Límites a la libertad de cátedra

Límites a la libertad de cátedra

Si crees que un profesor puede hacer o decir lo que quiera porque tiene libertad de cátedra, te equivocas. No estás indefenso ante el abuso de poder.

libertad de cátedra

A menudo se confunde la libertad de cátedra con una especie de bula que viene a decir: el profesor es libre de hacer o decir lo que quiera y como quiera, sálvese quien pueda. Pero no, como todo derecho, la libertad de cátedra está sujeta a ciertos límites que a los alumnos nos interesa mucho conocer para que no haya abusos de poder.

Un derecho constitucional

Lo primero que necesitamos saber es qué es exactamente la libertad de cátedra y para qué sirve: se trata de un derecho del docente recogido en nuestra Constitución y que en su origen protegía al profesorado frente a la censura del Estado, permitiendo que la enseñanza no estuviera dirigida por las doctrinas morales que regían en política. Para no ponernos muy técnicos, pongamos un ejemplo absurdo: si el Gobierno decretaba que la Tierra era plana, un profesor podía defender que era esférica en función de sus estudios científicos y sus teorías, sin miedo a la represión política. La idea principal es que este es un derecho progresista que protege de la censura los hallazgos científicos y su enseñanza.

En la actualidad, la pluralidad en la enseñanza no es perseguida ni criticada como lo era antiguamente, por lo que la libertad de cátedra también ha perdido parte de su sentido original. Lo que ahora se protege en el artículo 20 de nuestra Constitución es que el profesor universitario, como investigador científico, puede ejercer libremente su derecho a orientar su enseñanza de la manera que considere más conveniente en función de sus investigaciones y de su ideología.

Tu libertad, mi libertad: derechos en colisión

Pero, como decíamos, esto no es un salvoconducto para que un docente pueda hacer lo que le plazca sin pudor, sino que, como todo derecho, está sujeto a normas y límites, y colisiona directamente con otros derechos de igual importancia, como por ejemplo, el artículo 27.2 de la Constitución que dice que “La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana en el respeto a los principios democráticos de convivencia y a los derechos y libertades fundamentales”, lo que significa que el docente, aunque puede criticar desde un punto de vista científico y lógico la Constitución, no puede impartir un temario que sea, en su contenido o su forma, inconstitucional. Por ejemplo, si un profesor se dedica a decir en clase que los chinos son una etnia inferior y que merecen morir o que las mujeres no deberían tener los mismos derechos que los varones, no puede acogerse a su derecho a la libertad de cátedra porque esta está sujeta a lo que dice en la Constitución, donde se consagra que todos tenemos los mismos derechos independientemente del sexo o de la procedencia étnica. Por lo tanto, si nos toca un profesor racista o misógino, tenemos todo el derecho del mundo a denunciarlo ante el decanato.

Tampoco podrá alegar libertad de cátedra un profesor que decida no enseñar o que se dedique a comentar opiniones en clase que no tengan que ver con la materia que imparta. Así, si un docente decide que pasa de explicar nada o solo habla de cómo va el fútbol en su clase de economía, no estará ejerciendo su derecho, sino perjudicando el derecho de los alumnos a recibir una educación y a la libertad de estudio.

He venido a hablar de mi libro

Que un profesor manifieste su odio hacia otros en clase no sería tan perjudicial si no fuera porque puede proporcionar una bibliografía de estudio escasa y generalmente escrita por él mismo o por colegas con los que comparta ideología, lo que otorga, cara a los alumnos, una validez a sus palabras que no se corresponde con la realidad y que, según el Tribunal Supremo, “coarta la amplitud de enfoques y formación de un criterio propio por los alumnos del nivel universitario”.

Actúa

Si tu profesor está saltándose a la torera sus obligaciones como educador, puedes denunciarlo ante el decanato y si crees que van a ignorarte, asegúrate de tener grabadas algunas clases que demuestren que el profesor no hace bien su trabajo. En los tiempos que corren, las universidades tienen mucho que perder si uno de sus docentes aparece en las redes sociales criticando a los homosexuales, por lo que seguro que te escucharán con atención.

La práctica totalidad de los profesores universitarios entienden cuáles son sus límites y son buenos profesionales, pero en todas partes hay alguna oveja negra que sobrepasa los límites. Los alumnos deben conocer sus derechos y saber qué hacer en caso de que sean violados, porque, aunque parece que lo más adaptativo en esta sociedad sea agachar la cabeza, memorizar el temario y tratar de aprobar cuanto antes, no deben dejar que nadie los pisotee por estar en una posición de poder.

En realidad, lo adaptativo es tener el valor para cambiar las cosas que son injustas, para luchar por los ideales y defender la educación de calidad que todos merecemos. Los cambios sociales se consiguen luchando democráticamente y la Universidad es el lugar idóneo para defender esos ideales.

4 thoughts on “Límites a la libertad de cátedra

  1. Pedro

    La libertad de cátedra en un centro educativo privado es prácticamente nula,así que no me vengas con pantomimas de Mickey Mouse.
    Un docente en un centro público debe respetar a todo el mundo y no hacer comentario alguno sobre temas que creen polémica.Sin embargo en la escuela privada,el docente,dice y debe decir lo que le venga en gana,ya que el que paga es el alumno,y el alumno lo único que quiere es aprobar.
    He trabajado y trabajo en lo público y en lo privado,y son dos formas de realizar el proceso enseñanza-aprendizaje muy diferentes.
    En el público se intenta dar puntos de vista generales en temas controvertidos,captando el espíritu crítico del alumno,mientras que el privado no es más que una inmensa mayoría,aunque no todos,de verdaderos catetos que por pagar 2000 euros creen tener derecho a todo y el profesor a nada.
    Saludos.

  2. Anonimo

    Yo estudio en una universidad ” pública ” donde tenemos que pagar casi todo y en particular lo que determine cierto profesor que abusa de su poder con muchas faltas de respeto hacia el estudiantado. Han sido muchas las quejas por parte de los estudiantes durante varios años pero no sucede nada. El es casi Dios en la universidad. Que hacer? A qué instancias debo dirigirme? Saludos

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