectante y un trapo para limpiar las superficies con las que vayamos a estar en contacto. También sería recomendable que llevásemos nuestras propias sábanas y toallas. No dejemos nuestra seguridad en manos ajenas.

Playas y piscinas

Será más segura una playa que una piscina y siempre debemos respetar las distancias de seguridad. Si alguien se acerca a hablar con nosotros, debemos recordarle que se mantenga a metro y medio (mejor dos). Si usamos un baño público (lo que no es nada recomendable), debemos asegurarnos de tocar lo menos posible y desinfectarnos bien después (mejor llevar pañuelos de papel de casa).

Amigos negacionistas

Ser responsable no es, a veces, demasiado popular y todos tenemos un amigo o dos que van a llamarnos exagerados, que se olvidarán de todas las medidas de seguridad y que dirán que no pasa nada mientras nos ponen a los demás en riesgo. La presión social es peligrosa; puede hacer que nos comportemos de forma irresponsable por no quedar mal; pero debemos resistir y, además, si podemos compincharnos previamente con otros amigos, podremos usarla a nuestro favor para que ese amigo o amigos irresponsables no nos arrastren y acabemos actuando sin tener cuidado. Todos nos creemos capaces de resistir a la presión del grupo, pero los experimentos psicológicos nos dicen que no es verdad, que no es tan sencillo. Os recomendamos que echéis un ojo a este curioso vídeo sobre el experimento de presión social de Asch y reflexionéis al respecto.

 

El verano ha llegado y toca divertirse, pero si no queremos lamentarlo (por nosotros o por alguien más), mejor que actuemos de manera responsable.

Escrito por  root

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