Estudiar para aprobar o estudiar para aprender, esa es la cuestión

29 Ago 2019
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Estudiar para aprobar o estudiar para aprender, esa es la cuestión

Estudiar para aprobar y estudiar para aprender son cosas muy distintas. La clave del éxito está en compaginar ambas técnicas de estudio.

ESTUDIAR PARA APROBAR

A todos nos pasa

Todo universitario que se precie conoce esa extraña sensación de haber aprobado un examen con buena nota para darse cuenta al poco tiempo de que no se acuerda prácticamente de nada de lo que estudió. ¿Cómo se llamaba el autor de la teoría esa?, nos preguntamos extrañados cuando intentamos sacarlo a colación unos meses después de haberlo estudiado a conciencia. ¿Qué decía aquella definición tan sencilla?

Incluso es normal,  cuando ya llevamos estudiando varios años, que al repasar temarios antiguos nos demos cuenta de que hay asignaturas completas que, misteriosamente, se han borrado de nuestra memoria.

Eso es porque no las estudiamos para aprender, sino para aprobar.

Inseguridad

Puede que estas lagunas nos causen cierta desazón, sobre todo a la hora de enfrentarnos al mundo laboral. Tenemos por fin nuestro eTítulo, pero sentimos que no tenemos ni idea acerca de cuestiones en las que se supone que deberíamos ser expertos. Bueno, no hay que preocuparse demasiado: esto nos pasa a todos. Nuestra memoria es selectiva porque el cerebro no es un disco duro infinito y nuestros recuerdos se organizan jerárquicamente en función de intereses muy prácticos para el funcionamiento cerebral pero, en ocasiones, poco relacionados con nuestros intereses personales.

De todas formas, llegada esta situación, no debemos preocuparnos: podemos repasar las materias que sean útiles para desarrollar nuestro trabajo y así no se nos olvidarán. ¿Por qué?, porque las pondremos en práctica.

Olvidamos lo que no practicamos

Si nos acordáramos de todo, la vida sería un tormento y apenas podríamos construir un relato coherente sin hacer cientos de referencias secundarias. Cada pesadilla, cada visita al baño, cada dolor de cabeza, cada beso, cada palabra de cada libro…, todo, absolutamente todo, quedaría registrado como si fuésemos grabadoras. Obviamente, tampoco tendríamos amigos.

Lo importante es que sepamos buscar las fuentes de información, que tengamos la curiosidad para ampliarlas y que sepamos que cuanto más pongamos en práctica un conocimiento que hemos adquirido, más sencillo será recordarlo. Esto es estudiar para aprender. Si todos los días usamos un programa informático para trabajar, difícilmente llegaremos un lunes sin saber usarlo; así de simple.

Tipos de memoria

Hay personas que recuerdan caras, mapas, gráficos, el orden de las palabras en un texto o cualquier imagen de forma automática. Son personas con facilidad para la memoria visual.

También hay personas capaces de identificar voces fácilmente o de encontrar un riff de guitarra similar en dos canciones distintas. Tienen facilidad para la memoria auditiva.

Según nos hayamos educado, según el uso que le hayamos dado a nuestros conocimientos, habremos desarrollado más facilidad para recordar imágenes, sonidos, emociones, olores…, pero, aun así, los tipos de memoria que tenemos son dos: memoria a corto plazo y a largo plazo.

Lo que es importante saber es que la memoria es entrenable, así que se puede mejorar.

Técnicas de estudio

Como decíamos, no es lo mismo estudiar para aprobar que estudiar para aprender y es importante tenerlo en cuenta mientras estudiamos nuestra carrera. Hay técnicas de estudio muy buenas para memorizar rápidamente (como la mnemotecnia o los mapas mentales) pero, a pesar de que incluso años después podamos recordar las chorradas que inventamos para aprendernos, por ejemplo, la tabla periódica, el aprendizaje es algo distinto.

Estudiar para aprobar es relativamente fácil: solo debemos aplicar las mejores técnicas de estudio y ser capaces de repetir el temario unas pocas horas después de haberlo leído.

Estudiar para aprender requiere más esfuerzo. Requiere que hagamos inferencias, que seamos capaces de aplicar (y no solo repetir como un loro) ciertos conceptos a temáticas diferentes. Requiere razonamiento. Requiere pensar. Requiere poner interés y pasión en lo que hacemos.

La diferencia entre un estudiante brillante, que será un profesional brillante después, y otro del montón es precisamente eso: que el primero ha sido capaz de, al menos en ciertas materias, estudiar para aprender.

Las prisas de estudiar para aprobar

El tiempo que tardamos en preparar un examen depende básicamente de las capacidades de memorización y atención de cada uno (y otros factores como que hayamos atendido en clase, la calidad de nuestros apuntes, la capacidad lectora, la comprensión de textos, la suerte en las preguntas, etc.) y la temporada de exámenes, con su tiempo limitado, el estrés que supone y la falta de sueño no es el mejor momento para tratar de estudiar para aprender. Aquí hay que memorizar.

Estudiar para aprender requiere tiempo e interés. Y si no lo hemos puesto en práctica hasta ahora, siempre hay tiempo: solo debemos aplicar unas sencillas técnicas.

Técnicas de estudio para aprender

1. Interésate por tu carrera

Es importante que conviertas tus estudios en un hobby. Esto es sencillo cuando hemos elegido una carrera de forma vocacional y bastante más difícil cuando no nos gusta la carrera que estamos cursando, pero todo está en la actitud. Solo hay que buscar aquello que nos emociona y entender el resto de cosas molestas (asignaturas infumables, profesores horribles, horarios molestos…) como herramientas útiles para conseguir un fin. Si hay algo que nos apasiona, todo será más sencillo. Esfuérzate por encontrarlo y convertirlo en el centro de tu aprendizaje.

2. Actualiza tus conocimientos

Ponte al día. Busca los nuevos estudios que se están haciendo en tu campo, mira qué corrientes se han ido descartando y cuáles son las más novedosas. Mira las noticias, lee periódicos, infórmate de todo lo que pueda interesar a tu campo de estudio y acude a conferencias y charlas. Aprenderás cosas nuevas y harás networking.

3. Discute y argumenta

Charla con otros estudiantes y profesionales de tu sector y comparte tus pensamientos. Acostúmbrate a debatir y a argumentar tus ideas y verás cómo te resulta muy enriquecedor poder discutirlas y aprender de las de los demás.

4. Aplica tus conocimientos en otros campos

Usa tu creatividad para pensar en cómo podría aplicarse lo que estás estudiando a cuestiones que, en principio, no tienen ninguna relación. Entrena tu mente para resolver problemas aplicando conocimientos antiguos o buscando crear nuevas teorías. Con un poco de práctica te saldrá de manera automática.

5. Lee mucho

No solo los libros recomendados y artículos académicos, sino también usando la técnica de la bola de nieve: una lectura te llevará a otra y esta a otra y así sucesivamente. Revisa bibliografías, notas al pie y cualquier otra referencia interesante para encontrar nuevas lecturas apasionantes.

Si consigues hacer todo esto (que no es tanto como parece una vez que lo incluyas en tus rutinas) con, al menos, un grupo de materias relacionadas, no solo encontrarás un placer enorme en estudiar, sino que además vas a destacar muchísimo, te será muy fácil encontrar trabajo y, aún más importe, disfrutarás haciendo lo que haces y serás más feliz.

¡Buen aprendizaje a tod@s!

Escrito por  root

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