Estudiar de adultos: ventajas e inconvenientes

Estudiar de adultos: ventajas e inconvenientes

Estudiar de adultos, después de mucho tiempo sin hacerlo, puede asustar. Pero preparar oposiciones o ampliar la formación no es tan difícil como parece, ¡y compensa!

estudiar de adulto

Sorpresa

Nos pasamos la infancia yendo al colegio, la adolescencia al instituto y la juventud a la universidad. Es el camino establecido y durante todos esos años parece más un recorrido impuesto que algo que hagamos por placer. En cambio, si nos decidimos a estudiar de nuevo cuando somos adultos, descubriremos que es mucho más gratificante de lo que pensábamos: aprender cosas nuevas, asistir a clase o a conferencias, leer el pensamiento de autores que no conocíamos o profundizar sobre temas que nos interesan se convierte en algo apasionante de lo que, como adultos, se extrae mucha más sustancia y se disfruta muchísimo más que en la juventud.

Prioridades

De jóvenes, aparte de la importancia que podamos darle a nuestros amigos, pareja y tiempo de ocio, no tenemos otra prioridad que no sea sacar nuestros estudios; pero de adultos, hay muchas otras obligaciones, como el trabajo o la familia, que nos dificultarán un poco más la tarea. Aun así, descubriremos que introducir el estudiar dentro de nuestras rutinas diarias es más sencillo de lo que puede parecer y que el disfrute que obtenemos de ello compensa el esfuerzo extra. Si se quiere, hay tiempo para todo.

Reaprender a estudiar

Uno de los hándicaps con los que pueden encontrarse los adultos es el haber olvidado cómo se estudia, y mientras los jóvenes tienen frescas todas sus técnicas (y sus cerebros), ellos se encuentran con una capacidad de retententiva algo más mermada y con una leve falta de recursos a la hora de ponerse a hincar los codos. Lo cierto es que todo depende de cómo se lo tomen: pueden agobiarse y pensar que ya no sirven o pueden ver que solo se trata de falta de hábito y tomarlo como una oportunidad para aprender técnicas más eficaces de estudio. Lo que antes leían y memorizaban como papagayos, ahora puede que lo resuelvan mucho mejor haciendo sus propios test, estudiando con dibujos, fichas u otras técnicas de estudio más útiles y entretenidas. Realmente, esa sensación de merma de capacidades es más el miedo al fracaso que un auténtico problema de capacidad, y tras enfrentarse a los primeros exámenes, verán que se les da mejor de lo que pensaban y que incluso obtienen mejores calificaciones que cuando eran jóvenes.

Una visión más realista

Además, como adultos van a apreciar mucho más claramente las ventajas que les dará el tener una formación extra en cualquier materia y que esa formación será un valor añadido al currículo y podrán optar a una profesión mejor o a ascender en la suya, algo que de jóvenes, cuando aún no se ha pisado el mercado laboral, solo parecen sueños lejanos implosibles de concretar. Este conocimiento, esa experiencia, con la que los jóvenes no cuentan, será para los adultos un motor de motivación potentísimo que les hará más fácil el camino y, cuando hayan terminado, en vez de sentir la zozobra típica del «¿y qué hago ahora con tanto cambio en mi vida?» que sufren los jóvenes al terminar, tendrán mucho más sencillo saber cuál es el camino que quieren seguir.

No lo dudes más, ponerse a estudiar cuando se es adulto resulta más gratificante y se aprovecha mejor y, cuando termines, no olvides solicitar eTítulo en tu Universidad para poder llevarlo y enviarlo a cualquier parte del mundo y encontrar el trabajo de tus sueños.

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