Cómo participar en un debate

Cómo participar en un debate

Una de las actividades más entretenidas que se pueden hacer en clase es participar en un debate, pero a muchos les da vergüenza. ¿Es tu caso? 

debate

 

Muchos profesores proponen debates en sus clases, pero muy pocos alumnos se atreven a intervenir, y es una pena porque participar en debates nos prepara para varias cosas importantes que nos serán muy útiles en un futuro; por ejemplo, para hablar en público de forma correcta, para convencer con nuestra oratoria, para enfrentarnos a un jefe o compañero de trabajo sabiendo que podemos resolver los conflictos de forma asertiva, para meditar nuestras respuestas, argumentar correctamente, controlar nuestra gestualización, no dejarnos llevar por el mal genio, etc.

Vence la timidez

No te cortes. Si se está debatiendo cualquier tema en clase, lo normal será que tengas una opinión previa al respecto o que la estés formando en ese momento. No debes temer decir algo inapropiado o absurdo, lo importante es que encuentres unos argumentos que te lleven a optar por una u otra posición y que seas humilde para aceptar que puedes estar equivocado. La timidez solo nos limita, así que quítatela de encima y empieza a disfrutar de los debates.

Presta atención

Aunque ya tengas clara cuál será tu opinión sobre el tema que se debate, debes escuchar con atención cuáles son los argumentos de los demás para poder aportar nuevas perspectivas, no repetir lo que ya se ha dicho y convencer con unos argumentos más sólidos.

Respeta a los demás

En un buen debate es necesario respetar los turnos de palabra y no pisarse unos a otros como hacen en la televisión. Hay que respetar siempre a nuestros «oponentes» y no faltar a nadie al respeto por mucho que creamos que esté equivocado. Ten en cuenta que lo que digas se tomará más en serio si te dedicas a insultar y a gritar.

Más lógica y menos emociones

En un debate los argumentos usados deben basarse en la lógica y no en sentimientos u opiniones poco meditadas. Trata de minimizar las respuestas emocionales y busca una base científica sobre la que apoyar tus opiniones; y si no hay base científica, al menos trata de que sean coherentes y racionales.

No te vayas por las ramas

Es esencial que seas breve en tu intervención y que vayas a las ideas importantes de lo que quieres trasmitir. No se trata de dar un discurso por muy bonito que te esté quedando, sino de plantear respuestas a un tema dado (o preguntas, que también pueden ser un recurso interesante para poner a los oponentes en un aprieto) de forma clara y concisa.

No cuentes anécdotas personales

Lo que te pasó a ti o a tu primo el verano pasado, por mucho que creas que puede ser un ejemplo ilustrativo del caso, no le importa a nadie y lo único que conseguirás es aburrir a los demás y perder la atención de los oyentes. Tampoco es muy aconsejable, aunque muchos lo hacen y se tolera, que recurras a las manidas frases célebres. Lo bueno de un debate es que puedas usar argumentos propios para defender una idea, no que cites a Paulo Coelho o a Immanuel Kant, porque, aunque creas que eso te hace parecer más culto, es mentira: te hace parecer más pedante y falto de creatividad.

Apúntate a un club de debate

La mayoría de las universidades tienen clubes de debate donde, además de aprender a debatir, podrás conocer a otros estudiantes con intereses similares a los tuyos. Por ejemplo, en la Universidad de Salamanca (una de las universidades que además proporcionan el eTítulo a sus alumnos) tienen hasta un blog para su asociación de debate. ¿A qué esperas para apuntarte?

 

Escrito por  eTitulo

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