Las 7 cosas que NO debes hacer antes de un examen

Las 7 cosas que NO debes hacer antes de un examen

Lo que hagamos el día antes o el mismo día del examen va a influir en nuestros resultados, mucho cuidado.

Las 7 cosas que no hacer antes de un examen

1-Salir de fiesta

Hay fuerzas malignas universales, incontrolables e inamovibles que se dedican a generar planazos interesantísimos el día antes de cualquier examen. No falla, cuando más estresado estás, tus amigos o las redes sociales te informarán de un fiestón en casa de alguien, del concierto de uno de tus grupos favoritos en tu ciudad, de la fiesta de inauguración del local de un colega o será el aniversario con tu pareja. De ti depende resistirte a esas tentaciones o caer en sus redes, pero debes tener en cuenta que el «voy, pero solo un ratito» suele terminar en un «es que al final me lie» y ya sabemos que eso no es positivo para enfrentarnos a un examen al día siguiente. ¡Resiste, tú puedes!

2-Beber o fumar

En eTítulo no nos gusta dar lecciones morales con lo que hace cada uno con su cuerpo y su salud porque para eso somos todos mayores, pero sí os pedimos que estéis bien informados de lo que la ingesta de alcohol u otras sustancias le hacen a vuestro cuerpo (por eso de que la información es poder) y que no lo hagáis antes de un examen. No hay forma más segura de suspender y de tirar a la basura todo el tiempo empleado en estudiar que presentarse a un examen con una resaca descomunal o tan fumados que no recordéis nada. Los beneficios o perjuicios del THC (tetrahidrocannabinol, el principal componente psicoactivo del cánnabis), siempre son motivo de debate entre detractores y defensores, pero sin meternos en ese jardín, lo que sí está demostrado es que afecta a la memoria a corto plazo y, lógicamente, tener lagunas en la memoria reciente no es lo mejor que nos puede pasar justo antes de un examen.

3-No dormir

Si eres de estudiar por la noche más vale que tengas el examen por la tarde o tendrás que cambiar tus horarios, porque lo peor que podemos hacer es ir sin dormir. Cuando estudiamos le metemos una paliza a nuestro cerebro equivalente a someter al cuerpo a competir en un triatlón y la única manera de que descanse y se recupere es durante el sueño. Es más, el sueño es el momento en el que fijamos la memoria, por lo que si no dormimos, nos sentiremos torpes, atontados y olvidaremos contenidos importantes. Calcula tus horas de estudio sabiendo que necesitas ocho horas de descanso si quieres estar al cien por cien.

4-Dormir mucho

Tampoco es recomendable que nos tiremos doce horas durmiendo a pierna suelta porque cuando despertemos también estaremos atontados y además muy estresados por haber perdido tanto tiempo y no haber podido repasar como necesitábamos.

5-Tener pensamientos negativos

Otra cosa que hay que evitar, en la medida de lo posible, son los pensamientos chungos y repetitivos sobre nuestra valía o la dificultad de la prueba. Si ves que estás entrando en el típico bucle de «no puedo», «si hubiera hecho más», «esto no me entra», «voy a suspender»…, para y ponte a hacer otra cosa que te distraiga, porque tanta negatividad afecta a tu autoestima y a tu rendimiento. Intenta pensar en cosas agradables o rememora la sensación que has tenido en otros exámenes cuando conocías las respuestas y sabías que ibas a aprobar. Respira y trata de tranquilizarte; seguro que saldrá mejor de lo que esperas, y si no, tampoco es el fin del mundo, siempre puedes recuperar más adelante.

6-No desayunar

Si tu examen es por la mañana, no vayas sin desayunar. Puede que con los nervios te encuentres mal o te dé una bajada de tensión. Tu cerebro va a necesitar alimento para rendir bien y tu cuerpo, energía para quemar. Que esos nervios que nos cierran el estómago no te dominen: aunque no tengas ganas, oblígate a desayunar.

7-Comer a lo bestia o no comer

Si tienes el examen por la tarde no dejes que el estrés coma por ti y te hinches a hidratos como si no hubiera un mañana. Solo vas a conseguir encontrarte mal y muerto de sueño y, además, el momento de menor rendimiento mental del día es mientras digerimos la comida, así que no es nada recomendable pasar por una digestión pesada durante un examen. Es de esas experiencias que no se olvidan.

Prueba con platos sanos bajos en grasas y ricos en vitaminas y no te excedas con la ración e incluso disminúyela un poco: si normalmente te zampas un plato de pasta que se desborda y mojas pan en la salsa, prueba hoy con una ensalada, verduras a la plancha o un filete (pequeño, no te vayas a zampar un chuletón) y un vasito de gazpacho. Mejor quedarse con un poquito de hambre que pasarse.

Por otro lado, ir sin comer porque los nervios nos han cerrado el estómago o porque no queríamos perder un minuto de nuestro último repaso es otro error típico que debemos evitar. Como ya hemos visto en el apartado dedicado a los desayunos, el cuerpo y el cerebro necesitan alimento para rendir.

En fin, ¡mucha suerte a tod@s!

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